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Cabalá y Vida Moderna- Viviendo con el Tiempo

El Significado del Ayuno del Diez de Tevet

Propagando la Paz y la Verdad a Todos los Pueblos

Por Rabbi Israel Ariel

Basado en las enseñanzas del Rabino Itzjak Ginsburgh, Shlita

Este año el ayuno del 10 de Tevet comienza al amanecer del miércoles 6 de Enero y finaliza al anochecer. (Consulte los horarios exactos correspondientes al área en que se encuentre.

Así dice el Todopoderoso: “Los ayunos del cuarto, quinto, séptimo y décimo mes se convertirán en épocas de felicidad y regocijo y en festividades alegres para Iehudah. Entonces, amarás la paz y la verdad. (Zejariah 8:19)

Estos versos del profeta predicen que las mismas fechas que rememoran la caída y destrucción del Templo Sagrado de Ierushalaim, están destinadas a transformarse en días de alegría y felicidad con el proceso de su reconstrucción.

 

El Templo y las Naciones del Mundo

Para poder relacionar estos dos procesos, la destrucción pasada y la futura reconstrucción, necesitamos verlos en el contexto general del objetivo del Pueblo Judío de guiar a la humanidad al amor por la verdad y la paz, acompañando a su vez a los pueblos de todas las naciones a lograr una relación sincera y permanente con el Creador.

En el lenguaje del profeta, es nuestro deber ser “una luz para los pueblos” (Ishaiah 49:6).

Fue con este propósito que el Beit Hamikdash, el Templo, fue construido en Ierushalaim, erigiéndose como el lugar del encuentro entre el pacto que nos conecta con Hashem y nuestra conexión con las naciones del mundo.

Cuando consagró el Templo, el rey Shlomoh oró ante Hashem que sirva no sólo como soporte de nuestra unión con el Todopoderoso, sino también, según sus palabras, para que:

…El extranjero que no pertenezca a Tu pueblo Israel, pero ha venido de una tierra lejana en aras Tu Nombre –porque los hombres oirán acerca de Tu gran Nombre y Tu poderosa mano y Tu brazo extendido- cuando venga y rece hacia este Templo, entonces Te oirá desde los cielos, Tu morada, y harás lo que el extranjero Te pida; entonces todos los pueblos de la tierra conocerán Tu Nombre y Te temerán, como lo hizo Tu pueblo Israel, y sabrán que esta casa que he construido abriga Tu Nombre. (I Reyes 8:41-3)

Entonces, el proceso de destrucción del Templo que en efecto tomó muchos años, tuvo distintas consecuencias. No sólo llevó a la trágica pérdida de nuestra capacidad de cimentar nuestra relación con el Creador, sino que también entorpeció y posiblemente dejó fatalmente anquilosada nuestra capacidad de influenciar a otras naciones con nuestras ideas únicas y nuestro compromiso con la verdad y la paz, tal como está revelado en la Torah.

En este artículo queremos explorar el significado del la conmemoración del diez de Tevet a la luz de nuestro rol de emisarios de Hashem para todas las naciones del mundo.

 

El ayuno del décimo

En el verso de Zejariah que hemos citado antes, el ayuno del “décimo mes” se refiere al del 10 de Tevet, el décimo mes del año judío, que rememora el comienzo del sitio de los babilonios sobre Ierushalaim hace 2430 años. Este sitio fue la primera etapa de la guerra que finalizó con la destrucción del Primer Templo.

Desde entonces, el pueblo judío ha ayunado en este día (ver también II Reyes 25:1 y Iejezkel 24:1-14).

De esto surge un interrogante simple: ¿Por qué los profetas y luego los sabios establecieron un ayuno este día? ¿Acaso porque denota un paso previo en el camino hacia la destrucción? Después de todo, el Templo fue el corazón del reino judío antiguo y este corazón no fue destruido hasta Tishah beAv (el 9 de Av), unos 20 meses después. ¿Por qué la conmemoración de Tishah beAb no es suficiente?

Para poder contestar a estas preguntas debemos asumir que efectivamente, el 10 de Tevet (y también el 17 de Tamuz, día en que el enemigo pudo perforar los muros fortificados de Ierushalaim) marca un evento en si mismo, que esta relacionado y al mismo tiempo es independiente de la destrucción final del Templo.

Para utilizar una metáfora, podemos decir que el Templo destruido veinte meses más tarde fue como un ave asesinada luego de cortarle las alas. Aunque el Templo estaba en pie luego del 10 de Tevet y el servicio sagrado continuaba, ya no servía de instrumento para lograr uno de sus objetivos más importantes para el que fue construido, como veremo a continuación. En ese día le fue cercenada el ala izquierda, con el establecimiento del sitio de Ierushalaim y el ala derecha el 17 de Tamuz, cuando el enemigo perforó las fortificaciones y entró en la ciudad sagrada.

En Cabalah, el ala izquierda simboliza el temor a Hashem, y en nuestro caso, la posibilidad del Templo de servir como un centro conglomerante del pacto universal del hombre con su Creador (que está basado en el temor respetuoso). Por su parte, el ala derecha simboliza el amor al Creador y en forma similar el rol del Templo como foco del pacto del pueblo judío con Hashem como Su pueblo elegido y amado (unión que está comparada con la del novio y la novia, retratada en el Cantar de los Cantares).

 

Los días de ayuno de Tevet

Siguiendo con el desarrollo de esta idea, debemos notar que el 10 de Tevet es en realidad uno de los tres días de ayuno consecutivos del mes. Tradicionalmente, sólo las personas intensamente devotas ayunan los otros dos, el octavo y el noveno del mes.

El día 8 del mes se estableció un ayuno en respuesta de la finalización de la traducción de la Torah al griego, que no llevó a ser una luz entre las naciones sino a la asimilación).

En generaciones posteriores, el ayuno del noveno día de Tevet fue identificado como el iortzait (el aniversario del fallecimiento en idish) de Ezra y Nejemiah, los dos líderes del retorno judío a la Tierra y del renacer espiritual que siguió a los 70 años de exilio babilónico y el logro de la reconstrucción del Templo Sagrado de Ierushalaim. Sin embargo, algunos son de la opinión que esta fecha fue establecida como un aniversario del nacimiento de Jesús, varios siglos más tarde.

De acuerdo con la tradición (ver El Libro de Nuestra Herencia), el primer día de Tevet fue también originalmente (previo a la victoria de los Macabeos) un día de ayuno, conmemorando la deportación del rey Iehoiajín y toda la elite de Ierushalaim por los babilonios, aproximadamente 9 años antes del sitio de la ciudad que culminó con la destrucción del Templo (ver II Reyes 24:8). Eventualmente, este ayuno fue reemplazado por la celebración de Janucah.

Para apreciar verdaderamente el significado de todos estos hechos, podemos conjeturar que “el ayuno del 10 de Tevet”, es la culminación e incluye a todos los demás días de ayuno que caen en los primeros diez días del mes y que en el futuro con la llegada del Mashíaj, se transformarán en grandes festividades de alegría. Si nuestra conjetura es correcta, entonces podemos preguntar: ¿Cuál será la naturaleza de estas festividades?

La futura fiesta del décimo mes

Hay dos pasajes en el Talmud que a primera vista parecen no estar relacionados, pero verlos juntos nos pueden dar una idea de cómo contestar estas preguntas.

Las Calendas: El primero es un pasaje del tratado de Avodah Zarah (8a). La Mishnah establece que las festividades de los adoradores de ídolos son tres: Calandes, Saturnura y Cartesem. El Talmud lo desarrolla luego y explica que Calandes (aparentemente es una versión anterior de las Calendas romanas) se celebra durante 8 días antes del solsticio de invierno.

El motivo para la celebración de estas calendas es traído por nuestros sabios. Relatan que Adam, el primer ser humano vio que desde el día en que pecó y comió del árbol del conocimiento del bien y del mal, las horas del día se iban acortando. Tenía miedo de que así sea cómo Hashem lo castigaba con la muerte, tal como le había advertido. El mundo se hacía más oscuro y como retornando al caos primordial (descrito en Génesis 1:2).

Como muestra de arrepentimiento, Adam ayunó y rezó durante 8 días. Una vez que el solsticio de invierno pasó Adam vio que los días se hacían más largos, concluyendo que este era el estado de cosas normal en la naturaleza, por lo que celebró durante 8 días. El año siguiente celebró alegremente los 8 días antes del invierno y también los 8 posteriores. El idólatra que vino a continuación de Adam mantuvo el recuerdo de este festival pero lo transformó en una celebración pagana.

El solsticio de invierno ocurre el 21 y el 22 de Diciembre, que en el calendario judío es alrededor del 1 de Tevet, entre la segunda parte de Kislev y la primera de Tevet (este año será el 13 de Tevet).

Janucah : Un segundo pasaje (Shabat 21b), acaso más familiar que el anterior, relata que las academias de Hillel y Shamai discrepan en el orden de encendido de las luminarias de Janucah. De acuerdo con el primero, el primer día se debe encender una vela y luego cada día ir agregando una, hasta llegar a 8. Pero de acuerdo con Shamai, el primer día se deben encender 8 luces e ir disminuyendo una cada día hasta el último día.

La Halajah adoptó la opinión de Rabí Hillel, pero de todas maneras es bien sabido que en el futuro, en los tiempos del Mashíaj se seguirá la opinión de Shamai (ver Mikdash Melej en el Zohar I, 17b).

Los maestros jasídicos explican con respecto a las diferencias de opinión entre esas dos academias, que procediendo en el futuro de acuerdo con la opinión de Shamai no se contradice la visión de Hillel, ya que este acepta que en el futuro será como Shamai. ¿Cómo podemos entender esto respecto al encendido de las luminarias de Janucah? ¿Cómo podremos incrementar y disminuir simultáneamente el número de velas cada noche? Ya que mientras que en los mundos superiores dos afirmaciones contradictorias pueden existir simultáneamente, en nuestro plano físico no.

Entonces debemos proponer otra conjetura: Encenderemos una vela el primer día agregando otra cada noche (en los días en que la luz del sol disminuye, característico de nuestro estado presente de exilio, cuando la ley está de acuerdo con la escuela de Hillel) hasta llegar a las 8 luminarias, y luego disminuiremos nuevamente una vela cada día (cuando la luz el sol se incrementa, de acuerdo con el estado futuro característico de la redención, cuando la ley está de acuerdo con la escuela de Shamai) que se encenderá el 10 de Tevet. Por lo tanto, se encenderán velas en todos los días del principio de Tevet.

Como Kislev puede tener 29 o 30 días, en algunos años (como el actual 5768) hay 15 días entre el 25 de Kislev (el primer día de Janucah) y el 10 de Tevet, pero en otros hay 16. Así encenderemos 8 velas en Janucah y 7 hasta el 10 de Tevet. Veamos algunas consecuencias matemáticas de lo que acabamos de ver. Durante los 8 días de Janucah encendemos 36 velas:

1 más 2 más 3 más 4 más 5 más 6 más 7 más 8 = 36

llamado también el “triángulo de 8”. Si Kislev tiene 29 días, entonces encenderemos otro “triángulo de 7” los siguientes siete días, o sea 28 velas:

7 más 6 más 5 más 4 más 3 más 2 más 1 = 28

En total encenderemos 64 luminarias que es 8 al cuadrado:

1 más 2 más 3 más 4 más 5 más 6 más 7 más 8 más 7 más 6 más 5 más 4 más 3 más 2 más 1 = 64

Al hacer esto, hemos expandido el triángulo de 8 de Janucah a un cuadrado de 8. En Cabalah, los números cuadrados, como el 64, representan una inter inclusión perfecta (hitkalelut en hebreo). Entonces, al agregar 7 días más, hemos creado un estado perfecto de interinclusión, la característica esencial de una realidad rectificada. En los años en que Kislev tiene 30 días, encenderemos 36 velas adicionales, dándonos un total de 72, formando la figura de una “diamante” de 8:

1 más 2 más 3 más 4 más 5 más 6 más 7 más 8 más 8 más 7 más 6 más 5 más 4 más 3 más 2 más 1 = 72

Lo que vimos que se produjo de estos dos pasajes del Talmud es entonces una trama que conecta Janucah con el 10 de Tevet como una extensa festividad que será posible n la futura festividad de Tevet.

 

Ocho días de luz para las naciones

Volvamos nuevamente al 10 de Tevet. Como se presenta en nuestros días esta fecha representa la pérdida de nuestra capacidad, como Pueblo Judío, de hacer brillar la luz de la Torah y su verdadero mensaje de paz hacia las naciones del mundo. Este día sirve como recordación colectiva de cuando perdimos la posibilidad de influenciar y esclarecer a otras naciones acerca del Creador y su pacto con Él.

En otras palabras, desde 10 de Tevet hasta el 9 de Av del año en que el Templo fue destruido, ya no pudo servir como un punto focal del pacto universal entre el odopoderoso y la humanidad, porque las naciones estaban ahora poniendo sitio a Ierushalaim y estaban decididos a destruirla. Ya no podía ser el símbolo universal de paz y verdad para el mundo entero.

Desde entonces, quedó sólo como foco del pacto especial entre el Pueblo Judío y Hashem, pero dejó de servir como fuente de inspiración y sabiduría para guiar la relación entre los judíos y los pueblos del mundo. Cuando Ierushalaim quedó aislada ya no podíamos competir por el corazón de la humanidad, por la dirección que el mundo habría de tomar. Quedamos solos con nuestros asuntos personales y ya no pudimos ver la imagen global del tikún olam, la rectificación del mundo entero.

Por eso cuando ayunamos hoy el 10 de Tevet también estamos lamentando la raducción de la Torah al griego, un hecho que no sólo no probó ser un conducto para llevar el mensaje de la Torah al mundo exterior, sino que de hecho se transformó en un escollo, porque la Torah se vio de ahí en adelante como otra fuente de sabiduría espiritual entre miríadas de otras, dando lugar a la asimilación, el helenismo.

La vida de Jesús probó ser un escollo más grande aun que el anterior, por cuanto que sus seguidores urdieron el intento más desastroso de la historia judía de llegar a las naciones del mundo, socavando así la visión de la Torah de que seamos una luz entre las naciones del mundo. La substitución de la verdadera salvación por otra falsa, llevó a muchos judíos a abandonar sus raíces y adoptar una falsa religión.

El exilio de la elite del reino de Iehudah, de aquellos individuos profanos y versados en la retórica popular del momento ocurrido el primero de Tevet, también cayó sinceramente dentro de la categoría de eventos que llevaron a la pérdida de nuestro mensaje universal y su total distorsión en manos de otros.

Entonces, podemos suponer que la celebración que comienza el octavo día de Janucah y continua durante los siguiente siete u ocho días, celebrará el despertar judío en aras de la tarea del tikún olam, una propuesta renovada para el corazón de la humanidad. Así como los días se prolongan y hay más luz natural del sol, la continua disminución de las velas que se encienden hasta ese día 8 simbolizará la necesidad cada vez más pequeña de luz artificial proveniente de la mano del hombre, indicando que brilla cada vez más fuerte la luz natural divina de Hashem. El propio Creador se vuelve nuestra luz. Durante los 8 días de Janukah conmemoramos la victoria tanto militar como cultural de la Torah sobre el paganismo, de la misma manera durante los 8 de la festividad de Tevet nos regocijaremos con la renovada influencia del mensaje de la Torah y con los frutos del pacto con el Todopoderoso que serán disfrutados por toda la humanidad. Celebraremos nuestro renovado compromiso de guiar al mundo, de actuar como una luz entre las naciones a través de la paz y la verdad.

 

Desde el mensaje para las naciones hasta el Templo

¿Cómo ocurrirá el proceso de la reconstrucción del Templo?

Puede ser que primero se construya el Templo y después sus alas se extenderán para por un lado reavivar nuestra identidad nacional (el ala derecha que fue cercenada, como dijimos, el 17 de Tamuz) y por otro nuestro alcance universal (el ala izquierda que fue cortada el 10 de Tevet).

Pero también puede ser (y esto es más probable) que nuestro renovado interés en rectificar el mundo y en influenciar a la humanidad con el mensaje universal que se encuentra en la Torah reavive nuestro interés por el Templo y nos impulse a esforzarnos por construirlo pronto en nuestra época.

Como sea, este análisis puede ayudarnos a enfocar nuestros pensamientos y sentimientos en este ayuno especial del 10 de Tevet. Ayunamos y nos lamentamos por la pérdida de nuestro rol de guías espirituales y físicos de la humanidad y rezamos y nos comprometemos nuevamente a reencontrar la fuerza necesaria para volver a exponer el profundo mensaje que la Torah tiene para toda la humanidad.

 

mag1.gif (1839 bytes) La Dimensión Interior es presentada por  Instituto Gal Einai de Israel
Con la finalidad de diseminar las enseñanzas de la dimensión interior de la Torá
en la Tierra de Israel y en la Diáspora tomadas de las enseñanzas del
rabino Itzjak Ginsburgh

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