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Cabalá y Vida
Moderna - Viviendo con el Tiempo
Mensaje Nuevo Año Judío 5768
del Rabino Itzjak Ginsburg
תשס"ח
B”H
Elul, El Mes de la
Misericordia, 5767
El año 5768 que se acerca para bien es un año de shemitá.
Por ser el séptimo año de un ciclo de siete años, es observado como año
sabático para la Tierra de Israel, durante el cual se nos ordena hacer un
alto en el uso agrícola de la tierra.
Cada semana observamos el Shabat, el
séptimo día del ciclo de siete días durante el cual nos abstenemos de
ocuparnos en las tareas mundanas y tratamos de elevar nuestras vidas con
santidad, plegaria y estudio de la Torá. Así, cuando el Shabat se
marcha, podemos imbuir los días de la semana que comienza con su santidad y
bendiciones.
Del mismo modo, el año sabático de shemitá
puede apreciarse, incluso por aquellos que no son agricultores en la Tierra
de Israel, como una oportunidad de dedicar un año a la elevación espiritual
por medio del estudio de la Torá. Entonces, con nuestra sensibilidad hacia
lo espiritual incrementada, al fin del año podemos confiar en retomar
nuestra atención de los asuntos mundanos con la intención renovada de
llenarlos de santidad.
¿Dónde debemos concentrar nuestros esfuerzos
espirituales y el empeño por la elevación en este año que se inicia?
Para responder a esta pregunta profundicemos en la
haftará – la lectura de los Profetas – para el primer
día de Rosh Hashaná. Allí se describe el nacimiento del profeta Shmuel
(Samuel).
Su conexión con Rosh
Hashaná se encuentra, por cierto, en la equivalencia numérica entre su
nombre y la bendición que nos brindamos en ese día: Shaná Tová,
“buen año” (שְׁמוּאֵל
= שָׁנָה
טוֹבָה). La
lectura finaliza con el canto de Janá, la madre de Shmuel, al
cumplir su promesa de entregar a su hijo para ser iniciado en las tareas
del Templo, bajo la tutela de Elí el Sumo Sacerdote.
Más adelante en el texto, la Biblia describe su primera experiencia
profética. Encontramos a Elí descansando a un costado del Kodesh
Hakodashim (Sancta Sanctorum) del Templo y a Shmuel en un rincón
más alejado. En cierto momento “La palabra de Dios
“saltó” por sobre Elí y habló a Shmuel”. Al escuchar su nombre, seguro que el sacerdote lo
llamaba corrió hacia su maestro, pero este le aseguró que no lo había
llamado. Esta escena se repitió tres veces, comprendiendo Elí
entonces que el Todopoderoso era quien se dirigía a su discípulo en
profecía, indicándole que al oir nuevamente la voz conteste “habla Havaiáh,
porque tu siervo está escuchando”.
Para comprender
esto debemos traer aquí la costumbre de los sabios de referirse al año
hebreo por sus tres últimos dígitos, en nuestro caso, 768.
Significativamente, éste es el valor numérico de “habla Havaiá,
tu siervo está escuchando”, en hebreo (דַּבֵּר
י ־הוה כִּי
שֹׁמֵעַ עַבְדֶּךָ), daber Havaiá ki shomea
avadeja, que alude directamente al tema especial que nos ocupa este
año: la profecía.
Más todavía, 768 es múltiplo
de 64, la guematria de la palabra profecía en hebreo, (נְבוּאָה): 768 = 12 · 64. A su vez,
12 es el valor numérico de la palabra hebrea (זֶה), ze,
“esto” o “este“, que alude a la habilidad profética
absolutamente incomparable de Moshé Rabeinu, de quien los sabios
destacan que profetizaba con la frase “esto [exactamente] es lo que
dijo Dios…”, una habilidad que se describe metafóricamente como
la de mirar a través de un cristal limpio y transparente.
Existe una conexión especial
entre Moshé Rabeinu, el padre de todos los profetas y Shmuel.
Enseñan los sabios que éste es comparable a Moshé y Aarón
juntos. Por cierto, en los tiempos de Shmuel la
profecía volvió a ser tan clara y reveladora como en los tiempos de Moshé,
luego de haber estado oculta durante mucho tiempo, como dice el versículo
que hasta la época de Shmuel: “la palabra de Dios era algo precioso,
no había una visión revelada”.
El valor numérico de
“profecía”, nevuá (נְבוּאָה) es igual al de los tres
Nombres sagrados que se refieren a la esencia del Todopoderoso: י־הוה
א־היה אהוה, Havaiá, Ekié, Evi (esta
no es la pronunciación verdadera de los Nombres, que no pueden ser
vocalizados al referirse a ellos para estudiarlos). Sus valores
numéricos, 26, 21 y 17 respectivamente, suman 64, nevuá. Estos tres
Nombres están compuestos por las letras vocales del alfabeto hebreo, alef,
hei, vav, iud, אהוי, y corresponden en ese orden
a las sefirot de sabiduría (jojmá) entendimiento (biná)
y conocimiento (daat). En total estos tres Nombres sagrados tienen
12 letras, aludiendo nuevamente a la profecía de Moshé, ze.
Estas 12 letras pueden ser permutadas exactamente de 12 maneras diferentes,
teniendo en cuenta que la hei se repite dos veces en cada uno, según
la ecuación 4!/2. Entonces podemos meditar acerca de la iluminación que
produce cada una de ellas en cada uno de los 12 meses del año, en relación
al sentido especial y a las cualidades de la tribu perteneciente a cada
mes.
En el año que se inicia,
debemos procurar ajustar nuestra conciencia en la profecía, tal como es
revelada en su máximo nivel y con el matiz especial de profecía que brilla
en cada mes en particular.
Demos una mirada más profunda
a la primera experiencia profética de Shmuel. Elí le indicó
que responda “Habla Havaiá, porque Tu siervo está
escuchando”. Pero en realidad dijo algo levemente diferente:
“Habla, porque Tu siervo está escuchando”, eliminando el Nombre
esencial de Dios. Los comentaristas afirman que a pesar de la clara
identificación de la voz por parte de Elí, como emanando del Todopoderoso,
Shmuel temió que se esté dirigiendo a él otra fuente, como un ángel o
incluso un demonio.
Como resultado, esta primera
profecía resultó particularmente severa: “Observa, voy a realizar
algo en Israel que hará temblar los oídos de aquel que lo oiga”. Si
se hubiera dirigido con el Nombre de Havaiá, (el Nombre de la
misericordia suprema) hubiera endulzado la severidad de la profecía, pero
dudó y le faltó la confianza necesaria para aceptar que Dios le hablaba.
Su conexión esencial con el
Creador, que durante toda la vida de Shmuel se manifestó a través de
la sefirá de eternidad (netzaj) (como se reveló cuando se
dirigió a Dios más adelante como “el Eterno de Israel que no vacilará
ni cambiará”,) fue así mancillada.
La sefirá de eternidad
dota a la psiquis de una experiencia rectificada de auto confianza, que en
el caso de a la profecía (explica el Zohar que es dada a través de
esta sefirá) certifica que es justamente Dios quien habla y no un
ángel o hasta un demonio tratando de engañar al profeta.
Pero ¿Acaso se podía esperar
de un simple niño que posea semejante confianza en si mismo? Por un lado, Shmuel
tuvo el privilegio de recibir instrucciones claras de su maestro Elí y
pudo tranquilamente haber creído que eran las palabras de Dios pero, según
los sabios, el Todopoderoso se dirigió a Shmuel usando la voz de
Elí, generándole la duda. Por cierto, la guematria de la palabra
“voz” (136 קוֹל =) es igual a “Havaiá Elí” (136י־הוה
עֵלִי = ).
Continuando con nuestra
comparación entre Shmuel y Moshé, los sabios notan que en la
zarza ardiente, que fue la primera experiencia profética de Moshé,
Dios se reveló utilizando la voz de su padre Amram. Cuando un
profeta oye hablar a Dios con la voz de su maestro, particularmente cuando
tiene poca experiencia, lo considera un signo de veracidad. De la misma
manera, los jasidim sienten que un sueño donde aparece su Rebe es veraz.
768 es también la suma del
valor numérico de las palabras “corona” (כֶּתֶר), keter y eternidad, netzaj
(נֵצַח), indicando que para
fortalecer nuestra sefirá de eternidad, la fuente de la confianza
rectificada, debemos atraer la luz de nuestra sefirá supraconciente
de la corona.
En este año que comienza
aumentemos la confianza decidida y rectificada en nosotros mismos. Digamos
todos “Habla Havaiá, que Tu siervo está escuchando”. Que
a través de la auto anulación inherente en el año sabático de Shemitá,
nos transformemos en recipientes para la profecía y merezcamos el
cumplimiento de las palabras proféticas que describen la era mesiánica:
“Tus hijos e hijas profetizarán”. Entonces podremos decir de todo corazón:
“Que yo pueda ser el sujeto del versículo [referido al Mashíaj]:
‘El espíritu de Dios reposará sobre él, el espíritu de la sabiduría y
el entendimiento, el espíritu del consejo y el poder, el espíritu del
conocimiento y el temor a Dios’”, junto con la redención verdadera y completa de
mano del justo Mashíaj, ya! (según las palabras del Rebe de
Lubavitch de Hoshaná Rabá del 5752,)
Mis bendiciones, que sean
firmados y sellados para un año bueno y dulce, en todas las cosas,
materiales y espirituales.
Itzjak Ginsburgh
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Mensaje de La Dimensión Interior - Gal Einai en Castellano
Queridos amigos
Ya
llegamos al final del año 5767 y volvemos a reencontrarnos.
En el
mes de Elul hacemos jeshbón nefesh, un balance de todo lo
ocurrido durante el año que termina para comprender qué es lo que tenemos
que mejorar espiritual y materialmente. Qué debemos agregar respecto de los
años anteriores y qué debemos aumentar para el futuro.
Nuestras
buenas decisiones deben estar en concordancia con la voluntad de Dios, para
que estén dentro del plan que El tiene para la creación y lleguen a
materializarse. La Torá nos enseña cómo tenemos que comportarnos, a los
judíos y a los no judíos, para llegar al perfeccionamiento del mundo y
arribar al tan esperado día de la Redención definitiva y completa con la
llegada del Mashíaj.
“Cuándo
vendrás maestro”, preguntó el Baal Shem Tov al Mashíaj, cuando subió
espiritualmente a su trono un día de Rosh Hashaná. “Cuando se
difundan tus manantiales hacia afuera”, le contestó.
Este es
el legado y la intención de nuestros sabios de todas las generaciones desde
Abraham Avinu, al que entregó toda su vida el Rebe de Lubavitch,
ordenando a sus jasidim llevar a todos los rincones del mundo los
manantiales del Baal Shem Tov, la cabalá y el jasidismo. Esto es lo que nos
debe guiar e inspirar para decidir nuestro camino.
El
rabino Ginsburgh y su equipo de difusión de Gal Einai los bendicen que sean
inscriptos y sellados en el libro de la vida, con un año bueno y dulce.
Mensaje de la Dirección de Internet de Gal Einai
Estamos
preparando una nueva versión de la página de Internet del Instituto Gal
Einai, La Dimensión Interior www.dimensiones.org, conteniendo todo el
material escrito que ofrecimos hasta ahora con el agregado de las
traducciones que vayamos realizando, material audiovisual, cursos online,
interacción con los suscriptores online, shopping center, y mucho más.
En www.galeinai.net
pueden encontrar audio, video y fotos de los shiurim que brindó el
rabino durante el año, aunque en inglés y hebreo.
Para
traducir todas esas joyas al castellano, ponerlas a disposición de los
miles de suscriptores habla hispana, y llegar a los que todavía no nos
conocen, estamos armando un equipo de profesionales expertos en estos
temas.
Sabemos
que contamos con la colaboración de los miles de suscriptores y amigos que
cosechamos durante estos años.
Esto se
puede concretar enviando un email a jaim@galeinai.net o spanish@inner.org. Esto se podrá realizar directamente a
través de nuestra página cuando esté listo el nuevo sistema de pago a
través de Internet.
Tome
esta magnifica decisión de comenzar el nuevo año con brajá, bendición,
y recibirá por correo el libro “Meditación para las Naciones del
Mundo”, la nueva publicación de Gal Einai en Castellano, que
enfoca el tema de los Bnei Noaj, los Justos Gentiles, desde la
óptica de la cabalá y el jasidismo, explicada como siempre con la
profundidad y claridad del rabino Ginsburgh y un CD con melodías jasídicas
compuestas por el Rabino Ginsburgh para la elevación del alma.
Jaim Frim
Director de Internet Multilingüe
del Instituto Gal Einai.
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