|

  
|
|
Cabalá y Vida
Moderna-
Viviendo con el
Tiempo
Un
Mensaje de Torá para el mes de Tamuz
del
Rabino
ItzjakGinsburgh
La
Aparición de Moisés
En
Cada Generación
El Zohar
enseña que nuestro Maestro Moisés
"aparece"
en cada generación, y en cada una de ellas hay un único
individuo que es su encarnación.
El espíritu de Moisés emana a todo
hombre sabio de la generación, y de él a todos
los que viven en su época, iluminando el alma
judía con la luz de las partes internas y
ocultas de la Torá ("el
'alma' de
la Torá"), confiriéndoles el poder del
Conocimiento Supremo, el poder que le permite a
uno conocer y aferrarse al que "Da la Torá",
Di-s, Bendito Sea.
Luego de la entrega de la Torá, en el
principio del mes de Sivan, Moisés
ascendió al monte Sinaí, donde permaneció por
"cuarenta días y cuarenta noches",
hasta el diecisiete (tov - "bien"
= 17) de Tamuz ( "no hay otro
"bien" que la Torá" - Pirkei Abot
6:3).
Si no fuera por el pecado del becerro de
oro (que se produjo como resultado de la decepción
al imaginar que Moshé había muerto -
Talmud Bavli,
Shabbat 89a), hubiéramos
sido meritorios de poder ver concretamente la
esencial "benevolencia" de Di-s cada día
(como es sabido que "Di-s es la esencia del
'bien'", "y por naturaleza, alguien que
es bueno siempre desea hacer el bien").
Ese mismo día se dió testimonio de la
consumación de la entrega del verdadero "bien"
al pueblo "bueno", o como afirman los
sabios: "Deja que el "bueno" (Moisés)
venga y reciba el "bien" (Torá) de
parte de "El Bueno" (Di-s), para el
pueblo "bueno" (Israel), Talmud Bavli,
Menajot 53b).
La Cadena de
Transmisión de la Torá
Esos 40 días
que Moisés permaneció en el monte
(en un estado que trasciende el tiempo
tal como es conocido en este plano terrenal...
"Él no comió pan ni tomó agua" -
Exodo 34:28), comparable a las 40 generaciones de la
transmisión de la Torá desde Moisés, nuestro
Maestro, (quien recibió la Torá Escrita [en
forma completa, y también la revelación inicial
de la Torá Oral]),
hasta
Rav Ashi (en cuya generación y a través suyo fue
plasmada la
Torá
Oral)
como fue aclarado por
Maimonides
en la
Introducción
de su gran tratado legal Mishné Torá.
Moisés,
nuestro Maestro, vivió
en la
26o generación
desde la Creación. 26 es
también el equivalente numérico del Nombre de
Di-s Havaiá, asociado con la Torá
Escrita
(el
secreto de la
sefirá de
tiferet
-
"belleza", como
está argumentado en Cabalá). Rav Ashi
es la
65o generación (26 hasta
Moisés incluido, más
39
generaciones hasta
Rav Ashi).
65 es
el equivalente numérico de otro Nombre
central de Di-s:
Adnut,
el nombre asociado con la Torá Oral (el
secreto de la
sefirá de maljut,
"reinado",
"maljut
es la
boca, también llamada la Torá Oral" [Pataj Eliahu]). En lo concierniente a la unidad
esencial de estos dos Nombres, le fue declarado a
Moisés cuando Di-s Se reveló en la sarsa
ardiente: Este es Mi Nombre
(Havaiá, tal
como se escribe, comparado con la Torá Escrita)
por siempre, y
este es Mi recuerdo (Adnut, tal como se pronuncia, comparado con
la Torá Oral) de
generación en generación" (Exodo 3:15).
Es enseñado en la cabalá: "El final está comprendido en el
principio" (Sefer
Ietzirá 1:6).
Por cierto,
Rav Ashi
está insinuado en el principio de la
Torá Escrita, la Torá de Moisés:
las primeras cinco letras de la Torá,
de la palabra
Bereshit), son la permutación del nombre de
Rav Ashi!
Evolución,
Investir, Morar
La cadena generacional en la transmisión
de la Torá, no debe ser vista como que
se produce sólo a nivel de "desarrollo"
y "evolución"
(descripciones
usadas para entender el
"desencadenamiento de los mundos" durante el proceso de Creación).
En todo proceso de desarrollo y evolución,
el "final" del "nivel superior"
está
incluido en la "cabeza" o "principio"
del "nivel inferior"
(como la sucesión de eslabones en una
cadena). El
"final" del que influencia (el maestro),
puede revelar enseñanzas (en forma oral) al
receptor. Esta
instrucción entra y es aprehendida por la "cabeza"
del que recibe.
Sin embargo, la transmisión generacional
de la Torá es mucho más que un simple proceso
de desarrollo y evolución. Más
exacto es verlo como que el maestro se "inviste"
dentro del estudiante-receptor,
algo similar al alma que se "inviste"
dentro del cuerpo, con el fin de traerlo a la
vida y darle continua existencia.
No sólo el
conocimiento revelado del maestro pasa al
estudiante de una manera evolutiva, sino que
también el alma del maestro "impregnada"
en el estudiante, causa el despertar del poder
intelectual de este, que luego fluye como un
"inagotable manantial".
Más aún, y
más esencial por cierto: desde
una perspectiva más profunda, el Rebe
(el Moisés de
cada generación) y
el discípulo son verdaderamente "uno"
completamente unificados. Este
nivel de revelación es el secreto del "morar"
Divino a
través de la aceptación de la Torá en cada
generación. El
nombre hebreo Moisés, es un acrónimo de "lo
que fue, es lo que será"
(Eclesiastes 1:9).
"Moisés es
Verdad y su Torá es Verdad" (Midrash Tanjuma, Koraj 11),
y como es sabido, la Verdad es una
cualidad eterna e indestructible.
Cuando Di-s llama: "Moisés Moisés"
(Exodo 3:4),
notamos que no hay ninguna nota de
entonación que indique un corte o pausa
entre los dos "Moisés". Ambos,
Moisés y la Torá, participan de lo eterno, de
lo inquebrantable, porque ambos reflejan la
Verdad.
Durante los 40 Días desde la entrega de la
Torá hasta el diecisiete (tov) de
Tamuz, Moisés (y a través de él toda alma judía) recibió iluminación desde la Morada Divina.
Esta inspiración Divina fue otorgada en
la entrega de la Torá a Moisés, y por eso -y en
cada generación hasta la llegada del Mashiaj-
"Moisés
es el primer redentor, y es el redentor
final". El
pecado del becerro de oro, fue causado por una
falta de conciencia de este secreto.
El avanzado nivel de percepción de Moisés
en la montaña (behar
es similar
a la palabra
behirut, denotando un entendimiento
claro y cristalino) no
trajo al pueblo judío a un nivel similar de
conciencia Divina. Por eso, después del pecado,
le es dicho a Moisés: "Ve abajo (de la
montaña)", para conducir al pueblo judío hacia
una percepción conciente de que en su interior
mora algo Divino.
Para
aquel que alcanza esta percepción Divina
(y consecuentemente rectifica el pecado
del becerro de oro, la falsa ilusión de que
"Moisés murió" como fue dicho arriba),
Moisés
vive eternamente
-un
alma dentro del cuerpo-
"Porque la
tierra (el
cuerpo) estará
llena del conocimiento de Di-s
(el alma de Moisés) como
las aguas ("Yo lo saqué de las aguas"
-
Exodo 2:10)
cubren el lecho del mar" (Isaias 11:9).
|