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Cabalá y Vida
Moderna-
Viviendo con el
Tiempo
El
Mes de
Sivan
Las Tres Almas Justas de
Shavuot
Extraído del
libro del Rabino Ginsburgh "Even Israel"
¿Podemos Llegar Hasta el Portal Cincuenta de
Entendimiento?
En
la Torá, la festividad de Shavuot está asociada ante todo
con el hecho de ser el día cincuenta, el último de la cuenta del
omer. Esta conexión esencial existe a pesar de que esta
festividad conmemora un hecho sumamente trascendental como lo es
la entrega de la Torá al Pueblo Judío en el monte Sinaí.
La Torá nos
ordena contar cincuenta días, pero en realidad contamos cuarenta
y nueve. Jasidut explica que Dios Mismo cuenta el día cincuenta
para mérito nuestro.
¿Qué hay en este
día del omer que nos impide contar por nosotros mismos?
Los
Cincuenta Portales del Entendimiento
Los días de la
cuenta del omer corresponden a los Cincuenta Portales de
Entendimiento. Los primeros cuarenta y nueve son de
rectificación espiritual y elevación. Cada día corresponde a un
aspecto diferente de las emociones del corazón, las que pugnamos
por rectificar como preparación llegar al momento culminante de
la cuenta: el Portal Cincuenta.
Sin embargo,
este no puede ser alcanzado simplemente por el mérito del
servicio Divino realizado por la persona, sólo puede ser
revelado por Dios, de la misma manera que sucedió cuando la
entrega de la Torá en el monte Sinaí.
A través del
esfuerzo en perfeccionar los cuarenta y nueve atributos del
corazón durante los días correspondientes, podemos obtener el
mérito de alcanzar los primeros cuarenta y nueve portales
humanamente accesibles y gracias a ese logro, Dios cuenta
entonces para nosotros el día restante y nos revela el Portal
Cincuenta.
En Shavuot
se revela la luz de la entrega de la Torá. En este día podemos
volver a vivir la revelación de este último portal e integrar
esta manifestación a nuestro servicio Divino para el próximo
año.
Moisés, el
rey David y el Baal Shem Tov
El Rebe de
Lubavitch enseñó que hay tres almas de tzadikim,
"justos", que están relacionados directamente con de Shavuot.
La festividad de
la entrega de la Torá esta obviamente relacionada con Moisés,
que trajo la Torá al Pueblo de Israel, pero el día que se
festeja es también la fecha del aniversario del fallecimiento
del rey David y del Baal Shem Tov (quien fue la reencarnación
del rey David).
El núcleo de la
dimensión interior del corazón se manifiesta en las almas de los
tzadikim. Este es el punto del Portal Cincuenta, que es
inalcanzable a través de nuestro servicio Divino de simples
humanos. Pero cuando contemplamos a los tzadikim,
especialmente a los tres de Shavuot, nos identificamos y
conectamos con ellos, podemos iluminar y revelar la dimensión
interior de sus corazones y así intentar revelar y manifestar un
pequeño resplandor del Portal Cincuenta en nuestras almas.
Los Tres
Niveles de la Dimensión Interior del Corazón
Aprendemos en
cabalá y jasidut que la relación entre las dimensiones interior
y exterior de la realidad es la misma que hay entre los tres
atributos intelectuales y los siete emocionales del alma.
Durante los
primeros cuarenta y nueve días de la cuenta del omer, nos
esforzamos por perfeccionar la dimensión externa de nuestras
almas trabajando sobre la rectificación de los siete atributos
emocionales del corazón. Cuando el día cincuenta llega
Shavuot tenemos la oportunidad de refinar la dimensión
interior de la realidad y de nuestras almas y aunque no podemos
llevar a cabo la tarea por nosotros mismos, cuando nos
conectamos a los tres tzadikim de Shavuot
revelamos en cada uno de ellos uno de los tres atributos
intelectuales de la dimensión interior del alma, entendimiento,
sabiduría y conocimiento.
El Rey David – El Entendimiento del
Corazón
Dicen nuestros
sabios que en realidad David no debería haber sido vulnerable al
incidente con Batsheva (y hasta afirmaron que "Quien diga
que David pecó comete un error"). Ellos explicaron que Dios creó
las circunstancias que condujeron a este incidente de tal manera
que David, a través de su propio ejemplo, pudiera demostrar la
teshuvá, el arrepentimiento que lo acercara nuevamente a
Él. Por su parte, David no presentó excusas o negó su pecado,
muy por el contrario, aceptó el reproche del profeta Natán
de todo corazón y regresó a Dios desde lo profundo de su
corazón.
Al hacer esto,
David le mostró a todos los judíos que existirán hasta la
llegada del Mashíaj, que no importa dónde se encuentre y cuán
severamente hayan trasgredido, tienen la fuerza de encontrar a
Dios y retornar a Él.
En los versos de
los Salmos, el Rey David expresó conmovedoramente las ansias del
corazón que desea liberarse de su desesperanza y su angustia y
regresar a hacia Dios.
El poder eterno
e imponente de la teshuvá -el entendimiento del corazón
que sin importar dónde está un judío espiritualmente, permanece
unido a Dios y siempre puede retornar a su Creador- es uno de
los esenciales de la dimensión interior del corazón de cada
judío. El origen de este poder está en el Portal Cincuenta.
Moisés –
La Sabiduría del Corazón
Moisés
corresponde al atributo de la sabiduría en la dimensión interior
del corazón. Su atributo, la totalidad de los 32 Senderos de la
Sabiduría, se une e inviste en el Portal Cincuenta del
Entendimiento.
Moisés le
suplicó a Dios que le muestre Su gloria, o en otras palabras,
poder ver el Portal Cincuenta, pero su deseo no fue cumplido y
sólo Le reveló Su aspecto posterior, o que podríamos traducir
como la conducta de Dios frente a la realidad. Explica el Zohar
que aunque Moisés no vio el Rostro de Dios con sus ojos, sí vio
todo con el ojo del intelecto de su corazón incluyendo el Rostro
de Dios.
El poder de ver
Divinidad está asociado específicamente con el atributo de
sabiduría, mientras que los demás atributos se refieren a la
conducta de Dios frente a la realidad material, Su aspecto
posterior. Jasidut explica que con todo, el Rostro de Dios es
revelado sólo por medio del bitul, la "auto anulación",
la dimensión interior del atributo de sabiduría y la cualidad
que más caracterizó a Moisés.
Al conectarnos
con el primer redentor y su devoto servicio de contemplación de
Dios, podemos llegar a merecer el poder de ver Divinidad, la
capacidad de encontrar realmente a Dios y verlo con el ojo de la
mente de la dimensión interior de nuestros corazones.
Más todavía, al
conectarnos con Moisés también llegamos a captar la razón por la
cual deseó ver a Dios: "encontrar gracia" en Sus ojos para poder
así amarlo más y cumplir Su voluntad en el mundo.
El deseo íntimo
del judío de ver a su Creador está lleno de auto anulación hacia
Él; desea minimizar su honor y maximizar el honor de los Cielos
y no, Dios lo prohíba, llegar a un sentimiento de auto
gratificación y honor personal por tener el privilegio de ver a
Dios.
La completa
humildad y auto anulación, cualidades compendiadas por Moisés,
el más humilde de los hombres, son los únicos instrumentos que
permiten ver la dimensión interior de la Divinidad en el
corazón.
El Baal
Shem Tov – el Conocimiento del Corazón
Se podría decir
que el Baal Shem Tov vino a este mundo para despertar a Israel
de su coma existencial.
Explicó que la
forma de revivir a una persona que se ha desvanecido es
susurrarle su nombre al oído, al escuchar su nombre y se
despierta, porque es tocado el punto más íntimo de su ser
siempre despierto, el de su auténtica identidad,.
"Yo", dijo el
Baal Shem Tov, "soy el susurro de Dios en el oído de Israel. Mi
nombre, Israel, es el de toda la Nación".
Con su bondad,
sabiduría y humildad reveló que aunque el pueblo parecía estar
débil y en coma, "el corazón de Israel vive". A pesar de la
somnolencia del pueblo judío en el exilio su corazón está
despabilado, la nación y cada uno de sus individuos tienen ese
punto perenne del despertar hacia una vida eterna en Dios.
Esta no es la
habilidad de ver Divinidad, como el caso del punto interior
revelado por Moisés, tampoco es la de retornar a Dios desde los
abismos de la trasgresión, como en el caso del rey David.
El del Baal Shem
Tov es el punto esencial del judío, que no cambia en los
ascensos más sublimes ni en los descensos más abruptos: el punto
en la Corona de la dimensión interior del Corazón.
Esta unidad con
Dios, el atributo del conocimiento, es la raíz del poder de la
sabiduría de captar la Divinidad y del entendimiento para
retornar a Dios.
La Corona
de un Buen Nombre
En un nivel más
profundo, todo punto de la dimensión interior del corazón es un
punto en la Corona. Moisés corresponde a la Corona de la Torá y
el rey David a la Corona del Reinado; la corona del Baal Shem
Tov, nombre que significa "Amo del Buen Nombre", es más excelsa
que las otras dos por ser la Corona del Buen Nombre, como dicen
nuestros sabios en el Pirke Avot, la Ética de Nuestros
Padres.
En palabras del
Baal Shem Tov, esta es la Corona de las Coronas.
Cuando nos
conectamos a David, Moisés y el Baal Shem Tov en Shavuot,
podemos también conectarnos a la Corona de las Coronas y volver
a vivenciar un pequeño reflejo del Portal Cincuenta abriéndose
en nuestras almas.
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