Viviendo con
el Tiempo
Jeshvan de Acuerdo
con el
Sefer Ietzirá
11
de Jeshvan
Día de
la Madre Judía
¿Cuándo
mis Actos Llegarán al nivel de los de Mis
Patriarcas?
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Cabalá
y Vida Moderna-
Viviendo
con el Tiempo
Un
Mensaje de Torá para el mes de Jeshvan
del
Rabino
Itzjak
Ginsburgh
"¿Cuándo
Alcanzarán mis Actos
el Nivel de los de mis Patriarcas?
En las porciones
de la Torá que se leen durante el mes de
Jeshvan, aparecen por primera vez los tres
patriarcas de la nación judía, Abraham, Itzjak
y Iaacov. De acuerdo con el conocido principio de
que debemos vivir con el tiempo (en
referencia a las porciones semanales de la Torá),
el mes de Jeshvan es el momento apropiado para
realzar la identificación con nuestros
patriarcas, provocando de esta manera el refuerzo
de nuestro servicio a Di-s. Uno debe cuestionarse:
"¿Cuándo alcanzarán mis actos el nivel de
los de mis Patriarcas, Abraham, Itzjak y Iaacov?
(Tana D'vei Eliahu, Capítulo 25).
En el libro cabalístico
Sefer Ietzirá, el sentido
particular asociado con el mes de Jeshvan es el
del olfato, el sentido especial atribuido al
Mashíaj. Está escrito respecto a nuestro
redentor: Y él olerá con el temor a Di-s
(Isaías 11:3), que los sabios interpretan:
El olerá la verdad (Talmud Bavli,
Sanhedrin 93b). El juzgará con el olfato,
no por lo que vea o escuche.
Este es también
el sentido de nuestros patriarcas. Nuestros
sabios interpretan el verso del Cantar de los
Cantares (1:3) Tus ungüentos (aceites)
tienen una fragancia agradable, como
referido a las mitzvot y los actos de
caridad de nuestros patriarcas. Varios fenómenos
numéricos relacionados con las palabras de esta
frase aluden a esta interpretación. Lereaj
[fragancia] = Abraham = 248, shemen [ungüento,
aceite] = Itzjac más Iaacov = 390; re'aj
shmaneja [la fragancia de tus ungüentos] =
Abraham más Itzjak más Iaacov = 638.
Similarmente, en
el verso (Zejaria 1:8) y se paró
entre los arbustos de mirto, los sabios
dicen que aquellos que se ocupan de actos de
autosacrificio para proclamar la santidad de Di-s
(como Jananiá, Mishael y Azariá, que se
comparan a nuestros patriarcas) despiertan
agradables fragancias como los patriarcas, un
aroma grato para Di-s.
Los patriarcas
fueron una carroza, fueron
portadores, por así decirlo, de los tres
atributos emocionales supremos: bondad, rigor y
belleza, expresión de las cualidades interiores:
amor, temor y miscericordia, respectivamente. El Mashíaj,
como descendiente del Rey David, se compara
relativamente con el atributo supremo del rey o
la soberanía en su nivel espiritual más elevado.
David refleja el Reinado del mundo de Atzilut
(emanación); el Mashíaj refleja la
realeza en el nivel espiritual de ein-sof
(el infinito), representando el
cuarto y último pie de la carroza
celestial. A través del Mashíaj se va a
concretar el objetivo definitivo de la creación:
y Di-s será Rey sobre todo el mundo, en
aquel día Di-s será Uno y su Nombre será Uno
(Zejaria 14:9). El secreto de la carroza
es la capacidad de demostrar una autoanulación
completa ante Di-s, hasta el punto incluso de
entregar la propia existencia física en aras de
Di-s y dedicar totalmente nuestra vida a revelar
la Presencia de Di-s en el mundo.
Todos los judíos
son igualmente capaces de llegar al
autosacrificio, por cuanto este refleja la
manifestación del más elevado de los cinco
niveles del alma: el nivel de iejidá (el
único). Por el contrario, respecto a la
capacidad intelectual y la estructura emocional,
que reflejan los niveles inferiores del alma, hay
claramente diferencias entre los individuos. Iejidá,
descripta como partiendo hacia Ti, llevando
Tu yugo, exclusiva en declarar Tu Unicidad
(ver las plegarias de Hoshana Raba), es
una herencia de nuestros santos patriarcas.
Abraham dedicó su vida a anunciar la presencia
de Di-s en el mundo; Itzjak puso su cuello para
ser sacrificado en el altar; Iaacov exhibió un
autosacrificio tremendo para establecer la nación
judía. En lo que incumbe específicamente a este
tipo de autosacrificio, se exige de cada judío
que se pregunte: "¿Cuándo alcanzarán mis
actos el nivel de los de mis Patriarcas Abraham,
Itzjak y Iaacov?.
Las buenas
acciones de los Patriarcas son señales para los
hijos. El Midrash mencionado
demuestra con una parábola qué se espera que
aprendamos de nuestro patriarca Abraham. Señala
que un ejemplo arquetípico de su autosacrificio
fue su comportamiento en la Guerra de los Reyes (Génesis,
capítulo 14), que, de acuerdo con Ramban,
alude a las guerras del Mashíaj. Leemos
que Abraham juró que no se beneficiaría del botín
de guerra:
Y Abraham
dijo al rey de Sedom, he elevado mi mano a Di-s,
que no tomaré ni una hebra del cordón de un
zapato y que no tomaré nada que sea tuyo
(Génesis 14: 22-23). El Midrash cuanta que:
Esto puede ser
comparado con un rey que le dijo a su hujo que
vaya y mate a todos los ladrones pero no tome
nada de su dinero, para que no digan que el hijo
del rey sólo mató a los ladrones para
apoderarse de su dinero. El hijo del rey
inmediatamente fue y mató a los ladrones, pero
sin participar del botín. Cuando volvió, el rey
se adelantó a recibirlo y dijo: Las
bendiciones sean sobre ti, mi hijo. Ahora tendrás
una gran recompensa, ya que no te beneficiaste
del dinero de los ladrones. Ahora ven conmigo y
te daré preciosos e innumerables recipientes,
joyas y perlas de mis tesoros
El Midrash continúa
alabando a Abraham:
Y en ese
momento, Abraham santificó el nombre de Di-s, e
inmediatamente luego de estas cosas la palabra de
Di-s vino a Abraham en una visión: tu recompensa
será muy grande (Génesis 15:1)
De esto aprendemos
que cada judío debe servir a Di-s
desinteresadamente presentando batalla
en aras de Di-s (desde adentro y desde afuera),
sin esperar recompensa o sacar provecho de lo que
sea. No es posible luchar y salir victorioso en
estas guerras espirituales si no se está
dispuesto a entregarse y poner de lado todo lo
que uno posee. En un nivel más profundo: si uno
quiere aumentar la gloria de Di-s, debe minimizar
su honor propio. Sólo cuando se huye del honor,
el honor lo perseguirá, el honor
seguramente llegará eventualmente.
Pero qué es este
honor verdadero que lo seguirá? En los escritos
cabalísticos del Santo Arí, está escrito que
las palabras sejarja harbai meod, tu
recompensa será muy grande, es un acrónimo
de Moshé. La recompensa por el autosacrificio
del judío al cumplir el desafío de alcanzar
el nivel de los actos de nuestros
patriarcas Abraham, Itzjak y Iaacov es que
tendrá un hijo que salvará a Israel y que
revelará en su alma las chispas sagradas de Moshé,
el más humilde de todos los hombres,
para quien el honor personal no significó nada,
sólo deseaba aumentar la Gloria de Di-s.
El es el
primer redentor y él será el redentor final.
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