El Mes de Adar

Viviendo con
el Tiempo

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Purim contra Esquizofrenia

La Historia se Repite

La Trama de Stalin

La Rectificación de Edom e Ishmael

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Purim en la Torá

Cabalá y Purim

Un Tiempo de Acción

Una Pequeña Meditación

La Túnica Blanca

Un Año Preñado

Aprender a Emborracharse

 

Cabalá y Vida Moderna- Viviendo con el Tiempo

El Mes de Adar

por el Rabino Itzjak Guinsburgh

Los Sueños Absurdos son (Buenos en) Realidad

De un Mensaje del Rabino Ginsburgh para Rosh Jodesh Adar I, 5768

El Sentido del Humor

El Libro de la Formación (Sefer Ietzirá) es el primer texto Cabalístico, atribuido a Abraham y compilado en su forma final por el sabio del Tanaj, Rabi Akiva. Enumera los 12 meses del año y explica que cada uno corresponde a una letra Hebrea y a un sentido o talento en particular, que está controlado por un órgano particular del cuerpo. El mes de Adar corresponde a la letra Hebrea ק (pronunciada: kof), su talento es la risa y el órgano que controla este talento es el bazo.

Debido a que el cálculo Judío de los meses empieza con el mes de Nisán, Adar se considera el mes doceavo y final. Esto significa que la risa es el último de los rasgos humanos, que implica un conocido verso sobre la mujer de valor: “Ella ríe, esperando el fin de los días.”1 Después los altibajos de todo el año, entramos al mes de la risa saludable y catártica.

Efectivamente, la risa es la mejor medicina y tiene el poder de tornar todo el dolor, la miseria y las dificultades del pasado año en bondad y alegría. A fin de año nos encontramos todavía de pie, gracias a Dios, y todos los temores que hemos abrigado en nuestra alma (de que no sucedan y al final sucedieron…) son transformados y endulzados por nuestra risa. Esta transformación está aludida en uno de los apelativos de Dios: “el Temor de Isaac”,2 que literalmente significa “¡el temor [mismo] reirá!”

Este es el tema de Purim, la fiesta que celebramos en Adar. En Purim celebramos que el temor a Haman y a su plan genocida contra los judío fue derrocado. El temor se transformó en risa. Por esta razón el lema del mes de Adar es “abundar en alegría.” Cuando es sólo un poco de alegría, tiende a permanecer escondida en el corazón, pero cuando hay abundancia de alegría, se desborda y se expresa como una risa explosiva.

La risa es la mejor medicina

Ya que la risa está conectada con la habilidad de dar vuelta las cosas, es un importante ingrediente para la salud. De hecho, su potencial sanador es tan grande que puede curar incluso la más difícil de las enfermedades. Esta conexión es reconocida desde tiempos antiguos. En aquellos tiempos la medicina reconoció cuatro fluidos o humores como conductores de las varias energías —sicológicas y físicas— que determinan la salud del cuerpo:

  • La flema blanca fue identificada con la conducción de la alegría y el comportamiento vivaz.
  • El humor negro fue identificado con la melancolía y el comportamiento letárgico.
  • El humor verde (o flema) fue identificado con la cobardía y el comportamiento obsesivo.
  • El humor rojo (o sangre) fue identificado con la ira y el comportamiento enérgico.

Se creía que cada uno de los cuatro humores tenía un órgano controlador en particular dentro del cuerpo. Se consideraba al bazo como el órgano controlador de la melancolía y la influencia letárgica del humor negro. Aunque, como se indicó arriba, en la Cabalá, el bazo está considerado como el controlador del sentido de la risa, indicando que la risa tiene el poder no sólo de modular la melancolía, sino como está revelado en el mes de Adar, de transformarla completamente en alegría. En Hebreo, hay una bella alusión a esta cualidad trasformadora de la risa ¡porque las dos expresiones “humor negro” ( מרה שחורה , mará shejorá ) y “pensamiento alegre” ( הרהור שמח , hirhur sameaj ) tienen exactamente las mismas letras!

En siete a ños de cada diecinueve (5768 es uno de ellos), tenemos dos meses de Adar en nuestro calendario. El segundo Adar en muchos aspectos es como una copia del primer Adar ya que comparte mucho de la misma esencia espiritual. Por eso, la risa no sólo es transformadora, es realmente desbordante. ¡La risa es el único de los 12 sentidos que puede durar un total de 60 días! Entonces en los años como este tenemos en total 60 días de risa a fin de año.3

¿Cuál es la importancia del número 60? Con respecto a muchas leyes sobre las medidas (particularmente las leyes alimenticias) la Torá prescribe que una relación de 60:1 es una relación de anulación, donde 1 se anula en 60. De igual modo, 60 días de risa tienen el poder de nulificar y endulzar cualquier sabor amargo de nuestras bocas del año precedente.

De monos y elefantes

La letra con la cual fue creado del mes de Adar es ק pronunciada kof. El significado literal de la palabra kof en hebreo es “mono”. Esto nos presenta otra bella conexión entre el mes de Adar y la risa. El mono es sin duda uno de los animales más entretenidos y uno de los pocos animales capaces de realmente sonreír y reír. El Baal Shem Tov relató una ocasión que la serpiente causa temor porque fue creada de la esencia de temor. De igual modo, basados en esta relación entre el mono y el mes de Adar, podemos decir que el mono nos hace reír porque fue creado de la esencia de la risa.

Las enseñanzas Jasídicas suelen usar una parábola describiendo a un rey cuyo espíritu de melancolía fue superado trayéndole la novedad de un pájaro que habla. Podemos suponer que el pájaro anima porque es una novedad, pero tan pronto como pasa la sorpresa, también se esfuma su capacidad de elevar el espíritu del rey. En cambio un mono es capaz de sorprender una y otra vez debido a que su esencia es la risa.

La palabra kof en hebreo también tiene otro significado: “el ojo de una aguja”. Este segundo significado une a nuestro mono con otro maravilloso y extraño animal: el elefante. En su larga discusión de los sueños en el noveno capítulo del tratado de Berajot, los sabios4 nos traen lo que parece un ejemplo muy extraño de algo que una persona no puede ver espontáneamente en un sueño: un elefante pasando por el ojo de una aguja. Primero la trompa del elefante siendo ensartada en el ojo, después su cabeza, seguido por todo su gran cuerpo. Qu é cosa tan rara de imaginar. ¡Qué extraño tener un sueño así! Pero es totalmente posible que si una persona se concentra en esta imagen durante el día, pueda llegar a soñarla en la noche.

Todas las cosas grandes

¿Como podemos entender una imagen tan absurda? Todo lo que los sabios dicen tiene algún significado aunque no siempre sea fácil de entender. En este caso en particular, primero tenemos que saber lo que representa el elefante. Hay un bello midrash que comentamos algunas veces llamado Perek Shirá (usualmente traducido como “La Canción de la Creación”). Este midrash fue escrito por el rey David después que terminó de escribir los Salmos y documenta los cantos que cantan en alabanza al Creador, distintas partes de la naturaleza como el cielo, la tierra, el océano, los ríos, etc. y diferentes animales. El canto de cada criatura describe su esencia. Perek Shirá describe entre otras la canción del elefante, quien dice: “¡Qué grandes son tus hechos, Dios!”5 El elefante es el animal más grande sobre la tierra y este es un verso muy adecuado para él.

Pero la canción del elefante refleja algo más profundo. Hay otro verso muy similar, “¡Cuán multitudinarias son Tus obras, Eterno!”6 Este verso nos ayuda a comprender el verso del elefante. Que Dios actúa en una multitud de formas nos habla de Su grandeza cuantitativa. Pero un “gran” acto calificado como maravilloso y sorprendente (como el elefante) es grande en un sentido cualitativo. Los grandes actos de Dios revelan algún pensamiento profundo, como lo señala realmente el final del verso del elefante: “…cuán profundos son Tus pensamientos”.

Si observamos otro ejemplo de la palabra “grande”, en el verso que enumera las sefirot,7 los sabios explican que se refiere al acto de la Creación en sí mismo. Por eso, la grandeza de Dios —los grandes actos de Dios que son la esencia de lo que representa el elefante— está identificada por los sabios como su capacidad infinita para la creación que transforma la nada en algo.

Y pequeñas…

Regresemos nuevamente y reinterpretemos la imagen de un elefante siendo ensartado en el ojo de una aguja. Ahora sabemos que el elefante representa al Dios infinito revelado en Su poder de creación, por lo tanto deducimos que el pequeño ojo de la aguja representa el aspecto finito de Dios. Pasar al elefante a través del ojo de una aguja representa entonces la personificación de lo infinito de Dios dentro de su aspecto finito. Así es exactamente nuestro mundo: la realidad infinita de Dios investida dentro de objetos físicos limitados.

Pero si la gente no ve tales imágenes en sus sueños, quiere decir que no cabe en su comprensión, que soñar o imaginarse que algo así suceda en la realidad está más allá de la capacidad normal de nuestras mentes, y hasta cuando soñamos lo imposible, esto no aparece. Efectivamente, las enseñanzas Jasídicas sostienen que si una persona comprendiera realmente que está siendo creado de la nada en ese y en cada instante, regresaría inmediatamente a la nada. De todas maneras, meditar en la imagen del elefante siendo ensartado en el ojo de una aguja, nos acerca ciertamente al borde de captar la realidad de lo infinito de Dios invistiéndose en la realidad limitada de nuestro mundo físico, llegando la imagen a aparecer eventualmente en nuestros sueños.

La noción del ojo de la aguja representando un pasaje minúsculo, infinitamente pequeño a través del cual se infunde la realidad, no es algo extraño a los físicos modernos. Por eso, en la física moderna se considera que muchas partículas elementales fluctúan dentro y fuera de la realidad a cada instante. Las partículas elementales son creadas desde el vacío del espacio, al que luego retornan en un momento fugaz.

Uno sólo tiene que imaginarse que lo mismo es verdad no sólo a nivel microscópico sino también a nivel macroscópico. Este es el mayor dogma del pensamiento místico Judío respecto a la creación: todo, desde la más pequeña partícula subatómica hasta el elefante más enorme, está continuamente yendo y volviendo a la existencia a la no existencia. En este sentido, el ojo de la aguja no es sólo el pasaje sino el residuo (reshimu) de la esencia que siempre permanece y a partir del cual todo retorna a la realidad. El residuo esencial de un ser humano desde el cual será re-creado en la resurrección de los muertos se llama el “hueso luz”. Sorprendentemente, en hebreo el “hueso luz” ( עצם הלוז , etzem haluz ) y “el ojo de la aguja” ( קוף המחט , kof hamajat ) tienen exactamente el mismo valor numérico, 248, que es también el valor numérico de Abraham ( אברהם ), entre otras cosas.8

“¿Quién puede dictarLe lo que debe hacer?”

La filosofía Jasídica habla mucho sobre los aspectos infinitos y finitos del Todopoderoso y la interacción entre ellos. Una de los conclusiones más importantes es que el aspecto finito de Dios, incluida nuestra propia realidad física limitada, son dependientes de Su aspecto infinito. ¿Cómo es esto? El aspecto infinito de Dios es en primer lugar lo que Le posibilita revelar su aspecto finito, porque gracias a Su omnipotencia es capaz de soportar la paradoja de una realidad que está al mismo tiempo “fuera de Él” aunque es “parte de Él”. La formulación más famosa de esta paradoja es a través de la pregunta “¿Puede Dios crear una piedra que no pueda levantar?” la respuesta es un paradójico “¡si!” Paradójico para nosotros pero consistente dentro del aspecto infinito de Dios, donde los dos lados de una declaración paradójica pueden coexistir simultáneamente sin nulificar una a la otra.

Llevando esta conclusión al elefante y al ojo de la aguja, concluimos que la mera existencia del ojo de la aguja, la cual representa el aspecto infinito de Dios tiene su origen en el elefante, que representa Su aspecto infinito ¡Es como si el elefante crea el ojo de la aguja y entonces salta a través de él! Pero el elefante no sale por el otro lado.

En otras palabras, en nuestro lado del ojo de la aguja cósmica, no somos plenamente conscientes del aspecto infinito de Dios. Desde aquí todo parece bien delimitado y de buen comportamiento, concordando con las fronteras de las leyes de la naturaleza (¡sin elefantes saltando a través del ojo de una aguja hacia este lado!). Esto sucede también porque en el momento en que el aspecto infinito ingresa a esta dimensión, queda oculto por la limitada capacidad de captación del plano finito.9

De todas maneras, esta es la razón por la cual la imagen del elefante pasando a través del ojo de la aguja (sin salir del otro lado) es tan poderosa. Si uno puede llegar a soñar esta imagen, puede al menos entender qué significa e imaginarla en el ojo de la mente. Imaginar estas imágenes y su significado simbólico facilita que el corazón pueda comprender que aunque el aspecto infinito de Dios (el elefante) no puede ser visto en una forma revelada en nuestro plano físico, sin embargo está presente y no sólo eso, sino que actúa re-creando continuamente nuestro espacio. Entonces el corazón empieza a experimentar la verdad y omnipresencia de Dios dentro y alrededor de todo.

Para discutir estos temas utilizando esas imágenes que parecen absurdas se necesita un muy buen sentido del humor y mucha risa, aunque este es el don que nos regala el mes de Adar. La alegría de Adar se origina en nuestra capacidad de trascender la contracción (o el ocultamiento ) de la Presencia infinita de Dios y ver que todo está por cierto dentro de Su total Providencia.

Notas

1 Proverbios 31:25

2 Génesis 31:42

3 Más en profundidad, la duplicación de la risa y su naturaleza juguetona en los dos meses está aludida en un par de vesos muy importantes que describen el rol de la Torá antes de que el mundo sea creado: “Yo [la Torá] fui el entretenimiento por dos días, dándoLe recreación en todo el tiempo. Recreación para la tierra y entretenimiento para el hombre” (Proverbios 8:30-1). La palabra recreación, משחקת , mesajeket, aparece dos veces en estos versos, simbolizando que la doble extensión de la risa y la alegría en el primer y segundo Adar. De acuerdo con estos versos, la primera recreación –que corresponde a Adar I- es considerada más sublime y Divina, divirtiendo a Dios, siendo así esa risa más elevada. La segunda recreación es para el hombre, implicando que en Adar II la risa más mundana y revela en nuestro reino humano la diversión suprema y la alegría del Todopoderoso.

4 Berajot 55b

5 Salmos 92:6

6 Ibid. 104:24

7 I Crónicas 29:11.

8 Ver en extensor nuestra serie sobre las 248 partículas elementales. Como está explicado allí, la realidad se considera creada a travpes de este número 248, que está insinuado en el comienzo del segundo relato de la creación. Descubrimos ahora que este número también equivale a “el ojo de la aguja” y “el hueso luz”.

9 Esto es llamado en Jasidut el “origen ingresando al espacio de la luz”, siendo el “origen” el aspecto absoluto infinito de Dios (el origen principal de Su aspecto finito) y el espacio de la luz siendo la realidad finita, representada por el ojo de la aguja.

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Con la finalidad de diseminar las enseñanzas de la dimensión interior de la Torá
en la Tierra de Israel y en la Diáspora tomadas de las enseñanzas del
rabino Itzjak Ginsburgh