La Dimensión Interior -- Un Portal hacia la Sabiduría de la Cabalá y el Jasidismo
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La Tierra de Israel

¿Retirada de la Tierra de Israel?

El Tema de la Tierra de Israel en general y de la cuestión tan problemática de abandonar partes de la Tierra de Israel en aras de la "paz", debe ser enfocado en tres planos diferentes. Primero desde un plano táctico, segundo emocional y tercero idealista.

Una Cuestión Táctica

Con respecto al primero, el táctico, ¿Es realmente necesario entregar partes de la Tierra de Israel con el fin de conseguir la paz, o cualquier otro objetivo pragmático? La Torá enseña que en cuestiones de seguridad, nos corresponde consultar con expertos militares apolíticos. ¿Las consideraciones de seguridad requieren una retirada de determinadas áreas de la Tierra de Israel? Todos los expertos imparciales y realistas en este campo, concuerdan unánimemente en que el caso es exactamente lo contrario, para reforzar la seguridad es necesario tener lo más que se pueda de la Tierra que Dios nos dio y permanecer firmes en nuestra convicción de conservarla y poblarla.

De acuerdo con la Torá, esta es la respuesta a la cuestión de seguridad, que involucra el tema pragmático. Es extremadamente negativo incluso pensar en renunciar a cualquier parte de la Tierra de Israel. Muchos miles personas se han establecido en las partes de la tierra en cuestión y, seguramente, para ellos el simple pensamiento de entregar a una población hostil las tierras verdaderamente próximas a donde viven, implica una seria amenaza de seguridad.

 

Una Cuestión de Sentimientos

El segundo plano de la cuestión es el emocional, que es esencialmente temporal. ¿Cuán sensibles somos como Pueblo y como individuos a la Providencia Divina que tuvo lugar durante las últimas generaciones? Por cierto que en la nuestra fuimos testigos de ella. Dios nos dio mucho más de la Tierra de lo que esperábamos recibir, nos dio nuestra Tierra de Israel con grandes milagros, los atestiguamos y debemos ser concientes de ellos.

Desafortunadamente, mucha de esa conciencia ha sido diluida por factores que no desean reconocer, aceptar y dar gracias a Dios que nos dio la Tierra. Las emociones de un judío deben ser armonizadas para reaccionar y responder con amor a un obsequio que se le ha dado. Considerar, siquiera por un segundo, devolver un regalo que El nos ha dado es como, Dios lo prohíba, dar una bofetada en el rostro de un alma benevolente que nos brindó, con grandes milagros, un obsequio de infinito valor. No reconocer esto significa que el corazón de la persona, alegóricamente, se ha vuelto de piedra; se ha vuelto completamente insensible al regalo Divino de tener a Eretz Israel en nuestra propia generación.

Existen dos emociones primarias del corazón. Una es el amor y la otra es el temor. Tal vez debido al temor, la gente cree que si no negociamos y nos comprometemos con nuestros vecinos no judíos, no sólo que no vamos a poder retener lo que tenemos, sino que la situación podría degenerar y volverse peligrosa.

Hemos estudiado en Cabalá y Jasidut que cuando hay dos emociones, una de amor, especialmente amor reverente y en relación a Di-s, y otra de temor, el amor debe doblegar y dominar al temor. En el plano emocional tenemos que ser más sensitivos al hecho de que nuestro Creador, en su ofrenda de amor por nosotros, nos ha dado también esta Tierra. Debemos valorar mejor este presente invaluable, haciendo que todo pensamiento de abandonar cualquier parte de él sea absolutamente inconcebible. Dios nos ha dado la tierra, y por cierto que nos proteger y nos protegerá si reconocemos y apreciamos el amor que nos profesa entregándoLe a su vez nuestro amor.

 

Una Cuestión de Ideales

El tercer plano y más elevado es el del ideal definitivo y eterno de la Torá misma, que nos ha brindado una modalidad de vida. Quien cree que la Torá proviene de Dios sabe que su propósito es que el pueblo judío conquiste y pueble la Tierra de Israel. Esto implica reconocer el plan eterno de la creación desde el principio hasta el fin.

Sólo a través de un sentido de conexión y unidad con la Tierra de Israel, nosotros, el Pueblo de Israel podemos lograr el propósito de la Creación misma, la manifestación de nuestro potencial espiritual interior. La Biblia compara a menudo la relación entre nuestro Pueblo y su Tierra como la del novio y la novia. Tenemos que "desposar" a la Tierra, lo que obviamente prohíbe todo "adulterio" o la existencia de elementos extraños que nos la arrebaten.

Sólo cuando nos enlacemos y unamos apropiadamente con ella, daremos nacimiento a la progenie potencial que tenemos en nuestros corazones y nuestras almas. Esto requiere necesariamente que nos aferremos firmemente a la Tierra, y ni pensemos siquiera en renunciar a nuestro potencial y el del mundo. La fe judía enseña que el bien completo y definitivo para todo el mundo, para todos los seres humanos y toda la creación, va a existir cuando reconozcamos nuestro potencial. Esto tiene lugar únicamente cuando el Pueblo de Israel se une con la Tierra de Israel completa.

Entonces se cumplirá, muy pronto en nuestros días, el propósito de la creación. El Pueblo judío construirá una vez más, con la ayuda de Dios, el Beit Hamikdash en el Har HaBait , el Monte del Templo en Ierushalaim, y con esto se volverá manifiesto el propósito definitivo de la creación, el deseo de Dios de tener una morada en la Tierra

 

mag1.gif (1839 bytes) La Dimensión Interior es presentada por el Instituto Gal Einai de Israel
Con la finalidad de diseminar las enseñanzas de la dimensión interior de la Torá en la 
Tierra de Israel y en la Diáspora tomadas de las enseñanzas del rabino Itzjak Ginsburgh

 

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