Cabala
y Psicología
Tratamiento
de la Ansiedad 
Un Enfoque
Cabalístico de la Salud Mental
Parte
7
Articular la Ansiedad
La fase final de la terapia es la
articulación o verbalización de la ansiedad,
segun es insinuada por el tercer significado del
verbo en el versículo de Proverbios: "Si
hay ansiedad en el corazón de un hombre, déjenlo
que la suprima, y la transforme en alegría con
una buena palabra". La Tora identifica el
poder del habla como la quintaesencial expresión
humana del hombre. Aún cuando su habilidad de
pensar es superior a la de las otras formas de
vida, lo que define al hombre es la excepcional
habilidad de expresarle verbalmente a otro ser
humano sus pensamientos y sentimientos. Esto es
así porque el habla, más que el pensamiento,
tiene el poder de revelar las profundidades
ocultas del alma.
Todos experimentamos cómo el
exteriorizar verbalmente, incluso para nosotros
mismos, nos ayuda a ordenar y cristalizar
nuestros pensamientos. En muchos casos,
articularlos nos permite descubrir profundos
puntos de vista y nuevas percepciones sobre el
tema que tenemos entre manos. Cuando la persona
desnuda sus intereses y ansiedades a un amigo o
mentor sensitivo e interesado, este puede
ayudarlo a resolver su problema. La dialéctica
del diálogo es el instrumento con el que juntos
llegan a la resolución del conflicto, como dice
la Tora: "Di-s ilumina los ojos de ambos",
Proverbios 29:13. También es esto lo que
significa la segunda parte del versículo:
"...y la transforme en alegría con una
buena palabra".
La verbalización y el diálogo con el
amigo o mentor, contribuye al proceso curativo de
tres maneras.
La primera contribución que hace el
amigo/mentor a la solución de la situación es
su "objetividad". El simple hecho de
que no sufre el mismo problema que su confidente,
le permite verlo desde un punto de vista
diferente y más ventajoso. Incluso, a veces el
confidente no necesita siquiera expresar esta
perspectiva, su simple presencia basta para que
la persona la perciba y la articule por sí misma.
Si el problema no es demasiado complejo, esta
perspectiva objetiva puede ser todo lo que se
necesita para calmarlo y para que enfrente su
problema en forma exitosa, tanto con o sin el
consejo del confidente.
En esta fase el confidente permanece en
su propio mundo, y es imperativo que así lo haga
para que pueda aportar ese punto de vista
ventajoso desde el que su confiado pueda ver su
ansiedad objetivamente.
En aquellos casos en que esto no es
suficiente, la siguiente contribución que el
amigo/mentor puede hacer, es mostrar al que
deposita su confianza que a pesar de la gravedad
de la situación, aún queda en lo profundo de él
un rincón que aún no ha sido afectado. Tan
pronto como se le recuerda al sufriente la
presencia de este intachable punto de plenitud y
optimismo que hay dentro suyo, puede utilizarlo
para reestructurar toda la situación de una
manera más positiva. Antes de apercibirse de
esto la persona se consideraba a sí misma
problemática, como agobiada por un complejo o un
desorden psicológico. Ahora puede comenzar a
identificarse gradualmente con este punto
interior saludable dentro de él, y entonces
rehabilitarse a sí mismo con esta imagen.
En esta etapa el confidente ya entra en
el mundo del otro. Ve el problema desde la
perspectiva de su amigo, y reconoce la existencia
y seriedad del motivo de su ansiedad. Aunque al
suprimir e ignorar el problema se reduce su
enormidad, no obstante aun permanece allí y se
debe encontrar un camino para tratarlo.
La contribución decisiva que el amigo/mentor
le ofrece al que padece, es posibilitarle ver la
ansiedad misma en una luz positiva. Esto se hace
posible considerando el elemento de la
Providencia Divina. En el judaísmo es axiomático
que Di-s supervisa y guía los acontecimientos de
la creación. El fundador del jasidismo, rabi
Israel Baal Shem Tov, hasta llegó a afirmar que
la Divina Providencia se extiende incluso hasta
una hoja que cae en el bosque, y determina
exactamente cuándo y en qué dirección caerá.
Hoy podríamos decir que Di-s dirige todo, desde
la mas pequeña partícula subatómica hasta la más
grande fuerza existente.
En esta etapa uno debe eludir caer en la
trampa del fatalismo. La Providencia
Divina es sólo una cara de la moneda,
la otra es el libre albedrío.
El hombre es un agente libre y por eso debe
asumir plena responsabilidad por sus acciones.
Los teólogos advirtieron a traves de los años
la exclusión reciproca entre la Providencia
Divina y la libre elección, tratando de
resolverla. Pero la solucion definitiva es que no
hay solución, ellas constituyen una paradoja
teológica. De todas maneras la forma en que
superamos esta paradoja es clara: invocamos la
Divina Providencia para explicar el pasado y el
libre albedrio para encarar el futuro. Di-s
aparta, como si fuera, Su supervisión al
considerar la elecci´on que hace el hombre, pero
después que la hizo se vuelve retroactivamente
revelado que era una parte predestinada del gran
plan Divino.
De esta manera, todo lo que le sucede a
una persona es directamente atribuible a la
Providencia de Di-s, y como El es bueno y
misericordioso por definición, resulta que
incluso si una persona se encuentra en un estado
psicológico depresivo, esto también debe ser en
aras de su máximo bienestar. Ya sea que él
tenga la fortuna de percibirlo alguna vez o no,
esta nube gris, como todas las demás, contiene
el bien en su interior.
Más todavía, el jasidismo nos enseña
que el bien oculto en una situación
aparentemente mala, es en realidad de un nivel
superior que el bien que es reconocido
inmediatamente como tal. La razón por
la que Di-s elige a veces ser bueno con nosotros
a través de caminos que parecen desagradables,
es que el bien que desea otorgarnos en estos
casos es tan grande e intenso, que no podemos
recibirlo o asimilarlo bajo circunstancias
normales. Como aquellos objetos preciosos que
deben ser envueltos para su protección con un
material rústico, las formas más elevadas del
bien deben ser ocultadas dentro de su opuesto
aparente.
Asi en vez de sentir que Di-s lo está
ignorando o abandonando, la persona que sufre de
ansiedad debe aprender a considerarlo como un
regalo personal de Di-s, con el que expresa Su
consideración especial. Esto por cierto es un
examen de fé, y el cometido del amigo/mentor en
esta etapa, es el de apuntalar y profundizar su fé
en Di-s, Su inagotable bondad, y Su Providencia
en todas las facetas de la vida. Cuando se llega
al éxito, al que estaba afligido se le revelara
una honda y más profunda dimensión de su
personalidad, que no hubiera tenido y ni hubiera
sido posible de otra manera. Más aún, habrá
renovado, refrescado e incluso profundizado su
conección con Di-s, pero sin expresarla o
limitarla con los parámetros del bien y el mal
como son percibidos por nosotros.
Una vez que el que sufre la ansiedad
puede ver con cierta objetividad su problema, que
se ha identificado con su esencia interior de
bondad más que con su fobia o preocupación, y
ha profundizado su fé hasta el punto en que
puede experimentar su ansiedad como un regalo
amoroso de Di-s, no tiene que sentirse inhibido
frente a su confidente de exponer cualquier mal
que tenga. Puede ahora revelar todos sus malos
pensamientos que lo acosan día y noche, y se
inmiscuyen en su plegaria, su estudio y su
trabajo. Ya no hay cabida para la vacilación en
afrontar los aspectos oscuros de su subconciente,
desde el momento que el trabajo de base se impuso
para enfocar esos aspectos en forma constructiva.
El simple hecho de admitir estos
profundos miedos y ansiedades, debilitan su poder
de doblegar a la persona en el futuro. Al no
tener miedo de discutirlos abiertamente se
destruye su imagen de dragones omnipotentes e
invencibles que nadan en las corrientes oscuras
de la mente subconciente.
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