Cabala
y Psicología
Tratamiento
de la Ansiedad 
Un Enfoque
Cabalístico de la Salud Mental
Parte
6
Ignorar la Ansiedad
La segunda fase de la terapia es ignorar
la ansiedad, como lo sugiere la segunda
interpretación del verbo en el versículo de
Proverbios: "Si va a haber ansiedad en el
corazón de un hombre, déjenlo que la aplaste y
la transforme en alegría con una buena palabra".
Esto es mucho más fácil de realizar una vez que
la inmensidad del problema, según la percepción
de la persona, ha sido reducida con la primera
fase de la terapia descripta en el artículo
anterior.
Para ignorar una preocupación hay que
reemplazarla con un buen pensamiento.
Posiblemente no seremos capaces de detener el
pensamiento, pero sí estamos en libertad de
elegir en qué pensamos. En vez de concentrarnos
en lo que nos preocupa de un tema en particular,
podemos concentrarnos en algún aspecto de él
que nos haga sentir seguros y alegres. Esta es la
intención subyacente en la segunda parte del
versículo antes citado: "... y la
transforme en alegría con una buena palabra. Por
eso la Torá nos dice: "He puesto ante ti
vida y muerte, bendición y maldición, ¡Elige
la vida! Deuteronomio 30:19.
Vemos que hay en cada situación algo
positivo y algo negativo, ¡Elige ver lo positivo!
El poder del pensamiento positivo para traer el
bien y el negativo para lo contrario fue
documentado una y otra vez. No hay razón para no
utilizar esta potente herramienta para mejorar la
calidad de nuestra vida en general, y nuestro
bienestar mental en particular.
Por su propia naturaleza, la mente tenderá
a llenarse de pensamientos negativos que
provienen de su subconsciente no rectificado, por
lo tanto es necesario ocupar concientemente la
mente con pensamientos completamente positivos.
La fuente mas segura y potente de tales
pensamientos y actitudes es la Torá misma, como
esta escrito en Salmos 19:9: "Los preceptos
de Di-s son eternos, regocijando el corazón
La imagen utilizada en la Tora para
describir esta técnica es tomada de la historia
de Iosef y sus hermanos. Cuando delato a sus
hermanos, ellos lo arrojaron a un pozo mientras
debatían como deshacerse de él. La Tora
describe a este pozo como "vacio", no
había agua en él. (Génesis 37:23). La Torá
oral explica la aparente redundancia en esta
descripción: "por cierto que no había
agua, pero estaba lleno de víboras y serpientes.
Sin embargo Di-s no permitió que las serpientes
atacaran a Iosef por de su rectitud.
El agua es entendida frecuentemente en el
léxico alegórico de la Torá como un símbolo
del flujo vitalizante y refrescante de la propia
sabiduría de la Torá. El pozo, en esta alegoría
representa la mente humana, que es idealizada
como el recipiente para contener el agua de la
Torá; las víboras y serpientes representan los
pensamientos negativos y destructivos que
predominan en ausencia de los pensamientos
positivos y orientados por la Torá; Iosef
simboliza la habilidad de la mente de transformar
los malos pensamientos en positivos. Su entrada
al pozo neutraliza el poder de las fuerzas
negativas que lo llenan.
Todos tienen su Iosef interior, la
habilidad profunda de alterar la perspectiva de
los problemas y verlos bajo una luz optimista. Si
una persona es capaz de sacar de adentro esta
habilidad y utilizarla, mucho mejor. Si no, deberá
requerir la inspiración que reoriente su
perspectiva de aquellos que sí la tienen.
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