Las iniciales de estas tres palabras forman la palabra hebrea betaj, que significa "seguro", "confianza" o "creer". Confiar en Di-s es la manifestación más completa de nuestra fe en El y es un acrónimo para estas tres elecciones positivas. Entonces nos da confianza para ir en búsqueda de aquellos objetivos que definimos para nosotros mismos.
El Ojo de Iaacov
Entre las últimas palabras al pueblo de Israel en el desierto (Deuteronomio 33:28), Moisés dice: Betaj badad ein Iacov que significa "seguro, solitario es el ojo de Iacov". En cabalá y jasidut aprendemos que nuestros ojos, los ojos de Iacov, deben estar concentrados en betaj, en la bendición, el bien y la vida. Cuando nos enfocamos, nuestros ojos se vuelven un medio y conducto para recibir el poder del Cielo para elegir y materializar el objetivo en que nos concentramos. El ojo de Iacov, debe focalizarse sólo en lo positivo, el betaj en la vida. El valor numérico de las palabras a las que nos estamos refiriendo refuerzan este punto. Braja, "bendición" es 227; tov, "bueno" es 17 y jaim, "vida" es 68. Juntos suman 312, el valor exacto de ein Iacov, "el ojo de Iacov". [312 es 12 veces 26, el Nombre esencial de Di-s, Havaiá. Las cuatro letras de este nombre tienen 12 permutaciones, cada una aludiendo a un poder Divino con el cual Di-s crea cada uno de los 12 meses del año. También alude al poder Divino inherente en cada una de las 12 almas de las tribus de Israel.]
Rompiendo la Coraza - El Bien y el Mal no son dos lados diferentes de la realidad
Una de las enseñanzas más profundas de la cabalá y el jasidut es que el bien y el mal no son dos caras diferentes de la realidad. Más bien, ambos coexisten en cada punto de la existencia. Alrededor de cada bendición hay una cáscara de maldición que la rodea. Cuando activamos el poder de nuestra visión al máximo, podemos penetrar esa coraza de muerte y acceder a la vida que yace en su interior. Esa vida es el betaj que existe en cada momento de elección que enfrentamos.
Iosef, el Tzadik Consumado
Como decíamos, el valor numérico del "ojo de Iacov" es 12 veces 26. Cuando reducimos 26 a su guematria pequeña, resulta 17, igual que tov, "bien". 17 veces 12 es 204, el valor numérico del valor tzadik, un "justo". Iosef es el tzadik consumado de la Torá. Tenía 17 años de edad en el momento crucial de su vida cuando fue vendido a Egipto y cuando fue enfrentado con la prueba de la esposa de Potifar. Como lo evidencian sus actos durante ese turbulento período de su vida, Iosef el Tzadik tenía la habilidad de penetrar la negatividad de la realidad y contacto su lado Divino positivo.
La Vida: El Motivo Fundamental
La Torá resume nuestro potencial de elección con la directiva de elegir la vida. Nuestra habilidad de focalizarnos en lo positivo de la realidad es la cima del poder de la vista, y en definitiva nos brinda vida. Las tres energías positivas de la bendición, el bien y la vida corresponden a las tres facultades mentales del alma:
. Bendición, asociada con la prosperidad, corresponde a biná, "entendimiento".
. Bien, asociado con la familia, correspondiente a daat, "conocimiento".
. Vida, asociada con la Torá, correspondiente a jojmá, "sabiduría".
Ver la Vida Cada pertícula elemental de la creación tiene una chispa de Divinidad dentro de sí, y está viva
El poder de la sabiduría se identifica con el poder de la vista. De las tres energías positivas, vemos la energía de la vida cuando enfocamos el ojo interior de nuestras almas. Viéndolo superficialmente, podría parecer que la prosperidad y la bondad son más fáciles de ver que la vida. La obra clásica del jasidut, el libro Tania del primer Rebe de Lubavitch, cita al Arizal para explicar cómo podemos ver vida. Explica allí que cada partícula elemental de la realidad tiene una chispa de Divinidad y está viva. La capacidad de ver que toda la realidad está viva con la chispa Divina de Di-s, es la visión más profunda del ojo interior de nuestra alma. Cuando nos focalizamos en la vida que hay en la realidad, Di-s nos otorga el poder de concretarla, de elegir la vida y ser creativos en cada momento de nuestra existencia.