Introducción
1. Sinergía
entre Economía
y Religión
2. Participación,
Calidad,
y Flujo
3. Dentro de la
Familia
Corporativa
"Participar
sin Interferir"
4. Manejando
los
Propios
Mercados
Donde rige
la Calidad
5. Ampliando
el Canal
Inversor
"Crecer
con el Flujo"
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Economía y Cabalá -
La Corporación Dinámica
Capítulo
4
Manejando
los Propios Mercados
Donde
rige la Calidad
Alentar el espíritu familiar dentro de
las filas, con el propósito de crear una atmósfera
doméstica dentro de la compañía, debe estar
equilibrado por una postura agresiva de cara a
los mercados externos que intenta abastecer. Aquí,
la postura de elección es asumir la confianza en
el propio poder para influenciar y dominar. De
momento que un estilo diferenciado puede ayudar a
incentivar la cooperación interna y la
productividad. Cuando se enfrenta el mercado, se
debe aprender a adoptar una actitud de sano
orgullo por el servicio o producto que se está ofreciendo.
De todos modos, es crucial que este
orgullo corporativo este limitado a una sola cosa:
La calidad . Reputación, precio, servicio y
hasta la obtención de ganancias, nunca pueden
reemplazar a la calidad de un producto como la
gema en la corona de la compañía. Exponer el
producto a los clientes en mercados tan vastos y extensos como los
que enfrenta la manufactura mode, se convierte
una tarea que requiere sumo ingenio. Siendo la
mayoría de los consumidores finales nada más
que peces anónimos en el gran océano consumidor,
la única opción rasonable es " lanza tu
pan a las aguas" y dejar que el producto
hable por sí
mismo.
El carácter impersonal intrínseco de
los mercados contemporáneos sirve para propulsar
a las corporaciones modernas hacia promociones
agresivas, con el objetivo de asegurarse hegemonía
de esos mercados. En una economía de masa
interactiva, donde el deseo desenfrenado por
manejar el mercado puede conducir tanto hacia la
prosperidad como a arriesgar todo lo involucrado,
una compañía debe justificar sus pretenciones
de poder y dominación. Es aquí donde
el balance entre un estilo motivador dentro de la
compañía y uno agresivo hacia afuera, sirve
como seguro contra las tendencias
autodestructivas frecuentemente observadas en la
vida corporativa.
El objetivo de establecer una hegemonía
en el mercado, exige que la compañía diseñe un
prototipo de relaciones para interactuar con los
mercados que está basado sobre un modelo monárquico.
Al contrario de la relación con los empleados,
donde un estilo informal y familiar promueve el
crecimiento, ganar mercados potenciales requiere
una imagen empresarial mucho más formal. Las
leyes judías fijan que mientras que el padre y
el maestro están autorizados a declinar el honor
que normalmente se les concede, a un rey le está completamente
prohibido comprometer la dignidad de su cargo,
aunque esté motivado por la devoción hacia sus súbditos.
El respeto asociado a la realeza no es un mero
privilegio del rango, sino que es un aspecto
integral de la función real. Para la corporación
en crecimiento, esto significa evitar la
tendencia a seducir a sus mercados, si hacerlo
conlleva comprometer sus niveles de calidad.
El orgullo que uno tiene sobre la calidad
de un producto es finalmente el reflejo del
respeto por los mercados a los que el producto es
dirigido. Si un rey no está habilitado a
comprometer el honor de su gestion, es sólo
porque esto podría comprometer el honor de su
reino y sus subditos. El riesgo de perder
popularidad en el mercado es ciertamente pequeño,
si está claro que mantener el estandar de
calidad de un producto, refleja la imagen que se
tiene de aquellos a los que el producto es
dirigido.
Lo que mejor proteje al
ente corporativo del falso orgullo y la vanidad
es una clara dedicación al ideal creativo.
Especialmente en cuanto a la salud interna de la
compañía, que puede ser puesta en peligro por
el ego individual y la ambición, la capacidad de
la gerencia de demostrar modestia en su empeño
de excelencia empresarial, va a mantener a toda
la compañía sin hacer peligrar la dignidad del
propio ente ejecutivo.
Esto puede ser visto claramente del
ejemplo del Rey Bíblico de Israel, para quien el
Reino Celestial sirve de inspiración para su
autoridad terrenal. En la descripción bíblica
de la celebración que acompañó el ingreso del
arca sagrada a Jerusalem, encontramos al rey
David bailando desvergonzadamente y saltando
frente al arribo del arca. A continuación es
castigado por su esposa Mijal por rebajar la
dignidad de su rango, al comportarse tan frívolamente
frente a sus súbditos. En la réplica que le
hace, encontramos el testimonio de un soberano
que entiende que el honor de su cargo no
pertenece a su persona, sino al Poder que lo ha
investido con la responsabilidad real:
"Y
David dijo a Mijal: Fue frente a Di-s, que me
eligió por encima de tu padre y toda su casa
para ser designado como príncipe sobre el Pueblo
de Di-s, sobre Israel, fue frente a Di-s ante
quien me alegré. Ojalá pueda humillarme más aún,
y ser despreciable ante mis propios ojos; ante
los sirvientes de quien has hablado, por ellos
seré honrado.
Este incidente junto con la respuesta del
Rey David, indica que no siempre necesita
ocultarse la humildad única del reinado, cuando
su revelación permite a otros compartir la alegría
de servir al ideal que legitimiza el poder real.
En nuestro contexto, la gran ventaja de que el
ejecutivo adopte ocacionalmente una actitud de
discreción y un estilo de administración
transparente, es que le permite a los empleados
confirmar su autoridad, al exponerlos a la visión
creativa en la que está basada.
En el mismo contexto en que la "humillación"
de uno mismo delante de los empleados es
justificada cuando es para compartir su visión y
entusiasmo con los empleados, así también es
correcto demostrar ocasionalmente una expresión
de orgullo. Esta extraña combinación de orgullo
y humildad escencial para el lider judío, es
comparada en la cabalá con el emerger (geiute)
y refluir (shefel) del mar. La
equivalencia numérica de estas palabras (geiute
= shefel = 410), que sugiere el
movimiento pendular de la marea, sirve para enseñarnos
también que la magnitud de la humildad de un
lider es la que determina el grado de poder que
puede llegar a asumir.
Lo que marca en forma exclusiva la
humildad del reinado es el sentido de misión y
responsabilidad con que esta imbuido. Refrenando
su ego, el rey se asegura que el ideal que quiere
promover golpeará profundamente en el corazón
de sus súbditos, así como la trayectoria de una
flecha es determinada por el grado de restricción
ejercido al tirar del arco. Para el "arquero"
empresarial, cuyo blanco es el mercado, el desafío
de identificarse con la inigualable y digna
necesidad de servir, brindará un foco para sus
poderes de humildad y restricción. Una vez que
tuvo éxito en reconocer esa necesidad externa,
pondrá su producto en movimiento y entonces podrá
dirigirse hacia el marco pretendido.
La tarea de identificar un objetivo que
el mundo necesita y al que uno puede darle una
respuesta especial, debe ser la primera
preocupación de toda empresa con aspiraciones.
Lo que va a determinar el éxito en el
cumplimiento del propósito creativo, es la
magnitud con la que el poder corporativo puede
suprimir su "interes propio", esto es,
que no haya otro objetivo que el "bien común"
del mercado.
La calidad de un producto es ponderada
por su función y forma distintivas. Pero su
verdadera calidad estará determinada por su
capacidad de satisfacer la necesidad para la que
fue diseñada, y que al mismo tiempo evoque la
visión creativa y el poder que la produce. La
fuerza que uno esta midiendo cuando considera la
calidad, es denominada en hebreo como oz
("potencia"), el indicador del impacto
que uno produce mediante el acto de la
autoexpresión creativa. La marca dejada en un
producto es la que lleva un mensaje de excelencia
a los futuros mercados, asegurando de ese modo
una relevancia duradera y supervivencia de la
compañía.
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