Introducción
1. Sinergía
entre Economía
y Religión
2. Participación,
Calidad,
y Flujo
3. Dentro de la
Familia
Corporativa
"Participar
sin Interferir"
4. Manejando
los
Propios
Mercados
Donde rige
la Calidad
5. Ampliando
el Canal
Inversor
"Crecer
con el Flujo"
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Economía y Cabalá -
La Corporación Dinámica
Capítulo
3
Dentro
de la Familia Corporativa
Participación
sin Interferencia
La
gran familia prefigura claramente el "campamento",
como la estructura organizativa básica descripta
en la Biblia. Antes de que Israel se convirtiera
en una nación, era conocida como la "Casa
de Iacob", una unidad tanto socioeconómica
como espiritual, unida por los lazos de un
destino y origen común. Concecuentemente,
cualquier corporación que aspire a ser un "campamento
de Di-s", primero tiene que tratar de emular
este modelo de la gran comunidad familiar.
La palabra en hebreo moderno
para "corporación", jevrá, es usada
también para referirse a cualquier sistema de
organización social, de los cuales el núcleo
familiar es el fundamental. La connotación
adicional de jevrá, "amistad o camaradería",
sugiere el espíritu de calidez humana que debería
prevalecer en toda forma de jevrá, incluyendo a
aquella que se establece por puro interés económico.
La corporación moderna tiene
sus raíces en la antigüa tradición de la
"empresa familiar". Toda familia posee
un patriarca que preside las distintas
actividades. El heredero natural para esta posición
está usualmente investido de cierta dosis de
responsabilidad, como signo de la confianza que
el padre tiene en él. Si el heredero es
verdaderamente merecedor de esa confianza, actuará
como un "hijo que se torna sirviente",
subordinando sus propias necesidades a las de la
familia como un todo.
Paradógicamente, esta
semiservidumbre es la que, de alguna manera, hace
que adquiera el derecho de actuar de acuerdo con
su propia iniciativa. Cuanto más reconoce su
dependencia esencial de una autoridad superior,
el hijo puede ser alentado a desarrollar sus
talentos y habilidades propias, para que pueda
emerger una nueva generación de líderes.
Por ser uno de los pocos
vestigios de autoridad jerárquica que quedan en
nuestra cultura obsesivamente democrática, la
estructura corporativa demanda una fuerte cabeza
predominante. No obstante, sus raíces de tradición
familiar demandan que los empleados sientan el
enorme amor y respeto que merecen como miembros
del clan corporativo. Sólo entonces pueden
lograr sentir, aparte de la lealtad y dedicación
de un sirviente confiable (eved neemán), la
responsabilidad de un exitoso heredero (ben
ioresh) que ha internalizado el ideal creativo
promovido por sus mayores. Una atmósfera llena
de amor y respeto anima a todo el personal a
buscar y enriquecer el objetivo del cuerpo
corporativo, ejercitando su iniciativa creativa e
independencia de pensamiento.
La consigna que guíe la
interacción del personal dentro de la compañía
debe ser "participación sin
interferencia" (heié meorav veal
titarev). El balance entre la libertad individual
y la disciplina de equipo necesario para el
funcionamiento óptimo de una organización, sólo
se puede conservar promoviendo este principio,
una actitud que permite la iniciativa
independiente miesntras que preserva el marco
responsabilidad grupal. La inventiva por parte de
los empleados individuales, es benéfico sólo
cuando está acompañada de una fuerte
identificación con el esfuerzo general del grupo.
Si está motivada o persigue la desvalorización
de algún otro miembro de la corporación, esta
iniciativa no va a ser tolerada.
Itró, el suegro de Moisés, fue el primero en
reconocer el valor de un sistema jerárquico "llano",
donde funcionarios de nivel bajo están investidos con una máxima responsabilidad. Al
proponer un sistema más democrático para arbitrar los
asuntos diarios de Israel, mostró una gran comprensión de la aplicación eficiente y productiva
de sistemas burocráticos. Al sugerir
que el poder judicial se construya en forma de
pirámide, con predominio de la
representacián local en su
base, demostró tener fé en la habilidad de
autoridades subordinadas para gobernar la mayor
parte de la vida comunitaria.
Podemos asumir que
Moisés dudaba en proponer un
modelo como éste, por que sentía que ese máximo compromiso de su
parte era esencial para garantizar una decisián cabal y acertada (al ser
el único que recibió la Ley directamente de la
"boca de Di-s"), basada en la verdad
absorbida por su alma.
Itró, por otro lado, creía que no originaría ningún perjuicio delegar
ciertas y determinadas responsabilidades a otros
individuos que también poseían, aunque no en un nivel
tan perfecto, el refinamiento de conocimiento y
carácter necesario. Por el
contrario, sintió que esta
iniciativa sería la cúspide de la benevolencia y
el cariño hacia:
1) la comunidad, que estaría provista de un acceso rápido y directo al proceso
de justicia adecuado,
2) los oficiales elegidos para ello, quienes se
beneficiarían
espiritualmente de la oportunidad de ejercitar
responsabilidades judiciales,
3) y el más obvio, Moisés, que se aliviaría de la tremenda carga
comunitaria, sin comprometer el peso decisivo de
su autoridad y opinión.
Al final, la
perspectiva de Itró fue aceptada por
Moisés, y nació así un nuevo orden
jerárquico, basado en la
amplia delegación de autoridad
por parte del jefe ejecutivo designado de la
comunidad.
El éxito de este modelo
depende de la habilidad de la autoridad delegante
de inspirar y guiar, incluso cuando no se
encuentra físicamente
presente en el campo de operaciones real. Como
tal, la doctrina de "participación sin interferencia"
es tan relevante para la fuerza de la
administración de la autoridad
como para su personal. La importancia de la
doctrina de establecer un estado de liderazgo
apropiado, puede ser entendida al ponderar la
afirmación de que Di-s
Mismo asume la supervisión directa sobre
Su Creación, como está descripto en la siguiente
declaración del Zohar:
"El aferra todos los
mundos, pero ninguno lo aferra a El".
Aunque se
encuentra en rededor nuestro en todo lugar, la
presencia de Di-s raramente es sentida como una
fuerza invasiva que constriñe nuestra
actividad en el mundo. El hombre actúa libremente y se
experimenta a sí mismo como tal,
mientras la Providencia Divina continua afectando
tácitamente las
consecuencias de todos nuestros emprendimientos.
La misteriosa
yuxtaposición del libre
albedrío, sobre el telón de fondo del cuidado y
supervisión Divinos,
encierra la paradoja esencial subyacente a todos
los esfuerzos humanos por influenciar y
rectificar el mundo en que vive.
Esta misma paradoja está ligada a la
dirección de todo
emprendimiento creativo, donde iniciativas
independientes deben ser amalgamadas con la
dirección superior. La
presencia oculta, aunque influyente, de Di-s en
el mundo, suministra un modelo de dirigencia en
donde se emplea voluntariamente la autorestricción como un medio de
promover un aporte positivo en todos los niveles
de la organización.
No obstante, así como la iniciativa
independiente puede llevar a la interferencia, a
veces la autolimitación resulta en
indiferencia e incluso negligencia. En cambio
cuando está aplicada
apropiadamente, el autocontrol directivo sirve
para enriquecer el ambiente corporativo, al
inducir al personal a incrementar su participación y hacer valer su
potencial dormido. Una administración con el conocimiento y
los recursos para el avance de su plan creativo,
es aquella que incentiva la revelación de ese potencial.
El potencial
creativo inherente a la propia fuerza laboral es
el bien y la fuerza más grande de una
compañía. De hecho, la
palabra hebrea "coaj" denota tanto
"fuerza" como "potencial",
aludiendo a la capacidad que va a restringir los
propios poderes cuando el propósito es revelar el
potencial en los otros. La expresión utilizada en el hebreo
moderno para "personal" (coaj adam)
significa literalmente "fuerza humana",
pero también se puede
traducir como "potencial humano". Ese
potencial es el mayor recurso administrativo y
debe ser cultivado activamente si una compañía desea inspirar el máximo esfuerzo y generar un
producto óptimo.
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