| Introducción
1. Sinergía
entre Economía
y Religión
2. Participación,
Calidad,
y Flujo
3. Dentro de la
Familia
Corporativa
"Participar sin
Interferir"
4. Manejando
los
Propios
Mercados
Donde rige
la Calidad
5. Ampliando
el Canal
Inversor
"Crecer
con el Flujo"
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Economía y Cabalá -
La Corporación Dinámica
Captulo
1
Sinergía entre
Economía y Religión
Esta exposición se referirá a temas que conciernen
al mundo de la empresa corporativa, a la luz de
las enseñanzas del Jasidismo y la Cabalá, la
tradición mística judía. Con este objetivo
emplearemos el método
expositorio tradicional del discurso Jasidico,
como un medio para llegar a ideas y comprensiones profundas,
relevantes a estas cuestiones contemporáneas.
El retorno de nuestro pueblo a su tierra
histórica natal, nos desafía como nación a
planear una estrategia para la renovación social
y económica que pueda garantizar nuestro
bienestar material, mientras que al mismo tiempo
refleje el carácter espiritual único de la
tierra y su pueblo. De hecho, la antigua tradición
mística judía tiene mucho que aportar a la
inspiración de tal estrategia. Siempre ha sido
uno de sus principios básicos, que el reino
material que Di-s trajo a la existencia posee
grandes posibilidades espirituales, que deben ser
aprovechadas si el Deseo Divino que hay detrás
de la Creación es que se vuelva completamente
revelado. Habiendo sido repatriados al lugar
donde cielo y tierra han mantenido un diálogo
eterno, debemos esforzarnos para liberar el reino
material de su claro carácter secular y así
restablecer el propósito Divino ligado a toda
experiencia, tanto mundana como sacra.
Encontramos a menudo en la Biblia, que
antes de asignar a alguien una misión específica
Di-s se dirige a él por su nombre, con el fin de
despertar su irremplazable individualidad tan
apropiada para la tarea en cuestión. Pero cuando
el llamado profético ya no es audible para el
hombre, este debe ser inferido según la forma en
que cada uno ha sido tocado espiritualmente por
la Creación de Di-s - las maravillas de la
naturaleza y los milagros de la Divina
Providencia. Las sensibilidades incomparables que
se despiertan de nuestro encuentro con Su mundo,
sirven para guiarnos en la tarea de mediar entre
el cielo y la tierra y así cumplir nuestra misión
Divina.
El peculiar apego del hombre moderno a
las fuerzas materialistas que juegan en la Creación,
nos incitan a explorar, entre otras cosas, las
oportunidades inherentes en la búsqueda del
incremento del capital y los dividendos. A pesar
de que esto podría ser rechazado por aquellos
que buscan en la religión un respiro para las
obseciones materiales de la vida moderna, nuestra
tradición nos enseña que no debemos ignorar la
experiencia colectiva de nuestra generación,
sino más bien revelar la chispa de divinidad que
anima las fuerzas históricas que hay detrás de
ella, y no hay nada que caracterice tanto la vida
contemporánea como la dinámica del crecimiento
económico.
Cualquier intento de legitimizar la
inclinación del hombre hacia la búsqueda
material, debe ofrecer primero alguna justificación
para reducir al mundo y todo lo que contiene a
una mera variedad de objetos cuantificables. Esta
lógica puede derivar de la tendencia "cuantificadora",
de ver relaciones de volumenes y evolución numérica
entre objetos diversos y no relacionados. El
propio acto de contar genera en sí mismo una
conformidad en la relación, al reducir todas las
cosas a un valor único de "uno". Esta
forma de encarar la experiencia a través de un
"mínimo común denominador", puede
servir para confirmar la fuerza centrípeta en la
Creación, que une todos los elementos discretos
de este mundo a una fuente individual en la
Divinidad. Tal reduccionismo nos ayuda a
descubrir la unidad fundamental subyacente e
interconectada de todas las cosas.
A la inversa, el que mide la realidad en
términos puramente cualitativos puede en cambio
perder esta percepción. Enfatizando la única e
intangible esencia de las cosas, la mentalidad
propensa a evaluar sólo la calidad puede
desarrollar un idealismo de tipo pagano, con lo
cual todos los elementos de la Creación están
aislados dentro de su propia inviolable y
apartada individualidad. La orientación
cuantitativa del pensamiento económico, es la
que acomoda la calidad dentro de un sistema que
también está interesado en el beneficio,
siempre en expansión, de la Creación.
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