Cabala
y Medicina
La Curación del Cuerpo y el
Alma 
Parte 37
Otras
Alusiones al Lobo, el León y la Serpiente
Así como la raíz de dos letras zain
vav de la palabra zeev (lobo)
significa “flujo” (zav), la raíz de
dos letras ar de ari (león)
significa “recolectar” o “cosechar” (ará)
(que aparece en la Torá con el sentido de
recolectar o cosechar vegetales, frutas o
especias aromáticas) o “luz” (or).
Como la palabra “luz” es también usada en la
Torá para significar “vegetales”, el
significado integral de la raíz ar se
considera como una alusión a la capacidad de
recolectar o “cosechar” chispas potentes o
viables (“luces” que como en el proceso de la
fotosíntesis producen alimento en forma de
carbohidratos).
La capacidad de recolectar chispas
sagradas, referido en la Torá como el poder de
purificar o depurar la realidad, es el poder del
corazón, del león. El león ataca a su presa,
que en cabalá simboliza la acción de
identificar y redimir las chispas caídas que al
consumir a su presa las eleva a su origen en la
santidad.
En el cuerpo, el corazón está en un
constante estado de guerra, así encontramos en
el Sefer Ietzirá: “el corazón en el
cuerpo viviente es como un rey en guerra”. El
león es el rey del reino animal, está en un
estado constante de guerra para capturar las
chispas atrapadas en su enemigo y elevarlas a su
fuente; este es el león de santidad. El león
profano, que es el foco de temor del síndrome
del león descripto arriba, captura las chispas
humanas y al consumirlas las derriba un nivel
inferior de la realidad.
La raíz de la palabra najash, “serpiente”,
significa “adivinar”, práctica prohibida de
acuerdo con la Torá, considerada una forma de
brujería. “Adivinar” es una distorción de
la mente, como está explicado arriba respecto
del veneno de la serpiente que va directo a la
mente.
La serpiente de
santidad, el “adivino” sagrado, posee el espíritu
santo para intuir siempre la verdad y así dijo
de si mismo Iosef el justo: “Porque un hombre
como yo seguramente adivinará [correctamente]”.
Como ya se explicó, la imagen de la
serpiente retorna a la del lobo a tal grado que
ambos manifiestan impulsos sexuales. Iosef el
justo encarna en la Torá la rectificación de la
conducta sexual, es la serpiente sagrada y por lo
tanto el adivino de santidad.
En una línea de pensamiento supletoria,
podemos agregar que, según vimos antes, así
como el lobo se asocia con el “anochecer” ( y
el “amanecer”) el león se relaciona con el día,
ya que su nombre es análogo a “luz”, como en
el principío de la creación cuando: “Di-s
llamó a la luz, día”. Las raíz de dos letras
jet shin (jash) de najash (serpiente),
es la misma que la de joshej (“oscuridad”),
por lo que este animal se asocia con la noche (“…y
la oscuridad la llamó noche”). Vemos aquí
nuevamente cómo el lobo une el león con la
serpiente, así como las dos “zonas de penumbra”
transicionales de la mañana y el atardecer hacen
de puente y acoplan el día con la noche.
El miedo al león o a la muerte es un
temor diurno, el miedo a la serpiente o a la
demencia (como en la expresión lunático, un fenómeno
asociado a la luna) es nocturno y al lobo o miedo
a la violación es un miedo de la penumbra.
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