Cabala
y Medicina
La Curación del Cuerpo y el
Alma 
Parte 28
Exilio Espiritual
El concepto/realidad de la enfermedad está
fuertemente conectado en la Torá con el del
exilio. El pueblo (o individuo) en exilio ha sido
desterrado de su origen, de su patria. La
separación es equivalente a la enfermedad, tanto
en los planos espiritual o físico. En general,
la enfermedad –debilitamiento– es el
distanciamiento entre el alma y el cuerpo; en la
terminología de la cabalá y el jasidut, la
separación de la luz de sus recipientes (como en
el mundo primordial del caos, una realidad que
experimenta disociación y distanciamiento de sus
luces respecto a sus recipientes, y por lo tanto
se rompen, dicho de otra manera se vuelven
enfermos, y al fin mueren).
Encontramos la yuxtaposición de los
conceptos de exilio y enfermedad en la expresión
“este exilio enfermo” (utilizado a menudo en
jasidut).
El Zohar llega hasta decir que la
Shejiná misma (la Presencia Divina de Di-s en la
creación, Su luz inmanente e infinita que “llena
todos los mundos”) está “enferma” durante
el exilio (el exilio del pueblo judío). Rabi
Shneur Zalman de Liadi explica en extenso este
tema en el Tania.
La sangre está asociada con la sefirá
de biná, el principio madre (“la madre
da el rojo [la sangre] a su hijo”). El último
y más largo exilio es llamado por el profeta
como: “el exilio enfermo es el exilio de Edom”,
de la palabra “rojo” (adom) y “sangre”
(dam).
Se explica en jasidut que la rectificación
consumada del principio madre en el alma se
realiza a través del amor ilimitado por nuestro
prójimo judío. De esta manera, uno vivencia a
todo el pueblo judío unido, con amor y compañerismo,
bajo las alas protectoras de la madre “Divina”.
El amar a todos los judíos como a uno mismo
conecta todos los órganos del “cuerpo”
Divino; el amor en si es la sangre vivificante
que une todos los órganos del cuerpo. La palabra
dam, “sangre”, está asociada con la
palabra adam, “hombre”, connotando en
particular al pueblo judío como un todo. Sólo
con ahavat jinam, “amor gratuito” por
todo Israel rectificamos la causa de “el exilio
enfermo”, que es el sinat jinam, el odio
gratuito.
Enseñan nuestros sabios que todos los
exilios del pueblo judío, incluido el último
llamado exilio de Edom, reflejan (diferentes
aspectos de) el de Egipto, arquetípico y primero.
En cabalá, Egipto corresponde también, en
impureza, al útero materno, (el éxodo de Egipto
es el nacimiento del pueblo de Israel de este
vientre impuro). Por lo tanto, todos los exilios,
así como todas las enfermedades, comienzan y
terminan con la disfunción de la sangre, lo que
resulta en el debilitamiento del sistema inmunológico.
En la terminología de la cabalá: “biná
se extiende hasta hod”, como
explicaremos.
La Torá traza una comparación
adicional del estado de exilio (un estado
espiritual insano) y su conección con la
característica de hod, una propiedad del
sistema inmunológico. Encontramos que el ángel
de Esav hirió a Iacov en muslo
izquierdo; es esta lesión, en definitiva, la que
lo envió junto con sus hijos al exilio, y denota
en general la naturaleza del exilio del pueblo
judío.
La pierna o muslo izquierdo es
identificado con hod. Este es el órgano más
vulnerable a las lesiones. Este se asocia también
con el sistema del cuerpo (el inmunológico) más
susceptible a los desórdenes, confusión e
incapacidad para distinguir entre Esav y Iacov.
Tras su victoria sobre el ángel de Esav, le fue
esencial a Iacov reestablecer y reforzar
su verdadera identidad, por lo que forzó al ángel
a bendecirlo con su verdadero nombre, no conocido
hasta ese momento, Israel.
En conclusión, cuando rectificamos
nuestra capacidad de reconocimiento y
agradecimiento a Di-s por todo lo que tenemos,
nos relacionamos con El por encima de la lógica
y la razón y retornamos a El en sumisión (todas
características del poder rectificado hod
del alma), así seremos curados de la enfermedad
del exilio y seremos capaces de experimentar
nuestro retorno a la salud y la redención.
Encontramos de esta manera que hod es la
vulnerabilidad de la enfermedad (por donde atacó
el ángel), pero también el punto por donde se
supera la enfermedad, donde somos débiles
eprecisamente por donde nos fortalecemos; por
donde nos enfermamos es por donde podemos ser
curados. Por eso, en toda enfermedad está
incluida la clave para la naturaleza de la cura
en si.
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