Cabala
y Medicina
La Curación del Cuerpo y el
Alma 
Parte 26
El Poder de
la Plegaria
Enseñan nuestros sabios, que antes del
tiempo del profeta Elishá nunca nadie se podía
recuperar de una enfermedad mortal. A través del
poder de la plegaria, él fue el primer hombre en
recobrarse de una enfermedad mortal, y así
estableció el camino de la recuperación para
todos. Posteriormente, el rey Hezekiá, cuyo
nombre significa “fuerza Divina”, estando al
borde de la muerte (según la palabra del profeta
Isaías), rezó a Di-s desde lo profundo de su
corazón y pudo nulificar el decreto profético.
Fue meritorio de que se le agregaran cincuenta años
más a su vida.
Luego del pecado del becerro de oro —el
pecado arquetípico del pueblo judío equivalente
al pecado primordial de Adán y Eva— Moisés
imploró a Di-s para que los perdone (la palabra
en hebreo para “perdón” es mejal que
es de origen similar a “enfermedad”, jal),
que cure la enfermedad espiritual del pueblo:
Y Moisés
imploró [vaiejal] a Di-s, su Di-s, y
dijo:
Por qué, Oh Di-s, diriges Tu cólera contra
Tu pueblo…
La palabra “implorar” , sinónimo de
plegaria, está relacionada aquí a la palabra
“enfermedad”. Nuestros sabios aprenden de
esta equivalencia etimológica que Moisés rezó
a Di-s tan arduamente para que perdone el pecado
del pueblo, que enfermó físicamente con fiebre.
De esto podemos inferir que en la misma
enfermedad yace la habilidad inherente para
experimentar una autotransformación, de la
enfermedad al bienestar, y todo por el poder de
la plegaria.
En conclusión, así como la enfermedad
puede servir para la transformar la debilidad en
fortaleza, también puede transformar la amargura
en dulzura.
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