Cabala
y Medicina
La Curación del Cuerpo y el
Alma 
Parte 20
Seis
Niveles de Curación
El rabí Itzjak de Homil, uno de los más
grandes del jasidismo Jabad, describió en un
discurso jasídico seis niveles de curación.
Estos seis niveles se pueden interpretar como
correspondiendo a las cinco manifestaciones del
alma y a la verdadera esencia del alma, como
vamos a aclarar a continuación.
La correspondencia
de arriba hacia abajo, es como sigue:
| |
Nivel
del Alma
|
Nivel
de Curación
|
6
|
Etzem
haneshama
“la esencia del alma”
|
Poder
Divino milagroso
|
5
|
Iejidá
“el único”
|
El Sagrado
mora en su interior
|
4
|
Jaiá
“el viviente”
|
La luz de
la Torá le da vida
|
3
|
Neshamá
“aliento” [de vida]
|
Los Nombre
Sagrados
|
2
|
Ruaj
“espíritu”
|
Encantos
|
1
|
Nefesh
“fuerza de vida innata”
|
Medicinas
|
Describiremos ahora brevemente estos seis
niveles, comenzando por el nivel 1:
<>
Curación a nivel de Nefesh
(“fuerza de vida innata”) <>
Este es el primer nivel de curación, el
inferior pero el fundamental en la escala
curativa de seis escalones. Es el empleado por un
médico experto, quien conoce la medicina
apropiada que hay que prescribir para tratar
cualquier dolencia del cuerpo.
La maestría del médico y su prescripción
se relacionan con el nivel natural del cuerpo, en
el cual este “vive”, es la fuerza de vida del
alma que se inviste en su interior.
La medicina apropiada para una
determinada enfermedad posee el poder de
contactar este nivel inferior del alma, el nefesh,
y dirigirlo dentro del cuerpo. Sin embargo, a
este nivel la conciencia del médico es dirigida
principalmente, si no únicamente, hacia el
cuerpo y sus dolencias (sin percatarse
concientemente de la conección del cuerpo con el
alma).
La sangre es el “intermediario que
conecta”, por medio del cual el alma –el nefesh-
se une al cuerpo. En la Torá encontramos explícitamente
que “la sangre es el alma [nefesh]”.
La palabra hebrea para “sangre” (dam)
está conectada con la palabra que significa “semejanza”
(demut). Este nivel de curación se
relaciona con la semejanza Divina con la que fue
creado el hombre.
El mismo nombre del primer hombre, Adam,
se relaciona con la palabra sangre (dam).
El nombre Adam puede ser leído “Y me
volveré sangre”, aludiendo al poder de dirigir
el nefesh dentro del cuerpo por medio de
la sangre, la función ejercida por un médico
experto.
<>
Curación a Nivel de Ruaj (“espíritu”)
<>
El segundo nivel de curación es a través
del poder del encanto (en hebreo: segulot).
Aunque en sus orígenes es una ciencia auténtica,
a través de las generaciones se ha degenerado en
gran medida y se la identificó con varias prácticas
supersticiosas.
Un ejemplo de cómo se aplica el poder
del encanto, descripta por rabi Itzjak de Homil
en su discurso, es dibujando la forma de un
hombre en una pared; el maestro de encantamientos
puede influenciar espiritualmente y afectar físicamente
al hombre dibujado, manipulando o alterando el
dibujo. Un buen maestro puede curar de esta
manera a un paciente enfermo. La sabiduría
empleada a este nivel es de naturaleza “sugestiva”.
Un acto hecho aquí “sugiere” que un
acto similar suceda allí. El poder de
sugestión se relaciona en cabalá y jasidut con
los poderes emotivos del alma, el nivel general
de ruaj (“espíritu”).
Mientras que en el primel nivel el cuerpo
es afectado directamente por el alma -el nivel de
nefesh- por medio de la sangre, aquí el
encanto toca el nivel de ruaj (por la
sugestión), que posteriormente afecta el cuerpo
indirectamente.
El maestro de encantamiento es un
verdadero “espiritualista” (dirigiéndose al
espíritu del hombre, el ruaj). El
proceso de curación involucrado aquí es por
cierto una experiencia espiritual; trabaja sobre
la autoconciencia de las emociones del alma. En
cabalá, este nivel de conciencia es identificado
con el árbol del conocimiento del bien y del mal.
En él, el bien y el mal están mezclados, por
cuya razón este nivel de curación es más
susceptible (a menudo sin intención) a que se le
de un mal uso.
Aquí, son despertados y afectados los
poderes emotivos del hombre, sus pasiones, ira,
etc. Cuando actúan constructivamente el ruaj
se vuelve suficientemente energizado para afectar
la salud por sobre el cuerpo con el que se
relaciona. Todos los métodos de curación que
profesan emplear energías vitales proyectadas
desde el curador hacia el paciente pertenecen a
este nivel de curación. La base cognitiva para
tales metodologías y técnicas se conocen en
cabalá como “el poder [intelectual] de
asociación”, o más literalmente: “el poder
de imaginación”. De aquí se hace claro por qué
tantos así llamados hoy en día “curadores”,
actúan sólo en la imaginación del sanador y el
paciente.
Además, la cabalá y el jasidut nos enseñan
que el “poder de imaginación” completamente
rectificado roza el poder de profecía. Pero en
el tiempo del exilio del pueblo judío el fenómeno
profético desaparece, siendo reemplazado por la
falsa imaginación que es sólo ilusión. Rápidamente,
con la redención del pueblo judío y el mundo
entero, la verdadera profecía retornará y Di-s
“verterá Su espíritu sobre toda carne”.
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