Cabala
y Medicina
La Curación del Cuerpo y el
Alma 
Parte 17
Cinco
Niveles de Plegaria
En el capítulo anterior nos referimos a
los cinco niveles ascendentes de la “plegaria”.
Sólo los dos primeros (que corresponden
a los dos niveles revelados del Nombre Havaiá)
son efectivamente una plegaria explicita a Di-s
en el sentido corriente. Pero en un sentido más
amplio, todo estado espiritual que despierta
miscericordia Divina para curar a un enfermo (o
satisfacer alguna otra carencia humana), es
considerada también como una forma de plegaria.
En particular, los dos primeros niveles
son una plegaria explicita a Di-s, el tercero es
pensar, el cuarto es bendecir y el quinto el
silencio. Estudiamos en jasidut que la
diferencia general entre rezar (los primeros dos
niveles) y bendecir es que rezar es un servicio
“ascendente” mientras que bendecir es “descendente”.
Al pararse en plegaria ante Di-s uno se
siente situado “debajo”, luchando por
alcanzar el cielo. En el primer nivel (la
plegaria de la propia persona enferma) nuestros
ojos y el corazón se elevan hacia Di-s
implorando Su salvación. En el segundo nivel (la
plegaria del sabio por la persona enferma) la
plegaria asciende a Di-s mientras que,
simultaneamente, el sabio, situado por “encima”
de la persona enferma, intenta atraer desde lo
alto el poder de curación. Así, en relación al
primer nivel (sólo ascendente) el segundo es “ascender
con el fin de descender”. (En el primer nivel,
rezamos a Di-s y El efectua el descenso; la
persona sólo es capaz de implorar humildemente,
pero no “pulsar las cuerdas”. En el segundo
nivel, el sabio se asocia con Di-s, en su rezo de
corazón para traer abajo el poder de curación).
En contraste con la plegaria, el acto
espiritual de bendecir guarda una dinámica de
“descenso” desde lo alto. Aquí uno se “ubica”,
por así decirlo, en el origen espiritual desde
donde deriva la energía Divina para bendecir. El
que bendice “ordena” a la bendición, por así
decirlo, que descienda desde lo alto al alma del
bendecido. Cuando bendicen al pueblo, los
sacerdotes se ubican también fisicamente por
encima suyo, sobre el estrado.
El poder del pensamiento puede ser
entendido entonces como un estadío intermedio
entre la plegaria explícita desde abajo y la
bendición desde arriba. Es la conección “telepática”
de almas como iguales, “todo Israel son amigos”.
El silencio es un estado aún mayor de
“igualdad”, uno no asciende ni desciende.
Alcanzamos el nivel de “Yo, Di-s, no cambio”.
Este es, paradógicamente, el origen último de
toda bendición y poder curativo. Por esta razón,
el Nombre esencial de Di-s “Havaiá”,
del que está dicho “Yo, Di-s [Havaiá]
no cambio”, es conocido como “el Nombre de la
Misericordia”.
Al meditar acerca de estos cinco niveles
ascendentes de plegaria por el enfermo,
observamos además que existe un orden definido:
uno mismo – el otro – uno mismo – el otro
– uno mismo. Como notamos antes, el nivel de
pensamiento (del tzadik) también pertenece al de
“uno mismo” (porque, como dijimos antes, a
este nivel todo es igual, uno se relaciona con
los demás como consigo mismo y visceversa), “piensa
bien y estará bien”. Los niveles primero y
quinto corresponden explicitamente a nuestro
propio servicio espiritual para evocar
misericordia Divina. Los niveles segundo y cuarto
provienen del poder del alma del otro afin, por
“encima” nuestro (el sabio y el sacerdote).
En resumen
el Nombre Havayá
|
sefira
|
nivel de plegaria
|
dinámica
|
ápice de la
iud
|
keter
|
paciencia
Divina
|
invariable
|
iud
|
jojmá
|
bendición
sacerdotal
|
descendente
|
hei
|
biná
|
pensamiento
del tzadik
|
horizontal
|
vav
|
tiferet
|
plegaria del
sabio
|
ascendente
en aras de un descenso
|
hei
|
maljut
|
plegaria
de la persona enferma
|
ascendente
|
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