La  Dimensión Interior -- Un Portal hacia la Sabiduría de la Cabalá y el Jasidismo
 

El Mashíaj y la Redención

 

por Rabi Itzjak Ginsburgh

 

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Mashíaj y el Liderazgo Judío

Parte 3: Humildad – La Rectificación del Ego del Líder

De acuerdo con Jasidut, el perfeccionamiento básico del carácter de un líder en potencia debe ser enfocado desde el área de la sumisión y la humildad. Paradójicamente, cuanto más consciente está uno de querer llegar a ser un sirviente de Hashem y un vehículo de Sus deseos, el ego rectificado puede liderar mejor a los demás: “Has Su voluntad como si fuera la tuya, para que Él haga tu voluntad como su fuera la Suya. Has que tu voluntad se anule ante Su Voluntad y de esa manera El hará que la voluntad de otros se anule frente a la tuya”.

La palabra central que representa al ser es “yo”, aní, אני, aparece en muchos versos refiriéndose al ego y al reinado. Adoniahu, el hijo del Rey David, que quiso reinar mientras David estaba vivo, comenzó su “campaña” con la frase “Yo reinaré”. En Cabalá esta afirmación es vista como el mejor ejemplo del ego no rectificado. El rey David, por el contrario, dijo de sí mismo: “porque pobre (aní, עני ) y desolado Yo soy”. En Cabalá, las letras alef y ain son intercambiables, como el presente caso en que la ain de la palabra “pobre” se transforma en la letra alef de “yo”. De este verso aprendemos que el proceso que lleva a rectificar el ego sólo ocurre a través ser concientes en un principio y también posteriormente de nuestra pobreza y humildad existencial.

Otra hermosa alusión a la idea de clarificar la auto conciencia la encontramos permutando las letras de la palabra “yo”, aní, formando la palabra “nada”, ain. Una de las creencias básicas judías es que Dios creó el mundo “algo de la nada”, iesh meain, implicando que el universo no es eterno (como la ciencia pensó hasta la teoría del “big bang”) sino que tiene un “principio”. Las cualidades del ego y el líder rectificado son “creadas” de un sentido ser “nada” en relación con un Creador infinito y omnisapiente. Se dice de Dios: “En todo lugar que encuentras la grandeza de Dios, encontrarás Su humildad”. Cuánto más debe ser esto cierto cuando hablamos de un ser humano creado “a imagen de Dios”.

De acuerdo con la Cabalá y el Jasidut, la rectificación esencial del ego ocurre a través de la plegaria, como lo afirmó el rey David: “y yo soy la plegaria”. La amidá, la plegaria “silenciosa” recitada tres veces por día, se divide en tres secciones, correspondiendo a las actitudes fundamentales consideradas necesarias para que la plegaria refleje una relación verdadera y existencial con Dios: reconocimiento, pedido y alabanza. Además, sabemos que nuestras plegarias no deben ser completamente introvertidas y silenciosas, sino que hay que pronunciar las palabras aunque en voz baja, para que se transformen en habla, que a su vez se transforman en acción.

La declaración de los sabios: “Ojalá que la persona pudiera rezar todo el día”, no refleja un deseo de estar en la sinagoga rezando todo el día, sino más bien que nuestra “visión del mundo” surgiera del acercamiento continuo y humilde a Dios que engendra la plegaria. Paradójicamente, la palabra “humilde”, shafel, es numéricamente igual a la palabra “orgullo”, gaiut, 410. El ego y el orgullo, cuando se purifican y rectifican, dan el poder al individuo, especialmente al líder, de estimular e inspirar. Cuando el habla y el ego son purificados a través del crisol de la plegaria, como se expresa en las palabras de los Salmos: “Hablo en plegaria”, a lo que sigue un despertar de la compasión desde lo Alto, y desde dentro de uno mismo: “Yo hablo de justicia, poderoso para salvar”.

mag1.gif (1839 bytes) La Dimensión Interior es presentada por  Instituto Gal Einai de Israel
Con la finalidad de diseminar las enseñanzas de la dimensión interior de la Tora en la
Tierra de Israel y en la Diáspora tomadas de las enseñanzas del
rabino Itzjak Ginsburgh