La  Dimensión Interior -- Un Portal hacia la Sabiduría de la Cabalá y el Jasidismo
 

El Mashíaj y la Redención

 

por Rabi Itzjak Ginsburgh

 

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Mashíaj y el Liderazgo Judío

El Poder del Habla Rectificada

El sentido del habla y su capacidad de poner en marcha al mundo recae en el fundamento de la visión Bíblica del liderazgo. En la Torá hay dos versículos que aluden directamente a esta idea: "Existe sólo un líder de la generación y no dos líderes de la generación". La palabra que se utiliza en este versículo para "líder" es dabar, que literalmente significa "vocero". El hecho que la autoridad de un gobernante se basa en el poder del habla se extrae del siguiente versículo: "Ya que la palabra del rey es autoridad". Otra conexión entre el habla y el liderazgo se encuentra en el antiguo texto cabalístico Pataj Eliahu, donde cada una de las diez sefirot (los canales Divinos a través de los cuales Di-s crea el mundo) se identifica con una expresión que describe muy bien su esencia en una palabra. La última sefirá y la más trascendental es maljut ("Reinado") es descrita como "maljut pe" ("Reinado de la boca").

La clara asociación entre habla y reinado (como se expresa en los versículos anteriores), se refiere fundamentalmente a la creación del mundo, llevada a cabo por Di-s, Rey de Reyes. Como está escrito: " El mundo fue creado por medio de diez aserciones". Estas diez aserciones corresponden a las diez veces "y Di-s dijo", que está escrito en el relato de la Creación, y también hace referencia a las diez sefirot. El concepto del habla Divina como vehículo de la Creación está expresada en la plegaria diaria matutina: "Bendito es Aquél que habló y se hizo el mundo". El poder Divino de crear a través del habla se refleja en el hombre, que es creado "a imagen de Di-s". En el versículo "Y Di-s formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en las fosas nasales aliento de vida; y fue el hombre alma viviente". Onkelos traduce "alma viviente" como "espíritu parlante". Lo que nos separa de todas las otras criaturas vivientes es fundamentalmente la capacidad del habla. Junto a la facultad del habla viene el poder de gobernar: "Y Di-s los bendijo y les habló, diciendo: Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra y sometedla; y tened dominio sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo y sobre todo animal que se mueve sobre la tierra".

La facultad metafórica de Di-s de hablar, que es en ÉL lo mismo que la acción, se refleja en la capacidad del hombre para poner en marcha la realidad que lo rodea a través del habla, ya sea en forma positiva o negativa. Todos hemos experimentado el dolor causado por palabras que hieren, también hemos compartido una conversación inspiradora, que ha logrado cambiar nuestro estado de ánimo, nuestras actitudes e incluso a veces nuestra vida entera. Del mismo modo, hemos escuchado una orden impartida por una autoridad que logra establecer el orden inmediato frente al caos. El Talmud, conociendo el poder del habla, describe a una persona que averguenza a otra en público como "asesino". Por otro lado, nuestros Sabios señalan un gran número de violaciones a la ley de la Torá causadas por lashon harrá (difamación). Un axioma que está presente en toda la Torá escrita y oral, es elegir cuidadosamente nuestras palabras para causar el bien y no el mal y, también, prestar atención en la emisión de éstas.

Hoy en día, como resultado de los avances, tanto tecnológicos como de los medios, se manifiesta la conexión que existe entre el habla y el liderazgo en un grado más alto que en ningún otro momento de la historia,. Nunca una persona ha tenido a su disposición la oportunidad de dirigirse a una audiencia tan amplia, con tanta rapidez y con la múltiple disponibilidad de frecuencias. Si es que entendemos toda comunicación como una extensión del habla, entonces, hoy en día, la televisión, las películas, las comunicaciones satelitales que permiten la conexión telefónica y la cobertura de noticias (en forma instantánea), el fax, el E-mail y el Internet, presentan al mundo una oportunidad sin precedentes de liderazgo, cooperación, resolución de problemas y armonía ampliamente efectivos. Sin embargo, como ocurre con cualquier fenómeno, un concepto errado de liderazgo puede llevar al mal uso de estas herramientas de comunicación, conduciendo al mundo a un abismo espiritual y desmoronar estructuras culturales sin dar nada positivo a cambio. El mundo fue testigo de cómo un hombre en Alemania, a través del uso "hipnotizante" del habla y de la propaganda fue capaz de causar estragos en todo el mundo a una generación completa. Especialmente, en política contemporánea, cuando de liderazgo se trata, vemos como los medios utilizan frases pegadizas de un minuto, reduciendo así en sobremanera el trato de temas complejos para que la gente capte, en pocas palabras o slogans, el mensajeque ellos quieren dar.

Otra conexión entre habla y liderazgo, se encuentra en uno de los textos más antiguos de la Cabalá, el Sefer Ietzirá (que se le atribuye al patriarca Abraham y de acuerdo a la mayoría de las autoridades fue editado por Rabi Akiva). El libro versa casi en su totalidad sobre las diez sefirot y las veintidós letras del alfabeto hebreo, las piezas que dan origen a la creación. En el Sefer Ietzirá, las veintidós letras están divididas en tres subgrupos, basados tanto en consideraciones gramaticales como espirituales: Tres letras "madres", siete letras "dobles" y doce letras "simples". Cada una de las doce letras simples es la fuente espiritual de uno de los doce meses del año y también de las doce tribus de Israel (los hijos de Yacov). El Sefer Ietzirá identifica más adelante cada letra con uno de los cinco sentidos en el alma y un miembro u órgano en el cuerpo.

La primera de las letras simples es la hei, el poder espiritual que se encuentra dentro del mes de Nisán, el primer mes del año. Este es el mes de Pésaj (pascua hebrea), cuando el pueblo judío fue liberado de la esclavitud de Egipto. La tribu asociada a este mes es Judá, la que fue bendecida por Yacov y Moisés para ser líder de todas las otras tribus. De la tribu de Judá descienden todos los reyes, más específicamente, el Rey David y su linaje, culminando con el Mashíaj, el descendiente de David. El sentido en el alma, asociado al mes de Nisán es el habla, y el miembro del cuerpo asociado con estmes es el pie derecho, que alude al empuje del liderazgo. La relación entre habla y liderazgo, implícito tanto en el mes de Nisán (designado en la Mishná y en la ley judía como el año nuevo de los meses y de los reyes judíos) como en la tribu de Judá (elegida proféticamente por Yacov y Moisés para ser la tribu líder) requiere una comprensión más profunda.

Con respecto al "sentido" del habla, nos referimos a éste en su estado rectificado, en oposición a lo mencionado anteriormente (las perversiones de los poderes de comunicación). La tribu de "Judá" como se mencionó anteriormente, contiene en su nombre una alusión al poder rectificado del habla (que está asociada con Nisán y con el habla). La raíz de la palabra "Judá", hod, tiene diversos significados y cada uno está conectado con un aspecto particular del habla. Dependiendo del contexto, hod puede significar: Reconocer, agradecer, confesar o glorificar. Judá recibió el nombre de su madre Lea: "Esta vez agradeceré (hod) a Di-s". La capacidad de agradecer y reconocer comprende la actitud básica reflejada en los Salmos de David y en todas las plegarias formales posteriores como fueron formuladas por los sabios. Un judío al levantarse en la mañana declara: "Agradecido (modé, de la raíz hod) estoy delante de ti, Rey viviente y eterno, pues Tú has restituido misericordiosamente mi alma dentro de mí; Tu fidelidad es grande".

Un aspecto adicional de reconocimiento, conectado a otro significado de hod, es la capacidad de confesar malas acciones y faltas. La raíz de la palabra "confesión" vidui, es similar a la raíz de "Judá" hod. Cuando Judá se enfrentó a su nuera, Tamar, por la presunta infidelidad de ella, él confesó abiertamente su error, declarando en forma pública: "Ella es más recta que yo". A través de su confesión de culpabilidad, Judá se convirtió en la primera persona en la Torá que aceptaba su responsabilidad voluntariamente, lo que lo situó, de ahí en adelante como el ejemplo arqueotípico del arrepentimiento. De la misma manera, Su descendiente, el Rey David, demostró tener la fuerza de carácter para reconocer las faltas personales cuando se enfrentó al profeta Natán y declaró: "He pecado ante Di-s".

Cuando los diferentes significados de hod (reconocimiento, agradecimiento, confesión y gloria) se aplican al habla, se relacionan con las enseñanzas más importantes impartidas por el Baal Shem Tov. Él enseñó que todo servicio a Di-s es un proceso de tres etapas: Sumisión y humildad, hajnaá; separación y clarificación, havdalá; dulzura y rectificación, hamtaká. La primera etapa del servicio Divino, es decir, sumisión y humildad, corresponde a los aspectos anteriormente descritos de reconocimiento y agradecimiento, los cuales dependen de la aceptación de la realidad de una fuerza superior y el reconocimiento de nuestra necesidad de ajustar apropiadamente nuestro comportamiento.

Separación y clarificación es la segunda etapa del servicio Divino, donde la Torá no es solamente un estudio, sino que juega un papel decisivo en dirigir nuestros pensamientos, habla y acción. En el párrafo que sigue al Shemá (la declaración cardinal de la unicidad de Di-s) se nos ordena: "Las enseñarás a tus hijos y hablarás de ellas al acostarte y al levantarte..." El Talmud comenta: "Hablarás de ellas y no de otras cosas", lo que implica que la Torá no debe ser enfocada como un simple estudio, sino más bien, como un completo estilo de vida. Cuando nos separamos de lo transitorio y mundano y nos sumergimos en la Torá, en ese momento, incluso el hecho de hablar acerca de aspectos "seculares" de la vida se pueden imbuir de espiritualidad y pueden servir de ejemplo para otros.

Esto se refleja en la declaración talmúdica: "Incluso el hablar mundano de los sabios, es Torá".

El estado culminante del servicio a Di-s es hamtaká, dulzura y rectificación. Esto se relaciona con el significado más común de hod, "gloria", como en la frase: "La gloria del reinado". El nivel de habla al cual se alude aquí es el habla que "guía", elevando e inspirando a otros. El habla rectificada refleja el proceso creativo Divino y el poder que endulza la realidad.

Este poder se percibe claramente en el siguiente versículo: "La ansiedad en el corazón del hombre lo deprime, mientras que una buena palabra lo alegra". La expresión "lo deprime" es interpretada por los sabios como "hablar francamente"; aliviar la preocupación del corazón y endulzar la realidad al "hablar francamente".

A pesar que el concepto del Mashíaj se refiere a un líder tanto político como militar, él va a conquistar al mundo a través de la palabra, al iluminar a todo Israel y al resto del mundo con la luz de la Torá. En ese momento se va a cumplir la profesía de Zefania: "Ya que entonces convertiré a los pueblos en un lenguaje más puro, para que todos puedan proclamar el nombre de Di-s y puedan servirlo con consenso".


mag1.gif (1839 bytes) La Dimensión Interior es presentada por  Instituto Gal Einai de Israel
Con la finalidad de diseminar las enseñanzas de la dimensión interior de la Tora en la
Tierra de Israel y en la Diáspora tomadas de las enseñanzas del
rabino Itzjak Ginsburgh

 

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