Cabalá y Vida
Moderna - El Hogar Judío y la Familia
Cabalá y Vida Moderna
El Hogar Judío y la Familia
Que este sea un Año de
La Mujer y Los Niños (5759)
La Espiritualidad Especial de las Mujeres y los Niños
Capitulo 12: Conciencia de Emanación – Sin Fricción
En la conciencia humana, podemos alcanzar un nivel donde estamos verdaderamente delante de Dios, y no tenemos autoconciencia. Esto no significa que estamos en un estado estático, de ninguna manera. Por el contrario, se puede estar tremendamente activo, sólo que no se tiene conciencia de sí mismo. Además de no pensar que “es mi poder y mi energía lo que produjo este resultado”, sino aun más que eso, uno no se conoce a sí mismo para nada. Se es verdaderamente todo Dios.
La conciencia de sí mismo es una fricción espiritual que impide el crecimiento espiritual. Pero si no existe, la persona estará en movimiento perpetuo. La humanidad siempre soñó con crear una máquina de movimiento perpetuo, cosa imposible en este mundo por la fricción. Pero en el mundo de Emanación no hay fricción, porque no hay conciencia de sí mismo, generando un movimiento perpetuo. El proceso es rápido y continuo, como la velocidad de la luz. Por eso el concepto de luz corresponde al mundo de la Emanación. La luz no tiene masa o autoconciencia, por lo tanto es el estado relativo de infinito dentro de la creación.
El mundo de la Creación es el comienzo de la conciencia, del auto reconocimiento, aunque todavía amorfo. El mundo de Formación ya tiene una auto imagen, auto conciencia. El de la Acción es conciencia del lugar donde uno está, como en el pecado de Adam que tuvo lugar en Rosh Hashaná. En ese momento Dios le preguntó: “¿Dónde estás?”. ¿Dónde estás tú en el mundo? Adam trató de evadir está elemental pregunta. Pero las requisitorias de Dios deben ser tomadas seriamente. Debemos comenzar a trabajar para rectificarnos. Ese es el nivel de conciencia del mundo de Acción. Debemos afanarnos siempre por ir en la dirección del crecimiento espiritual.