Cabalá y
Educación
Parte 23
La
Plegaria
Rectificando el Subconsciente
De acuerdo con la cabalá, el nivel
subconsciente de la mente puede ser rectificado
tan sólo a través de la acción correcta. El
subconsciente de nuestra alma física –es
decir, la fuerza vivificante dentro nuestro que
impulsa las funciones vitales del cuerpo— tiene
una concepción física del mundo. Está
preocupado en sobrevivir, en sí mismo, en su
territorio, y esta es la raíz del ego, del
deseo, del egoísmo, etc. Aún así, es un
aspecto del alma —que tiene tanto un lado físico
como un lado Divino— que como tal es
parcialmente físico y parcialmente espiritual.
Debido a su naturaleza dual, conecta el cuerpo
con la mente permitiendo así que el pensamiento
genere una acción.
La meditación calma pero no transforma
de hecho el nivel físico del ser. Esto se
consigue unicamente con la acción, al forzar al
alma física a servir activamente al alma Divina,
a invertir su fuerza física en ejecutar acciones
ordenadas por Di-s.
Para entrenar el alma física empleamos
las mismas técnicas que utilizaríamos para
entrenarnos en cualquier actividad física. Por
medio de la repetición forzada del
comportamiento apropiado, el entrenador imprime
un hábito de acción correcta sobre el aprendiz.
El cuerpo (o nivel inconsciente del ser) es
entonces programado para actuar de acuerdo con la
mente. De esta manera el alma física es
purificada. Un alma física rectificada es
aquella cuya forma habitual de comportamiento
corresponde a la voluntad de Di-s.
La plegaria se convierte en acción (y no
solo en intención) cuando es expresada de manera
audible. El cuerpo es forzado a pararse (en la Amidá),
inclinarse frente a su Creador, utilizar su
aliento para pronunciar palabras que proclaman la
soberanía de Di-s y suplicar por un mundo de
perfección espiritual. De esta forma el alma
animal es rectificada, tanto por la disciplina física
de la plegaria como por el poder de sus palabras
y su contenido.
La meditación que emplea también algún
tipo de acción significativa, como recitar un
verso de la Torá en un estado devoto de súplica,
es de hecho una forma simple de plegaria. (Es la
integración inter-incluída dentro de la
inspiración). Esto también provoca cierta
purificación del subconsciente. Asimismo, cuando
rezamos con gran concentración —lo que es
llamado el servicio del corazón—
experimentamos la expansión de la percepción
consciente asociada con la meditación. (Esto es
inspiración inter-incluida dentro de integración).
Una vez más, los dominios de la inspiración y
la integración no son excluyentes, sino que cada
uno abarca y de hecho depende del otro.
Y así en el ciclo de la práctica
diaria, hay un proceso educativo que ocurre a
través de la alternancia de la meditación y la
plegaria, que se convierten en inspiración e
integración en nuestro trabajo constante por
retornar a Di-s.
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