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Cabalá
y Ciencia
Ciencias de la Comunicación - Sefirá de Iesod
La Telepatía
6. La Rectificación de Caín
Para
poder rezar a Di-s de manera genuina y sincera, uno debe
purificar sus pensamientos. A tal fin jasidut nos enseña que
antes de cada plegaria hay que meditar, como los primeros
jasidim que meditaban durante toda una hora para purificar y
aclarar sus pensamientos antes de rezar. Sólo una vez que los
pensamientos han sido depurados uno se puede dirigir a Di-s.
Entonces, "como el agua refleja nuestro rostro en su rostro",
Di-s escuchará nuestras oraciones, como está dicho de Abel: "Y
Di-s aceptó a Abel y a su ofrenda". En hebreo Abel es Hevel,
que significa "aliento". Podemos entender de esto que si el
aliento ha sido purificado por medio de una meditación verdadera
sobre Di-s, lo que implica una gran pureza de pensamiento,
nuestras plegarias serán respondidas.
Examinaremos ahora cómo el
concepto de telepatía está conectado a la rectificación del
pecado de Caín, el hermano de Abel, de cuya ofrenda está dicho:
"Y a la ofrenda de Caín Di-s no respondió". La rectificación del
poder del pensamiento para actuar sobre la realidad está
conectada a las raíces de las almas bíblicas y sus
reencarnaciones en generaciones posteriores.
Di-s no aceptó la ofrenda de
Caín porque el pecado de los pensamientos no refinados pesó en
su contra. Muchas generaciones más tarde, el profeta Elisha
logró rectificar el pecado de Caín, cosa que está indicada en su
nombre, que significa "Di-s aceptará". Discípulo del profeta
Eliahu, tuvo el mayor poder telepático de todos los personajes
bíblicos. Elisha logró una sublime rectificación llamada
tikún Caín, "la rectificación de Caín". Como hijo
primogénito de Adam, Caín debería haber recibido por derecho una
doble porción de la herencia de Adam. Como primogénito del
primer hombre, era merecedor de todas las "coronas", la corona
de la realeza, la corona del sacerdocio, la corona de la Torá y
la corona de "el buen nombre" que es más grande que todos los
anteriores. Sin embargo, como resultado de asesinar a su
hermano, Caín perdió este derecho.
Antes de que Eliahu se eleve a
los cielos en un viento turbulento, le preguntó a Elisha con que
quiere que lo bendiga. Este le contestó que deseaba que repose
sobre él doble del espíritu que reposaba en Eliahu. Esto indica
que deseaba recibir la porción doble que Caín debería haber
recibido por derecho de primogenitura. Eliahu le dijo que si
Elishá lo podía ver cuando sea tomado por el Creador, esa sería
la señal de que su deseo era aceptado. Por cierto, fue meritorio
de que su deseo sea cumplido, lo que puede ser visto también por
la abundancia de milagros que realizó Elisha, más que cualquier
otro profeta o personaje de la Biblia.
El mayor milagro que realizó
Eliahu fue la resurrección de un niño muerto. Por su parte,
Elisha revivió dos veces a un muerto, una vez incluso después
que él mismo había fallecido. Esta diferencia entre los dos
profetas no es simplemente cuantitativa, sino que también
cualitativa. Enseñan nuestros sabios que el niño muerto que
revivió Eliahu fue el justo profeta Ioná y el primero de los dos
que revivió Elishá fue el también justo profeta Habakuk. Sin
embargo, la segunda persona que revivió fue realmente un malvado
y falso profeta. La innovación de la resurrección de Elisha fue
entonces su poder de revivir incluso a un malvado. Fue Elishá en
particular, al lograr rectificar el pecado de Caín, que tuvo el
poder de revivir, de inspirar al malvado a arrepentirse, quien
es llamado "muerto" incluso en vida. Una persona justa puede
estar en un estado de "sueño", como Ioná quien durmió en las
profundidades del barco, y Eliahu puede despertarlo de su
ensoñación. Pero la verdadera resurrección de un muerto es algo
único de Elisha, de lo cual podemos inferir la gran pureza de
sus pensamientos.
Después de este profeta,
sabemos que esta alma aparece luego en Jizkiahu, el rey de Judá,
a quien Di-s quiso hacerlo el Mashíaj, pero perdió esta
oportunidad porque no cantó alabanzas a Di-s luego de ser
testigo del gran milagro de la derrota de Sanjeriv.
Luego de ese rey judío, esa
alma fue reencarnada en el alma de Matitiahu ben Iojanan, el
Sumo Sacerdote de los tiempos de los Jasmoneos; luego en Akavia
ben Mahalalel, Raban Simón ben Zakai y en Rabi Akiva. Vemos así
que esta alma fue eventualmente rectificada para lograr que
amerite todas las coronas a las que Caín perdió el derecho por
pecar. Jizkiahu mereció la corona del reinado, Matitiahu recibió
la del sacerdocio y también la del reinado, los rabinos que le
siguieron recibieron la corona de la Torá. Sabemos además que
esta alma se reencarnará una vez más en el alma del Mashíaj, el
hijo de David, quien también es de la raíz de Caín. El Merecerá
"la corona del buen nombre".
De acuerdo a la cabalá, la
manera de merecer el tipo de ruaj jakodesh, "inspiración
Divina", que llamamos "telepatía", es estar conectado con el
alma de Elisha y familiarizarse con el secreto completo de las
reencarnaciones de Caín.
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