Triángulos y
Tetraedros
Además de su significación
en el lenguaje hebreo, matemáticamente hablando estos dos
números 231 y 1540 son por si mismos muy significativos.
La forma geométrica más
básica es el triángulo, más aun que el cuadrado ya que este
puede ser dividido en dos triángulos. Esto es evidente
también en la naturaleza, especialmente en cristalografía y
otras ciencias naturales. La fórmula para un número
triangular es △n=n(n+1)/2. Cuando n
= 21 esta fórmula
da un resultado idéntico al que utilizamos para el número de
portales, 231, de lo que deducimos que el número de portales
producidos a partir de las 22 letras es entonces igual a la
suma de todos los números desde 1 a 21.
Aunque podría ser
previsible que el número 231 sea un número triangular
considerando la manera en que fue generado en este caso, más
sorprendente es que 1.540 también es un número triangular,
siendo que estos son un fenómeno raro, el triángulo de 55
(△55), pero más sorprendente es que a su vez es
también el tetraedro de 20 (#20), esto es, la suma de todos
los números triangulares desde △1 a △20. Para tener una
idea, la imagen física es la de una construcción
tridimensional creada ubicando un triángulo encima del otro
de mayor a menor. Es un fenómeno extremadamente raro
encontrar un tetraedro que es también un número triangular,
pero 1540 es uno de estos números singulares, como se
muestra en la siguiente serie:
|
La serie de números
triangulares
que también son
tetraedros |
|
1, 10, 120, 1,540... |
Existen sólo tres palabras
hebreas simples que ejemplifican este fenómeno de ser
simultáneamente un triángulo bidimensional y un tetraedro
tridimensional.
Para el número 10 la
palabra es gad, el nombre de una de las doce tribus,
compuesta de las dos letras guimel y dalet,
con el respectivo valor numérico de 3 y 4, siendo que △4
y #.3 es igual a 10.
Similarmente, la palabra
que alude al número 120 es jaia, que tiene una
variedad de significados: Jaia es el nombre que se le
hubiera dado a Javá (Eva) la primera mujer, si no
hubiera pecado y también el nombre por el que será llamada
en el futuro cuando sea rectificado el pecado original.
Jaia también significa "ser viviente"; es también uno de
los nombres de los ángeles vistos en la visión de la carroza
de Ezequiel; y el significado más importante de jaiá
en cabalá es el segundo nivel superior de los cinco que
tiene el alma.
Se escribe con las letras
jet-iud-hei, cuyo valor numérico respectivo es 8, 10
y 5, aludiendo a 120 que es △8
y
#.15.
La palabra relacionada con
el total de raíces en el lenguaje hebreo es la palabra
kohen, "sacerdote", que se escribe caf-hei-nun,
de valores numéricos 20, 5 y 50 respectivamente, entonces
1,540 = △20 =
#.55.
Así, como mencionamos
previamente, 1540 es uno de los posibles valores numéricos
de la palabra Israel, los no sacerdotes del pueblo,
entonces podemos ver aquí una alusión matemática a la
estrecha relación entre los dos.
Dentro del contexto de los
shaarim y los shorashim de tres letras,
notaremos aquí otro bello fenómeno matemático que prueba la
armonía entre los dos. Como 1.540 es #20, si le sumamos el
número triangular siguiente (△21) al tetraedro lo hemos
elevado un nivel, produciendo #21, recordando que △21 es
231, el número de shaarim en el lenguaje hebreo, como
mencionamos!
Un Canto
Simple, Doble, Triple y Cuádruple
Como mencionamos
previamente, existe una relación matemática entre10 y 22. El
algoritmo más importante que aparece en la Cabalá y en la
Torá es 2(n +1). Aplicando este algoritmo cuando n=1 genera
2(1+1)=4. Si continuamos aplicándolo al resultado n=4,
2(4+1)=10; n=10, 2(10+1)=22.
Hemos generado así la siguiente serie numérica: 1, 4, 10,
22...

Estos primeros cuatro
números comparten el sistema básico de progresión
n2
= 2(n1
+ 1). Como hemos mencionado antes, la relación entre 10 y 22
es las diez sefirot o luces y las 22 letras del
lenguaje hebreo, que son los diez elementos "alma" y los 22
elementos relativamente "cuerpo" de la creación. Pero si
consideramos los números que preceden a estos dos, el 1 y el
4, nos daremos cuenta que 10 es la "raíz" triangular de 10
(△4). Esto alude al "canto simple, doble, triple y cuádruple"
mencionado en el Sefer Ietzirá, que corresponde a la
división interna de las 10 sefirot en cuatro grupos
que contienen 1, 2, 3 y 4 sefirot.
En el alma, o en las
sefirot, el canto simple hace referencia a la corona
supraconciente, el doble a las dos facultades
intelectuales básicas, sabiduría y entendimiento,
conocidas en Cabalá como las figuras del padre y la madre
respectivamente. El canto triple alude a los tres poderes
emotivos del alma, bondad, temor y compasión, mientras
que el cuádruple a las cuatro emociones que se manifiestan
en acción.
Entonces el número 4 es un
modelo de creación más básico aun que el número 10.
Por cierto, el Nombre
inefable de Dios está compuesto por 4 letras. El
Tetragrámaton que significa literalmente "el Nombre de
cuatro letras", el Nombre único y esencial de Dios, precede
a las diez luces. Esta palabra de origen griego tampoco es
arbitraria ya que deriva de la expresión talmúdica para el
Nombre esencial de Dios que utilizaban nuestros sabios:
shem ben dalet, "nombre de cuatro". Esto significa que
hay algo especial acerca del hecho de que tiene cuatro
letras, de lo contrario no sería llamado de esta manera.
A pesar de que el número 4
precede al 10, de todas maneras Dios es Uno –1– precede a
todo, es el comienzo o la Unicidad absoluta y esencial de
Dios. Por eso el mismo hecho de que el algoritmo genera 4 de
1 y 10 de 4 y 22 de 10, produciendo tres números muy
significativo, prueba que es verdaderamente esencial e
importante y nos proporciona la relación entre 10 y 22.
Más Acerca de
2(n+1)
A pesar de que
generalmente se cuentan 10 sefirot, a menudo se
incluye una más, la sefirá de daat,
conocimiento, que es el reflejo en la conciencia de la
corona supraconciente y a menudo es incluida junto con
jojmá, "sabiduría", y biná, "entendimiento", como
una tercera facultad intelectual. El origen de daat
proviene de un punto que trasciende la división de los dos
niveles de la realidad, el intelecto y las emociones,
creando un puente entre los dos extremos y conectándolos.
El algoritmo 2(n + 1)
también puede ser escrito: 2n + 2, pero la primera forma es
más relevante a nuestros propósitos, ya que n
+ 1
implica que una de las sefirot aparece en dos niveles
diferentes, a nivel de la supraconciencia, como ya vimos el
canto simple, y en la conciencia misma, que en el alma es
daat, "conocimiento" o "unificación". Daat no es
un poder o facultad intelectual por propio derecho, es el
poder de concentrar nuestra mente a fin de elevar la emoción
en nuestro corazón, un puente entre el intelecto y las
emociones.
Tenemos ahora once
sefirot, pero sin embargo cada una de ellas posee una
dimensión interior y una exterior, que nos provee
directamente la plenitud, la perfección del algoritmo,
desarrollándolo desde n a n
+ 1 y luego 2(n + 1), de
momento que cada una de las sefirot tiene dos dimensiones.
En nuestro caso, cuando n = 10, n
+ 1 =
11 y 2(n + 1) =
22.
Un Antiguo
Orden Lógico
La procedencia original
del concepto de los 231 portales del lenguaje hebreo es el
Sefer Ietzirá, el "Libro de la Formación". Como los
portales dan origen a unidades de lenguaje con significado,
para el propósito de la lógica de la ciencia de la
computación sería conveniente si estos 231 portales fueran
organizados en un sistema lógico. Esto es exactamente lo que
hace en realidad este antiguo libro atribuido a nuestro
patriarca Abraham, ordenando los 231 portales en un
cuadrado, en el cual cada columna y cada línea corresponde a
una de las 11 sefirot supremas. Uno de los ejes incorpora en
si las dos facetas, la dimensión interior y la exterior,
como se mencionó, generando una estructura completa de 22 x
11 (242 pares posibles), aunque once de estos pares aparece
dos veces en la ordenación (estos duplicados aparecen en
tipo de letra negrita), como ya explicaremos, reduciendo el
número de pares diferentes a 231. Estos pares duplicados son
también únicos ya que constituyen la transformación
alfabética más básica llamada albam, (אלבם
)..