Cabala
y Ciencia
La
Aproximación de la Cabala a la Física
La Teoría de
las Supercuerdas
Las Diez
Dimensiones
De acuerdo con la
teoría de las supercuerdas toda la realidad
existe en (exactamente) diez dimensiones. Hay
cuatro dimensiones reveladas o que se manifiestan
–tres de espacio junto con una de tiempo- y
seis dimensiones (espaciales) adicionales ocultas.
En cabalá se nos
enseña que Di-s emanó de Su luz infinita (a
través del proceso de tzimtzum, la “contracción”
del infinito) diez luces Divinas o poderes (sefirot)
mediante las cuales creó el universo. Cada uno
de estos diez poderes pueden ser entendidos como
una “dimensión” de la realidad. Esta es la
razón fundamental por la cual la Torá eligió
que el sistema numérico “perfecto” sea el
decimal (como está dicho en la Torá: “El décimo
será sagrado para Di-s”).
Se explica que
cada una de estas diez dimensiones contendrían
en su interior el “punto-cuerda” (en palabras
de jasidut “un punto “formado” [en
contraste a “un punto informe”], cuya forma
se asemeja a una cuerda “diminuta”] de la
letra iud=10. Esta letra es la primera del nombre
esencial de Di-s “Havaiá” (cuyo valor numérico
es 26, el otro número de dimensiones posibles de
acuerdo a la teoría de las cuerdas).
La letra iud se
deletrea en forma completa: iud (10), vav (6),
dalet (4). Estas dos letras adicionales vav y
dalet equivalen a su vez del valor de la iud
misma, 10, entendiéndose de aquí que la
escritura completa de esta letra es la ecuación
10=6 más 4, o sea las 10 dimensiones de la
realidad divididas en dos categorías, una de 6 y
otra de 4.
En cabalá, la vav
(6) es considerada el elemento “masculino” de
la realidad, mientras que la dalet (4) es
considerada el elemento “femenino”. El
principio “femenino” de la realidad la “revelación”
y el “masculino” es el oculto dentro del “femenino”.
Así es la relación, de acuerdo con la teoría
de las cuerdas, de las 4 y 6 dimensiones.
Las 6 (que “preceden”
a las 4) son de hecho: 1 más 2 más 3, y así 10=1
más 2 más 3 más 4. En la terminología de la
cabalá, estas cuatro etapas de la “evolución”
Divina de la realidad se conocen como: “el
canto simple” (1), “el canto doble” (2),
“el canto triple” (3) y “el canto cuadruple”
(4).
En el alma del
hombre (quien es una miniatura del universo), las
primeras tres etapas ocultas (1 más 2 más 3 = 6)
corresponden a: el poder de la voluntad
supraconciente (1, “el canto simple”); los
dos poderes intelectuales de la mente (sabiduría
y entendimiento, 2, “el canto doble”); los
tres poderes emotivos del corazón (amor, temor y
miscericordia, 3, “el canto triple”). Estas
tres etapas están “ocultas”, porque están
como aún no expresadas al “otro”.
La cuarta etapa es
la de los 4 poderes “revelados” del alma, que
se expresan en nuestras acciones (y palabras) o
patrones de comportamiento (convicción, empeño,
devoción, habla, 4, “el canto cuádruple”.
Las tres primeras son dimensiones de “espacio”:
arriba-abajo, derecha-izquierda y adelante-atrás
respectivamente, mientras que la última es la
dimensión del “tiempo”).
Este modelo de 10
= al “triángulo de 4 (formando un triángulo
de 1 más 2 más 3 más 4 puntos) se conoce como
el modelo “evoluciona” de la realida.
Este modelo de la
realidad es transformado subsecuentemente en el
modelo “psíquico” de 3 tripletes (derecha,
izquierda y centro) más 1, 10 = 3 al cuadrado más
1 (= 1 al cuadrado). Este modelo, en contraste
con el anterior, es relativamente “maduro”.
Aquí, la voluntad supraconciente –el “1”
del modelo evolucionario- se vuelve revelado como
“conocimiento” conciente, el elemento tercero
y central del primer triplete, madurando, en
consecuencia, el poder mental del alma desde 2 a
3. Luego, los tres poderes mentales se conectan
con los tres poderes emotivos, que a su vez hacen
lo propio con los tres poderes de “comportamiento”
(“espacial”), que suman en total 3 al
cuadrado. La cuarta dimensión revelada, el
tiempo, deviene entonces en la conciencia única
de 1 = 1 al cuadrado.
El modelo físico
de la realidad es subsecuentemente transformado
en el modelo “Divino” de 10 = 2 · 5 (los dos
factores primos de 10) = (1 al cuadrado mas dos
al cuadrado) más (1 al cuadrado mas dos al
cuadrado). Este es el modelo de los Diez
Mandamientos, cinco en cada una de las tablas del
pacto. Similarmente, respecto a la imagen Divina
impresa en el cuerpo humano, los diez dedos de
las manos o los pies, el pulgar = 1 al cuadrado y
los demáas = 2 al cuadrado.
Este último
modelo de 10 es considerado el modelo de “inspiración
Divina”, porque aquí las cuatro dimensiones físicas
de espacio y tiempo se “inspiran” con una
conciencia de un “quinta” dimensión por
encima de ellas y presente en medio de ellas.
Esta es la dimensión que corresponde al tercero
de los tres poderes emotivos del corazón, el
poder de miscercordia (o empatía). La conciencia
de miscericordia Divina permeando toda la
realidad física causa que las dimensiones de
espacio y tiempo se amalgamen como en una
percepción de un “viaje” continuo en el
tiempo. En el alma, esto refleja la unión
consumada de “devoción” (conducta) y expresión.
Así como los
cinco poderes (dimensiones) inferiores del alma
se unen hasta volverse uno, también lo hacen los
cinco poderes superiores. Los cinco inferiores,
que ahora son las cinco dimensiones reveladas de
la realidad, reflejan perfectamente a los cinco
poderes superiores ocultos. Estos cinco poderes
superiores están ocultos sólo en relación a la
realidad “exterior”; en relación a la
realidad “interior” de la mente y el corazón,
estos también se vuelven revelados (sumados a
los cinco poderes inferiores).
El poder mental de
“conocimiento” se eleva para unirse con el
origen de la fe simple –la “cabeza” última
de la supraconciencia, que ahora se torna
revelada a la conciencia interior del alma. Estas
dimensiones corresponden al 1 al cuadrado “oculto”.
Los cuatro poderes (dimensiones) sabiduría (el
poder “derecho” de la mente), entendimiento (el
“izquierdo”), amor (el poder “derecho”
del corazón) y el temor (el “Izquierdo”)
corresponden al 2 al cuadrado “oculto”..
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