del Rol del Oxígeno en la Fotosíntesis
Ciencia
La
fórmula básica de la fotosíntesis es la siguiente:
6CO2
+ 12H2O + luz solar <-> C6H12O6
+ 6H2O + 6O2 Ecuación 1
Históricamente,
las primeras investigaciones para determinar la fórmula
exacta de la fotosíntesis presumían que el oxígeno generado
en este proceso (el lado derecho de la ecuación 1) provenía
del dióxido de carbono que entraba por la hoja (el lado
izquierdo de la ecuación). Sin embargo, por el año 1940, con
la ayuda de técnicas de trazado radioactivo, se descubrió
que en realidad provenía de la escisión de la molécula de
agua que entra por las raíces.
Cabalá
Los principales
componentes del proceso de la fotosíntesis, la luz, el
dióxido de carbono y el agua, pueden dividirse en dos grupos
que podríamos llamar superiores e inferiores, de acuerdo con
el sitio de absorción por el cual ingresan a la planta (las
hojas o las raíces). Los superiores son el dióxido de
carbono y la luz, mientras que los inferiores son las
moléculas de agua.
El Midrash
(Shemot Rabá 12:3) relata lo siguiente:
Cuando Di-s
creó el mundo, decretó diciendo: "Los cielos, los cielos son
para Di-s y la tierra El la dio a los hijos del hombre."
Cuando pretendió entregar la Torá, nulificó el decreto
original y dijo: "Los reinos inferiores ascenderán hacia los
superiores, y los superiores descenderán hacia los
inferiores".
La presunción
misma de que el oxígeno producido por la fotosíntesis tiene
su origen en las moléculas de dióxido de carbono que llegan
desde arriba y no en las moléculas de agua que se absorben
desde abajo refleja el propósito asociado con el primer
decreto de Di-s que divorcia el reino superior de la
Creación (oxígeno) del inferior (agua). El descubrimiento de
que el oxígeno proviene del agua que se absorbe a través de
las raíces, afirma la anulación de tal decreto,
"permitiendo" así que ambos reinos se abracen en uno.
Esta
correspondencia demuestra que la Torá no distingue entre las
categorías cognitivas –con su apariencia de científicas,
racionales y objetivas- y los valores morales (conocidas a
veces como ética) adoptadas por el observador. Los mismos
arquetipos metafísicos utilizados por la dimensión interior
de la Torá (como son expresados por la cabalá y el
jasidismo), describen y guían tanto nuestro desarrollo moral
y espiritual como el crecimiento de nuestro conocimiento
científico.
O en otras
palabras, es posible analizar y comprender la expansión
progresiva de nuestra comprensión científica del mundo
material utilizando como modelos los procesos de desarrollo
del alma tratados en la Torá.
Ciencia
Releyendo
nuestra discusión previa, encontramos tres ingredientes
inician el proceso de la fotosíntesis: luz, agua y gas
(dióxido de carbono). Los átomos de oxígeno del agua se
convierten en moléculas de oxígeno (gas) al final del
proceso, mientras que los átomos de oxígeno del dióxido de
carbono (gas) terminan formando parte de las moléculas de
carbohidratos producidos.
Cabalá
Estos tres
componentes corresponden a los tres componentes básicos de
la Creación tal como se pone de relieve en la cabalá: luz
(or), agua (
,
maim), y el firmamento (
,
rakia). El firmamento es el elemento que separa la
Divinidad (o luz) del mundo inferior (o agua). La relación
entre estos tres elementos está descripta figurativamente en
la letra alef, la primera del alfabeto hebreo, que
comprende un punto superior (luz), un punto inferior (agua)
y la línea diagonal que los separa (el firmamento).
Por lo tanto,
podría decirse que la fotosíntesis dirige la interacción
entre la energía Divina y el mundo. Esto se expresa con el
descenso del dióxido de carbono y los átomos de oxígeno a
los hidratos de carbono (la fuente de la dulzura en el
mundo) y también con el ascenso de los átomos de oxígeno del
agua (el origen de los placeres terrenales, como enseñan
nuestros sabios: el agua fomenta todas las formas de placer)
que se liberan por las hojas de la planta (posibilitando el
placer Divino del alma, el "aliento" de Di-s).
Esta conexión
entre los reinos superiores e inferiores encuentra su
expresión más notable en lo que el Zohar llama: "la unión de
las aguas superiores e inferiores". De acuerdo con el
comentario Ashmoret Haboker en el Zohar, esta unión
representa la unificación del conocimiento de la Torá (la
sabiduría superior) con el conocimiento del mundo (la
sabiduría inferior) también llamada "la sabiduría de las
naciones". La hora que mejor refleja este encuentro de los
reinos superiores e inferiores es la de la tercera comida
del Shabat por la tarde, cuyo carácter mesiánico lo hace
propicio para la contemplación del significado de la planta
(tzemaj), el símbolo del Mashíaj.