Cabala
y Ciencia
Ciencias
Naturales - Sefirá de Bináh - Biología y Cabalá
La
Fotosíntesis

2. Oxígeno (Respiración), Alimento (Digestión)
En la Ciencia
En el proceso de la fotosíntesis, las plantas
convierten la luz (la energía solar) en carbohidratos. Hay tres
productos finales de este proceso: dos que son formados
directamente por el proceso en si, el oxígeno y el alimento, y
un tercero, el combustible (específicamente, varias formas de
combustible fósil), que es un producto derivado de los
carbohidratos después de un prolongado período de tiempo y que
será discutido en una sección separada.
El oxígeno producido por la fotosíntesis es una
fuente importante del oxígeno necesario para la respiración
humana. Los carbohidratos producidos por la fotosíntesis forman
la base de la cadena alimenticia; sin ellos, formas de vida
complejas, como el hombre, serían incapaces de sobrevivir. A
partir de la Revolución Industrial, el tercer producto final
compuesto por diversos combustibles (principalmente el carbón y
el petróleo), se transformó en la fuente más importante de
energía inorgánica disponible para la raza humana, sin la cual
la vida moderna de nuestros días no podría prosperar.
En la Cabalá
Meditaremos ahora, a través del prisma de la
sabiduría interna de la Torá, acerca del significado espiritual
de la producción por parte de la fotosíntesis del oxígeno para
respirar y del alimento para el metabolismo. Enseña la cabalá
que el sistema respiratorio humano (y la respiración en general)
corresponde a la sefirá de la Corona, ( ,
keter), mientras que el sistema digestivo (y la
digestión en general) corresponde a la del Reinado ( ,
maljut). El proceso completo de la fotosíntesis
está, como su nombre lo dice, impulsado por la luz, radiación
electromagnética visible emitida por el sol día a día, hora tras
hora. Entonces se comprende que la luz del sol sea responsable
del funcionamiento continuo, aquí en la tierra, de todos los
sistemas que mantienen la vida, desde la respiración, que
corresponde a la sefirá más elevada, hasta la digestión,
correspondiente a la última, y todos los sistemas intermedios.
La supervivencia de toda la
creación está encuadrada, por lo tanto, por estas dos sefirot,
como lo sugiere la equivalencia numérica entre las dos frases
(keter
maljut) y
(bereishit
bará, En el comienzo, Él creó…), ambos iguales a 1116.
Con el descubrimiento de la
fotosíntesis, se volvió evidente que la luz es el fundamento
físico de toda la creación (como también lo es en la Biblia,
donde se identifica la luz como el primer elemento específico de
la creación que Di-s llamó a la existencia: "Y Di-s dijo: 'Sea
la luz', y fue la luz"). Por consiguiente podemos sumar el valor
numérico de Luz,
,
or, 207, al de
,
Keter maljut (1116) dando como resultado
1323. El valor promedio de estas tres palabras keter
maljut or, (1323 / 3) es 441, el valor numérico de la
palabra hebrea emet,
,
Verdad, 441 o 212.
Ya que el proceso de la
fotosíntesis es responsable de la formación de los sistemas
físicos que corresponden a las diez sefirot,
reflexionemos ahora sobre la relación entre la luz que impulsa
ese proceso y los nombres de las sefirot "producidas" por
él.
En conjunto, los nombres de
las sefirot desde la corona, Keter hasta el
reinado, Maljut (incluyendo el conocimiento, Daat,
)
contienen 42 letras:

Dicen nuestros sabios que el Nombre con el cual
fue creado el universo es el Nombre de 42 letras, del que está
dicho (Zohar II 234 a; III 256b):
"este es el portal hacia Di-s, los justos
vendrán a través de él" (Salmos, 118:20), es el nombre de 42
letras, con el que fueron creados los reinos superiores e
inferiores.
Hay un capítulo en el Pardés Rimonim [de
rabi Moshé Cordobero, 1522-1570, conocido por su acrónimo
Ramak], titulado ¿Keter es sinónimo de
Ein Sof? (es decir, del Ser Infinito). Luego de
deliberar acerca del asunto, el Ramak concluye que la
sefirá de la Corona no es equivalente al Ein Sof,
representando este un nivel incomparablemente elevado del ser
Divino.
Es importante para nosotros la equivalencia
numérica señalada por la Kabalá entre las palabras
or
y el Infinito,
,
ein sof, que suman 207, en línea con la conclusión del
Ramak, para visualizar la palabra or como por
encima de los nombres de las otras sefirot, llevando en
consecuencia el número total de letras a 45.
Este número es el valor numérico de hombre,
,
Adam, aludiendo a que la luz es necesaria para
mantener la constelación de las sefirot metafóricamente
asociadas con la forma humana [como sugiere el versículo de
Eclesiastes 3:11: "también puso el mundo en su corazón"-"el
hombre es un microcosmos"]. Y como veremos más adelante, la
perfección del hombre en el mundo por venir está vinculada con
la utilización de la luz en forma directa.
El número 45 es también el noveno número
triangular, simbolizado como
9.
Como tal, la palabra
complementa
los nombres de las sefirot tanto sustantiva, según ya
explicamos, como estéticamente, al permitirnos ordenar las 45
letras en una forma geométrica triangular como esta:

Meditando sobre este triángulo, descubrimos que
la suma del valor numérico de sus letras es 3549 o 3 · 7 · 13 ·
13, factorizado en números primos. Adicionalmente, descubrimos
que la suma de las letras desde
hasta
es
igual a 1729 o
13
· 19, siendo el valor de las letras remanentes desde
hasta
igual
a 1820, o
13
· 20. Las letras de las dos palabras
,
que forman la línea inferior del triángulo suman 242. El valor
numérico del triángulo formado por las cuatro primeras líneas,
que contiene las palabras
,
es 302, mientras que su eje central, compuesto por las letras
,
es igual a 496, el valor numérico de
!
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