Hay
cosas que están más allá de nuestro alcance, como está
dicho: "No investigues cosas que son increíbles para ti".
De lo que discutimos
en este artículo podemos ver cómo ganar perspectiva dentro
de las enseñanzas más profundas de la Torá, contemplando
fenómenos que una vez fueron totalmente increíbles, tales
como el hecho de que la tierra de vueltas alrededor del sol
y de que hay más planetas en el sistema solar de los que el
ojo puede llegar a ver.
Como un todo, la
ciencia representa el daat tajtón, la perspectiva
inferior, cuyas innovaciones están basadas sólo en las
observaciones empíricas. La cabalá representa el daat
elión, la perspectiva superior que parecería contradecir
a veces a la anterior. Sin embargo, los nuevos
descubrimientos científicos de hecho pueden ofrecernos
nuevos modelos de la realidad, mejores que los anteriores y
más aptos para adaptarse a la visión cabalística de la
realidad.
La perspectiva de la
Torá sobre la ciencia también enriquece nuestro
entendimiento de la ciencia. La cabalá ofrece un modelo
conceptual que ve los distintos descubrimientos
macrocósmicos de la ciencia como un microcosmos del
universo. Cuando son estudiados como una parábola para
nuestra percepción y nuestra psique, estos modelos pueden y
deben tener un efecto educativo sobre nosotros, reemplazando
así el punto de vista amoral que la ciencia reclama tener (y
las veces inmorales conclusiones a las que llega como
resultado de su amoralidad).
En definitiva, la
cabalá y la ciencia son interdependientes, a pesar de que
hasta el presente se experimentaron en forma separada, como
hemos visto que los tzadikim influencian la manera en que la
ciencia percibe el universo. Una vez que la ciencia madure
lo suficiente como para desear la conexión entre las dos
perspectivas, habrá llegado el tiempo para concretar el
matrimonio entre ambas.
No falta mucho para
que la ciencia llegue a descubrir que todo el universo,
macrocosmos y microcosmos, y todos sus niveles, poseen una
única estructura unificada que es la firma de Di-s. La
cabalá es la clave para reconocer esa firma.