Cabala
y Ciencia
Ciencias
Naturales - Sefirá de Bináh
Astronomía y
Cabalá 
1. ¿Ciencia vs. Torá?
En nuestros tiempos surge constantemente el
interrogante de cómo se ocupa la Torá de los descubrimientos
científicos probados empíricamente, que aparentemente
contradicen las enseñanzas tradicionales del judaísmo.
Algunas de las más evidentes de estas aparentes
contradicciones son encontradas en la astronomía. Por un lado,
sabemos que en la Torá el universo es considerado geocéntrico,
con todos los cuerpos celestes, el sol, las estrellas y la luna
girando alrededor de la tierra, mientras que la ciencia moderna
enseña claramente que la tierra es la que ciertamente da vueltas
alrededor del sol, el heliocéntrico sistema solar.
Hasta Copérnico, la visión científica de la
tierra correspondía al punto de vista de la Torá,
considerándosela como una masa estática con el universo entero
danzando a su alrededor. Sin embargo, Copérnico probó
empíricamente que el sol es en realidad el centro del "universo"
y nosotros en la tierra, junto con los otros planetas, nos
estamos moviendo alrededor del sol-centro. Este nuevo ángulo es
probablemente el cambio más significativo de la perspectiva que
la ciencia ha ofrecido en toda la historia y a primera vista
presenta aparentemente un desafío para la perspectiva de la
ciencia.
La manera en que la Cabalá y el Jasidismo tratan
este tipo de cuestiones es único, como lo ilustra la siguiente
anécdota, captando bellamente la relación entre la ciencia y la
perspectiva de la Torá sobre los descubrimientos científicos,
especialmente las innovaciones científicas que parecen cambiar
la manera en que las personas se relacionan con el universo.
A pesar de que Copérnico da comienzo al
heliocentrismo y niega totalmente la postura opuesta con sus
ecuaciones matemáticas, esta nueva teoría no llega al público en
general hasta varias centurias más tarde, en el tiempo de uno de
los grandes maestros jasídicos, el Ruzhiner Rebe.
Cuando los discípulos del Santo Ruzhiner, como es
llamado en la tradición de Jabad, escucharon acerca de este
aparentemente herético descubrimiento científico que había
dejado el mundo al revés, como si fuera, trajeron las noticias a
su Rebe, probablemente previendo que su respuesta sería la
negación absoluta de que semejante fenómeno pudiera ser alguna
vez reconciliado con las enseñanzas verdaderas de la Torá y que
todo el que creyera en tales cosas fuera un hereje.
Sin embargo su reacción fue muy inusual. Cuando
le contaron la novedad el Santo Ruzhiner permaneció
completamente calmo y su respuesta fue verdaderamente especial.
Dijo que tanto que la tierra gire alrededor del
sol o que el sol gire alrededor de la tierra depende del
servicio de los tzadikim, los judíos justos de la generación. La
respuesta a la pregunta "¿Qué gira alrededor de qué?" no es
absoluta. Si, por ejemplo, los tzadikim en esa generación
sirvieran a Di-s de una manera según la cual fuera correcto ver
a Plutón como el centro del sistema, entonces de alguna manera
misteriosa los descubrimientos científicos se adaptarían para
reflejar este cambio.
Esta respuesta es un pensamiento revolucionario
que sugiere que en verdad no existe controversia entre la
ciencia y la Torá, más bien, es un campo abierto en que la Torá
influencia sobre la perspectiva científica de la realidad
física. Más todavía, veremos que nuestra comprensión de la
ciencia nos puede ofrecer en realidad una mayor profundidad y
nuevos discernimientos de los principios de la Torá.
El servicio del tzadik influencia la forma en que
la ciencia percibe el mundo porque a sus ojos, la tierra, el
sol, etc. son todos meramente símbolos que representan su
servicio a Di-s. El versículo de los Salmos dice: "El sol y su
escudo son Di-s [Havaiá, el Nombre esencial de Di-s] Di-s
[Elokim]". Vemos aquí claramente que el sol y su escudo
representan en cierto sentido dos aspectos diferentes de Di-s:
Havaiá, el Nombre esencial de Di-s corresponde al sol en el
centro, mientras que el Nombre Elokim corresponde a su escudo.
El Nombre Elokim es el único que es utilizado en el relato de la
creación y su valor numérico es 86, equivalente al valor de
hateva, "la naturaleza"; es la revelación del Nombre
sobrenatural y esencial de Di-s, Havaiá, tal como aparece en la
naturaleza.
Así como el escudo del sol puede ser observado y
estudiado físicamente, también podemos observar los efectos
directos de Di-s, en su aspecto de Elokim, tal como se
manifiesta en la naturaleza; pero el sol mismo dentro de su
escudo no puede ser medido para nada, sólo vemos la luz que sale
de él y por eso alude al Nombre Esencial de Di-s, Havaiá. Por lo
tanto la Torá identifica las dos dimensiones de Divinidad, la
sobrenatural y la natural, como el sol y su escudo. De manera
similar, los otros cuerpos celestes, incluyendo la tierra,
pueden ser identificados como símbolos de la creación en si
misma.
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