Más aún, debe quedar absolutamente claro que todo no judío que desee convertirse en un justo gentil comprometido con las leyes de los Bnei Noaj, tiene vedado definirse como miembro de cualquier otra religión. Tiene que estar completamente entregado a la autenticidad y la verdad de la Torá de tal manera que pueda revelar al Elokim de Israel al mundo entero. Esto también significa reconocer al pueblo judío, los Bnei Israel, como el pueblo elegido de Hashem3 y como Su nación de sacerdotes.4
Para cumplir apropiadamente sus leyes, los que se identifican como Bnei Noaj deben procurar aprender de los judíos el significado profundo de estos mandamientos y su aplicación práctica tal como fueron transmitidos a través de las generaciones en la tradición oral de la Torá. De esta manera podrán servir a Hashem tal como Él lo desea.
Estas leyes están establecidas claramente, pero su aplicación práctica requiere un estudio detallado.
Por ejemplo, la ley que prohíbe el robo está definida en la Torá como tomar cualquier cosa que pertenezca a otro sin su permiso. La mayoría de la gente piensa que robar es violar una caja registradora y tomar fajos de billetes, pero esta prohibición incluye muchas otras acciones más sutiles. De acuerdo con la Torá, tomar prestado un lápiz sin permiso es considerado un robo, o también si uno trabaja en una oficina y se lleva a su casa algún papel.
De manera similar, la ley que prohíbe comer miembros de un animal vivo tiene implicancias de largo alcance. En el mundo occidental los procedimientos para faenar animales de consumo comprenden normalmente darles un golpe en la cabeza, produciendo su muerte cerebral para desmembrarlos mientras su corazón sigue latiendo.
Comer carne de un animal matado de esa manera constituye una violación de este precepto de los Bnei Noaj. Queda claro entonces que harían bien en alimentarse con carne proveniente de animales faenados y procesados de manera kosher.5
Lo mismo sucede con otros temas como la difamación, considerada una forma de asesinato6, el adulterio, la idolatría y la blasfemia, cuyos límites exactos deben ser fijados basándose en los parámetros establecidos por Hashem en la Torá.
Para cumplir como corresponde con las siete leyes, cada cual debe explorar en estos mandamientos con un mentor calificado que sea una autoridad en la halajá. Por sobre todo, para servir a Hashem los Bnei Noaj deben estudiar la Torá. Partes de ella no les son relevantes y otras si, pero de todas maneras son muy profundas y su estudio puede llevar más de una vida, incluyendo las leyes que se desprenden de ellas.
También deben meditar acerca de los misterios de la Creación revelados en las enseñanzas de la dimensión interior de la Torá7, la Cabalá. En el pasado, sólo los judíos con un extenso conocimiento del Talmud podían comprender las enseñanzas esotéricas de la Cabalá, pero en nuestros días, gracias a las revelaciones traídas por el Baal Shem Tov, son accesibles para todos.8
Cuando estas enseñanzas son estudiadas de acuerdo con el jasidismo, que explica todo en términos psicológicos, se presentan de una manera accesible a todos los buscadores de la verdad.9 De todas maneras, es algo crucial estudiar la Cabalá sólo de las fuentes auténticas.
Los sabios establecen que un gentil que quiere conocer y conectarse con Hashem desde lo profundo de su corazón puede potencialmente alcanzar niveles de espiritualidad superiores a los alcanzados por el Sumo Sacerdote en el Templo Sagrado.10
Ciertamente, quien estudia profundamente aquellos preceptos de la Torá que le conciernen y medita sobre los misterios de la Creación tal como son reveladas en las enseñanzas de la Cabalá que tocan a su alma, puede alcanzar alturas espirituales excelsas.
Notas
1 . Bereshit –Génesis- 2:9.
2 . Mishlé –Proverbios- 3:18, 17. En este orden son recitados los dos versículos cuando se concluye la lectura de la Torá en la sinagoga.
3 . Devarim –Deuteronomio- 7:6 y 14:2.
4 . Shemot –Éxodo- 19:6.
5 . Ver Maimónides, Hiljot Maajalot Asurot, capítulo 4.
6 . Bava Metzía 58b.
7 . Los misterios de la Creación son relevantes para judíos y no judíos. Sin embargo, los misterios de la luz infinita de Hashem previos al comienzo del proceso creativo son sólo relevantes para los judíos y como tales no deben ser enseñados a los no judíos o estudiados por ellos, al igual que las leyes de la Torá que no se aplican a los no judíos.
8 . Ver en extenso en la introducción al libro Qué Necesita Saber Acerca de la Cabalá.
9 . Esto es en concordancia con el versículo: “Desde mi carne vislumbraré a Hashem” (Job 19:26).
10 . Tana Debei Eliahu, cap. 9.