Meditación para las
Naciones del Mundo
Principios de Fe para los No
Judíos
(parte 1)
Capitulo 3:
El
Sendero Espiritual del Noájico
Para adoptar el sendero noájico, se debe comenzar
aceptando y cumpliendo como mínimo las siete leyes Noájicas.
Como todo en la Torá, estas leyes contienen una sabiduría
infinita que debe ser buscada y descubierta, ya que su
cumplimiento es solo el comienzo un sendero espiritual que
posibilita al no judío descubrir matices muy profundos en la
consumación de su relación con Dios.
Para revelar algo de esta sabiduría interior, en este capitulo
continuaremos explorando la correspondencia entre las siete
leyes noájicas y las siete sefirot emocionales.
La fe es el origen de todo lo que sea espiritualidad y
misticismo. Se puede vivir una vida totalmente dedicada a
cumplir los mandamientos de Dios y a la vez carecer de la
imprescindible fe en el Creador, evidenciando una falta de
confianza en la bondad del Todopoderoso, o de su omnipresencia o
su Providencia.
La fe y la confianza son los ladrillos con los que se edifica la
relación con Dios, por lo que es esencial que el noajida conozca
que es lo que ellas implican.
En la introducción discutimos los 13 Principios de Fe compilados
por Maimonides y como pueden ser reducidos a 7. El gran sabio y
medico compilo su lista de principios con la intención de
redactar un documento legal integral basado en ellos. Nuestro
cometido principal en este libro es proponer una guía espiritual
para el noajida, y con este objetivo analizaremos los siete
mandamientos que le incumben y constituyen la parte contractual
legal del pacto Noájico, extractando de ellos además su sentido
espiritual.
La Dimensión Interior de las Leyes Noájicas
Al igual que los 613 mandamientos entregados al
pueblo judío en la Torá, que pueden ser explicados según su
correspondencia con las sefirot, también los 7
mandamientos noájicos se corresponden con ellas.
Evidentemente el análisis de los 613 mandamientos requieren un
extensa explicación que debido a su complejidad es difícil de
visualizar, pero como vimos en el capitulo anterior, los siete
mandamientos de los benei Noaj tienen un correlato mas directo
con las siete sefirot inferiores y a eso nos dedicaremos
a continuación.
En esta sección estamos interesados en el sentido mas bien
espiritual, llamado a veces "significado interior", que posee
cada uno de dichos siete mandamientos. Para descubrirlo debemos
comprender primero la dimensión interior de la sefirá a que cada
uno corresponde y los siete poderes o potenciales del alma que
emanan de cada una de ellas (como se explicara mas adelante).
Como principio básico, la dimensión exterior de cada sefirá
describe el rol funcional que desempeña cada una en el proceso
de la creación, mientras que su aspecto interior habla de la
fuerza motivadora oculta o subyacente que inspira dicho rol.
Otra bella manera, ampliamente utilizada en la cabala para
representar estos dos aspectos de las sefirot y su interacción,
es que la dimensión externa de la sefirá se enfoca en los
recipientes de la creación, mientras que la interior lo hace
sobre las luces que llenan esos recipientes. Los recipientes
sirven para conducir y revelar las luces, que permanecerían
ocultas o inconcientes sin ellos, llevándonos a la conclusión de
que las luces necesitan sus recipientes o instrumentos para
afectar la realidad.
Por otro lado, si los recipientes carecen de la luz que deben
transportar se comparan a un cuerpo sin un alma que les de vida
e inspiración. Dios desea que en nuestro servicio Divino los
recipientes y las luces se manifiesten simultáneamente, por ser
imprescindibles y complementarios entre si.
Los recipientes son creados cuando cumplimos, por medio de uno
de los poderes externos del alma, un mandamiento ordenado por
Dios, que puede requerir tanto una acción positiva como un
compromiso conciente de evitar aquello que esta prohibido.
Con respecto a las luces o motivaciones que llevan a ese
cumplimiento, la mayoría de las personas encuentran dificultoso
percibir el aspecto espiritual que lleva a la observancia de los
mandamientos.
La espiritualidad inherente en los mandamientos de la Torá
pueden ser experimentados a través de la meditación en los
matices de las fuerzas de vida Divina manifestadas en la
ejecución de cada mandamiento en particular, es decir, la luz
contenida dentro del recipiente. La luz puede ser de una
naturaleza tal como vemos en la vida, de dar amor o temor o
alguno de los otros atributos del corazón. Experimentar el
aspecto intimo de cada uno de los mandamientos nos permite
vivenciar en nuestra alma la dimensión interior de la realidad
Divina, que esta presente en todo lugar para servir a nuestro
Creador de acuerdo con Su Voluntad.
El siguiente cuadro nos presenta un esquema de la
correspondencia entre las sefirot, los poderes del alma y
las siete leyes noájicas: