Cabalá y Vida Moderna - Judíos y No Judíos
Los Siete Principios de Servicio
Divino para los Gentiles Rectos
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Sinceridad
"Yo Soy un Sirviente de Abraham"
Como ya se mencionó anteriormente, cada
judío es un "hijo" de Di-s, mientras
que un no judío tiene la finalidad de ser un
"siervo" de Di-s. A pesar que un judío
en esencia es siempre un hijo, cuando se sale de
este status (al no manifestar la esencia de su
alma Divina), es también descrito como un siervo.
Si bien, en relación con la consciencia judía
esto definitivamente constituye una caída, en
relación con la creación como un todo, sirve a
un propósito positivo. Como ya hemos visto, el
judío tiene la obligación de mostrarle el
camino a seguir al no judío. Cuando el judío
demuestra el status de "siervo",
inspira al no judío a llegar al mismo nivel y,
de esta manera, ser un siervo de Di-s.
La consciencia de servidumbre se
identifica en Cabalá con el atributo de
esplendor, cuya dimensión interna es la
sinceridad. Cuando se manifiesta esta dimensión,
la persona se para frente a su amo con una sumisión
total del ser y con un compromiso total de la
voluntad. Este sincero estado de sumisión crea
un aura de esplendor que envuelve tanto al amo
como al siervo.
La sinceridad es la "rama" del
temor reverencial. Cuando el no judío aprende el
concepto de sumisión y de compromiso del judío,
logra servir a Di-s con temor reverencial y
regocijo simultáneamente.
La victoria y el esplendor (confianza y
sinceridad) actúan como "socios", como
ya fue explicado. Estos conceptos, representan
para el no judío dos formas de "conversión".
La victoria corresponde tanto a la conversión
completa para ser un judío tal cual o a un
proceso de semi-conversión necesario para
convertirse en un gentil justo, como se define en
la Torá. El esplendor corresponde a la "conversión"
que lo lleva a ser un siervo confiable de Di-s, a
través del compromiso de servir al pueblo judío.
El ejemplo clásico en la Torá de un
gentil que mereció la conversión es Eliezer, el
siervo canaanita de Abraham. Debido a la dedicación
total a su amo, Abraham lo puso al cuidado de
todos sus bienes. En su devoción sincera y
absoluta a la voluntad de Abraham, Eliezer se
hizo meritorio de dejar el reino de la "maldición"
para entrar en el reino de la "bendición".
Esto claramente representa una rectificación de
la prohibición de Noé de "blasfemar",
en particular, que, como ya se explicó,
corresponde al atributo de esplendor o
reconocimiento.
Cuando Eliezer proclamó: "Yo soy el
siervo de Abraham" no se refirió a sí
mismo con su nombre, ya que había alcanzado un
nivel tan elevado de consciencia que no poseía
identidad independiente. Como ya fue mencionado, un gran
porcentaje del mundo no judío adora a un solo
judío. El mundo no judío tiene que llegar a
reconocer que todos los judíos son hijos
de Di-s. El no judío debe esforzarse para ayudar
a los hijos de Di-s a cumplir su propósito:
Traer la redención al mundo. Sólo entonces, se
va a revelar el verdadero Mashíaj.
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