Cabalá y Vida Moderna - Judíos y No Judíos
Los Siete Principios de Servicio
Divino para los Gentiles Rectos
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Victoria (Creer)
Autotransformación
La victoria final en el alma del hombre,
en el servicio a Di-s, es el triunfo de la
inclinación del bien frente a la inclinación
del mal de la persona. A tal grado, que la
persona victoriosa en esta batalla espiritual, se
hace meritorio de una metamorfósis del ser.
Sin embargo, la Torá no exige que todos
los no judíos se conviertan completamente al
judaísmo, mas sí se necesita que pasen por una
semi-conversión para llegar a ser "gentiles
justos". Los no judíos deben aceptar las
siete leyes de Noé transmitidas a la humanidad
por Moisés, el siervo de Di-s, en la Torá.
Desde ese momento, ellos se transforman y
adquieren un nivel superior de libre albedrío,
como se describió anteriormente.
Con respecto al gentil recto, la Torá
establece: "Y él debe vivir entre vosotros".
Él puede vivir en la tierra de Israel y es
obligatorio para el pueblo de Israel preocuparse
de su bienestar.
La victoria posee una dimensión interna
como ocurre con todos los poderes espirituales
del alma. Esta dimensión es el poder de
confianza en Di-s y el sentido de confianza en sí
mismo, que nace de la aceptación del hecho que
Di-s le otorga continuamente a cada individuo los
recursos espirituales necesarios para rectificar
su comportamiento y sus características
personales, y de esa manera, transformarse en un
ser prácticamente nuevo.
La victoria es una "rama" de la
bondad. En el servicio Divino, la bondad
corresponde al conocimiento de recreación
continua. La victoria se hace alcanzable a través
de saber que siempre es posible (y nunca es tarde)
la rectificación y la transfomación del propio
ser.
La victoria sigue a los tres estados
previos de consciencia: El amor, el temor
reverencial y la misericordia. Después de
experimentar el amor que Di-s siente por la
persona (que lo crea nuevamente a cada instante),
el individuo se torna a Di-s con temor
reverencial (el sello de manifiesto libre albedrío),
lo que lo lleva a reconocer Su misericordia. El
milagro más grande obrado por Di-s es el haber
otorgado al hombre el potencial de rectificación
(el atributo de victoria).
Aquí también, el no judío toma la
iniciativa del judío. La victoria del judío
causa la "ascención" de los niveles
inherentes a su alma animal y la unión de estos
niveles a la fuente de energía de su alma Divina.
En un comienzo, el alma animal del judío viene
de lo que se conoce en Cabalá como la "cáscara
intermedia" (el estado del ser, que posee
una mezcla de bien y mal). A medida que el no judío
experimenta un proceso de semi-conversión
necesario para transformarse en un gentil recto,
comienza a ascender de su prisión espiritual
dentro de los "tres niveles de impureza",
para llegar a la "cáscara intermedia".
Desde ese momento, el no judío se asemeja de
alguna manera, al lado "secular" del
judío. (Por esta razón es que se le ordena a la
nación judía mantenerlos). Si quisiera
convertirse completamente, adquiriría el alma
Santa y Divina de Israel.
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