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Meditación para las
Naciones del Mundo
Principios de Fe para los No
Judíos
Capitulo 3:
El
Sendero Espiritual del Noájico
(parte 6)
RECONOCIMIENTO
TRANSFORMARSE EN UN
SIRVIENTE DE DIOS
La sinceridad, temimut,
es la experiencia interior de la sefirá de reconocimiento
o agradecimiento, como se traduce a veces.
Digamos algunas pocas palabras
acerca de la sinceridad. La palabra hebrea implica también
plenitud o integridad y simplicidad. A nivel de la supra
conciencia representa nuestra voluntad especial dedicada a
cumplir la voluntad de Dios. En el corazón, sinceridad
representa nuestro anhelo fervoroso de servir a Dios con
devoción. Cuando se manifiesta en la acción, la sinceridad
asegura que nuestra voluntad se comprometerá a cumplir cada uno
y uno de los detalles de los mandamientos de Dios. Con un
carácter sincero y simple uno procura ejecutar la Voluntad de
Dios con amor y gratitud.
La blasfemia, un acto
bochornoso o expresión despectiva respecto a Dios, pervierte la
expresión sincera natural del alma de agradecer a Dios y el
reconocimiento de sus infinitas bondades y majestuosidad. Por
este motivo esta prohibición protege la sefirá de reconocimiento
de la psiquis y su dimensión interior, la sinceridad, y de ella
deriva el quinto principio de la meditación y el servicio
Divinos para los bnei Noaj, transformándose en un
sirviente sincero de Dios y Su pueblo elegido, Israel.
La Torá llama a los bnei
Israel, en masa, "los hijos de Dios": "Así dijo Dios,
'Israel es Mi hijo, Mi
primogénito.'"
Los bnei Noaj a su vez están conectados idealmente a los
siervos de Dios. Cuando los bnei Israel no manifiestan la
esencia de su alma Divina – como el hijo al padre, "una
verdadera parte de Dios en lo alto"- también se los llama
sirvientes. A pesar de que en relación con la conciencia judía
esto es definitivamente una deficiencia, en relación a la
creación en general sirve a un propósito positivo. Como hemos
visto, es la responsabilidad del judío mostrarle al gentil cómo
venerar a Dios, y cuando sirve a Dios como un sirviente inspira
al no judío a elevarse al mismo nivel y así volverse también un
siervo de Dios.
Servicio o veneración se
identifica en cabalá con la sinceridad. Un individuo sincero
puede pararse frente a su maestro en total sumisión del ser y
con un compromiso absoluto de su voluntad, creando con este
estado sincero de sumisión un aura que abarca a ambos. Un
significado adicional del nombre hebreo de la sefirá de
agradecimiento, hod, por cierto es "aura".
La sefirá de reconocimiento y
su experiencia interior, la sinceridad, se encuentra en el final
del eje izquierdo del Árbol de la Vida. Las sefirot que se
encuentran en el mismo eje, tienen entre otras cosas una
relación de tipo jerárquica. En este eje, el entendimiento es
considerado el origen, o la sefirá superior mientras que el
agradecimiento es la última o inferior.
Entonces, sumisión y
compromiso, que como ya hemos visto están asociados con esta
última sefirá, son considerados una extensión de la sefirá de
poder y su experiencia interna de temor o respeto. En la
práctica esto significa que cuando el no judío aprende sumisión
y compromiso de los judíos, pueden ascender del reconocimiento
al poder, ameritando poder servir a Dios con temor. De la misma
manera, la sefirá de poder actúa como una extensión de la de
entendimiento, que en la práctica significa que apoyando
devotamente al pueblo judío y ayudándolo a tener éxito en su
misión especial de traer luz Divina al mundo, los no judíos
ameritan servir a Dios con alegría, que es la experiencia
interna de la sefirá de entendimiento.
Frente a la presencia de su
Amo, el corazón simple y sincero del siervo se llena de temor,
pero al mismo tiempo, en lo profundo en su corazón, el servidor
leal se regocija por el privilegio de servirlo devotamente. Para
un no judío, la experiencia de este privilegio puede sentirse
sobre todo cuando existe un empeño en ayudar y servir al pueblo
judío, los hijos del Señor.
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