Cabalá y Vida Moderna - Amor y Matrimonio
El Misterio del Matrimonio 
Merecer Hijos
El
tzadik (el justo, que personifica el nivel espiritual
ideal de toda alma judía), en su devoción incondicional por
servir y unificarse a Di-s aquí y ahora, no tiene ninguna
intención de recibir la recompensa del Mundo por Venir, la cual
sería la máxima aspiración y posesión de un hombre (como entidad
separada, como si fuera, de Di-s).
Rabi Shenur
Zalman de Liadi llegó a decir "No quiero Tu Jardín del Edén
supremo, no quiero tu Jardín del Edén inferior, te quiero a Ti y
sólo Ti" [ver HaIom Iom, 19 de kislev].
En uno de sus
discursos jasídicos [Maamarei Admor HaZaken,
HaKetzarim, p. 461], explica que, aunque parezca paradójico,
merecer hijos (tanto físicos como espirituales) depende de
nuestra devoción incondicional al esposo o esposa, sin ninguna
otra intención que volverse uno con él (en el plano espiritual:
el judío con Di-s), lo que implica que los hijos son de hecho la
realización y la personificación verdadera y absoluta del amor y
la devoción marital:
Una manera de merecer hijos y
el medio para tener un hijo y una hija.
Cuenta el midrash
la historia de una mujer judía que estuvo casada por muchos años
pero no había tenido hijos. Su marido decidió divorciarse, por
lo que se allegó a Rabi Shimón bar Iojai, de bendita memoria.
Este le dijo que así como había celebrado con alegría su
casamiento, de la misma manera debería celebrar su separación
matrimonial.
El marido preparó
entonces una fiesta más importante aún que la primera y en el
apogeo de la misma llamó a su esposa y le pidió para su regocijo
que elija de entre sus posesiones la que desee, aclarándole que
no le negaría nada.
¿Qué fue lo que
ella hizo? Le sirvió tanto vino que el hombre se emborrachó y se
quedó dormido en su cama. Entonces pidió a sus sirvientes que lo
lleven con su cama al cuarto de ella.
A la mañana
siguiente, cuando despertó y vió que se encontraba en la casa de
su esposa, le preguntó por qué lo había llevado allí, acaso no
estaba claro que él quería divorciarse? A lo que ella le
replicó: "No me dijiste que podía tomar cualquier cosa que
quisiera? No deseo oro, ni plata, ni piedras preciosas, ni
perlas. Todo lo que quiero es a ti. Sólo tu eres el
objeto que deseo".
Cuando el esposo
escuchó esto se enamoró una vez más de su esposa, tomándola
nuevamente como antes. En mérito de esto, el Santo, bendito sea,
les concedió hijos.
Así también es
con respecto al servicio a Di-s. Como se afirma en el Cantar de
los Cantares 8:2: "Te serviré vinos aromáticos, la fragancia de
mis granadas". Esto se refiere al hecho de que hasta el menos
digno de entre los de Israel está lleno de mitzvot como
una granada lo está de semillas. La novia, Israel, sirviendo al
novio, Di-s, significa incitándoLo a descender [a morar] entre
nosotros, porque [como está dicho en Salmos 73:25] "A quién
tengo en el cielo, y a quién deseo sino a Ti en la tierra"
Significando: no deseo ningún bien o delicia, ni en el Jardín
del Edén superior, ni en el Jardín del Edén infeior, no deseo
más que a Ti.
En mérito de
esto, uno puede "dar a luz" una "progenie" espiritual, un hijo y
una hija, es decir, amor y temor, como ya se explicó. Y también
en el plano físico, "él verá [es decir, tendrá] descendencia y
[ameritará] larga vida" [Isaías 53:10].
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