Cabalá y Vida Moderna - Amor y Matrimonio
El Misterio del Matrimonio 
Desarrollar el Altruismo
Para
que sea completo, el altruismo debe ser desarrollado en cada una
de las tres áreas de interacción humana: con Di-s, con los
semejantes (siendo la relación matrimonial su forma más personal
e intensa) y con uno mismo.
Con respecto a Di-s, el
altruismo implica la humilde sumisión a Su voluntad. Con
respecto a la esposa, encontrar en el cónyuge el alma gemela
predestinada (bashert en idish) y relacionarnos con el o
ella a este nivel. Con respecto a uno mismo, significa refinar
el carácter.
Nuestra conciencia diaria o
habitual, de acuerdo a cabalá y jasidut, es sólo una pequeña
parte de la conciencia del alma, la que contiene niveles
adicionales y formas de conciencia que en general no conocemos.
Se dice que estos niveles
adicionales nos "rodean" o abarcan, ya que normalmente no está
en nuestro focalizarnos en ellos, mientras que la conciencia
normal o regular está "dentro" nuestro, denotando que podemos
acceder a ella y controlarla en mayor medida.
Los niveles abarcadores son
vistos como "superiores" y más "distantes", ya que generalmente
están más allá de nuestra captación o comprensión, mientras que
los niveles internos son "inferiores" o más "próximos" a nuestro
campo de alcance.
En general, los tres
aspectos del esfuerzo espiritual requerido para cultivar el
verdadero altruismo abarcan las tres grandes divisiones de la
conciencia: la "conciencia abarcadora distante", la conciencia
abarcadora cercana" y la "conciencia interior".
|
Esfera de
Rectificación |
Nivel de
Conciencia |
|
Entrega
a la voluntad de Di-s |
Abarcadora distante |
|
Identificación de nuestra pareja del alma |
Abarcadora cercana |
|
Refinamiento del carácter
propio |
Interno |
Concretamente, hemos
aprendido que el alma comprende cinco niveles de conciencia, dos
"abarcadores", que rodean desde el exterior y tres "internos".
Estos son, en orden descendente:
|
Nivel de
conciencia |
Nivel del alma |
|
|
Nombre Hebreo |
Traducción |
|
Abarcadora distante |
iejidáh |
"el singular" |
|
Abarcadora cercana |
jaiáh |
"el viviente" |
|
Interior |
neshamáh |
"el aliento [de
vida]" |
|
|
Ruaj |
"el espíritu" |
|
|
nefesh |
"la
fuerza de vida innata" |
El origen del empeño judío
de cumplir la voluntad de Di-s es la devoción absoluta a Él,
inherente al más alto de los cinco niveles del alma, la
iejidá. Esta es la esencia simple de la conciencia, que no
reconoce sino la realidad absoluta y todo abarcadora de Di-s.
En la práctica raramente
somos concientes de este nivel del alma, usualmente funcionamos
en el contexto de los deseos y motivos de corto alcance.
Pero todos nuestros deseos
se reducen en definitiva a la voluntad de existir (o de
enriquecer o expandir nuestra existencia). Este deseo a su vez
está basado en y permeado por el placer experimentado (o
imaginado) al existir, que en si mismo está basado en la fe de
que la existencia es real.
Por cuanto que la única
realidad verdadera es Di-s, la iejidáh reconoce a Di-s
como su fuente única de placer y el objetivo de su voluntad y
deseos. Esto está subyacente en todos los pensamientos
concientes. Por eso se dice que la iejidá siempre está
revoloteando, "circundando" y motivando nuestra percepción
conciente e influenciando a la distancia nuestro proceso de toma
de decisiones.
La capacidad de reconocer
nuestra verdadera alma gemela deriva de jaiáh, el segundo
nivel del alma. Aquí es donde se manifiesta la sabiduría (jojmáh)
innata del alma. Está también normalmente fuera de la esfera de
la percepción normal y sólo se revela ocasionalmente como
destellos de entendimiento inspirados divinamente. Pero como
penetra la mente conciente más frecuentemente que la iejidáh,
es descripta como rodeando más de cerca nuestros pensamientos
concientes.
Aunque todo destello de
entendimiento es una experiencia de nuestra jaiáh, es
fundamental comprender que el alma de cada uno deriva de un
origen común a todas las otras almas, como está dicho (Malají
2:10): "¿Acaso no tenemos todos un solo Padre?" El caso
más personal de esto es el reconocimiento del alma-raíz que uno
comparte con su esposa.
El proceso permanente de
auto rectificación y refinamiento del carácter incluye
relacionarse con los demás con un genuino amor bondadoso y
altruista, a la vez que se realiza el máximo esfuerzo por anular
todo motivo egoísta o interesado. Este esfuerzo concentrado de
la mente y el corazón involucra los tres niveles concientes
interiores del alma, la neshamáh, el ruaj y el
nefesh.
En particular, la
neshamáh es el nivel de la mente (la inteligencia activa del
alma); el ruaj es el nivel del corazón (los atributos
emocionales) y el nefesh es el nivel de acción, en
general y de los rasgos de comportamiento innatos, en
particular.
A través del esfuerzo
espiritual concentrado, uno puede refinar su habilidad de
percibir la realidad verazmente y en profundidad, sensibilizar
su corazón para reaccionar apropiadamente al fenómeno de la vida
y adquirir una "segunda naturaleza" rectificada al llegar a la
acción y el comportamiento.
Ahora, está el principio
general que "cuando más elevada es una entidad, más bajo
desciende"(Likutei Toráh 2:34c). Por eso, hemos estudiado
en cabalá y jasidut que el nivel más elevado del alma, la
iejidáh –el origen en la conciencia de nuestro empeño en
cumplir la voluntad de Di-s- se manifiesta en mayor medida en el
nivel más bajo, el nefesh, a través del incremento
individual de las buenas acciones.
El segundo nivel del alma,
la jaiáh –la perspicacia de reconocer la unidad esencial
de todas las almas judías- se manifiesta en el segundo nivel más
bajo, el ruaj, al rectificar nuestras emociones y
aprender a relacionarnos con los demás con cariño.
Esto deja a la neshamáh
como el eje central del alma. Y, por cierto, el foco primario de
nuestro esfuerzo espiritual respecto al alma es la neshamáh,
que comprende el intelecto maduro y el poder de percepción de la
aparentemente separada realidad. A través de la meditación
concentrada, se puede entrenar la mente para percibir la
realidad correctamente, tanto con respecto a ver la presencia de
Di-s en el mundo, la Divina providencia, como a comprender a las
demás personas y sus interrelaciones.
Nuestra percepción de la
realidad refinada (neshamáh) dará origen a emociones
rectificadas en el corazón (ruaj), inspirado por el
jaiáh, quienes a su vez motivarán el incremento continuo de
las buenas acciones (nefesh reflejando a iejidáh).
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