Cabalá y Vida Moderna - Amor y Matrimonio
El Misterio del Matrimonio 
Los Dos Árboles del Gan
Eden
El hecho de que
un buen matrimonio dependa del abandono del egocentrismo, está
sugerido en el pasaje que precede a la descripción de la
creación de la mujer (Génesis 2:9, 16-18):
Y Di-s hizo crecer de la
tierra
todo árbol agradable a la
vista y bueno para comer,
y el árbol de la vida en el
medio del jardín,
y el árbol del conocimiento
del bien y del mal…
Y Di-s le ordenó a Adán,
diciendo:
Y comerás de todos los árboles
del jardín,
pero del árbol del
conocimiento del bien y del mal no comerás,
porque el día que comas de él
seguramente morirás.
Y Di-s dijo: no es bueno para
el hombre estar solo,
Haré para él una pareja.
El mal se arraigó en el hombre
cuando se concentró en si mismo y en sus deseos en vez de en
Di-s y Sus deseos (o en un nivel más profundo, cuando se
consideró independiente o separado de Di-s). Al estar orientado
de esa manera, evaluó sus experiencias sólo en términos de su
propio sentido subjetivo del bien.
En cabalá y jasidut está
explicado que el bien contaminado por el egoísmo está
representado por el árbol del conocimiento del bien y del mal,
mientras que el bien verdadero no adulterado está representado
por el árbol de la vida. Al ordenarle a Adán no comer del árbol
del conocimiento del bien y del mal, lo estaba alertando de no
mezclar el bien y el mal al elegir el camino de centrarse y
orientarse en si mismo.
Comer el fruto prohibido causó
que la psique del hombre se vuelva abiertamente auto conciente y
egocéntrica. Su sentido del bien ya no iba a ser puro y Divino
sino una mixtura del bien y el mal; considerando que algo es
bueno sólo si le produce auto gratificación. Si esta actitud
permanece sin rectificar el mal eventualmente engullirá al bien,
como en los sueños del faraón (Génesis 41:1-7); nuestro aprecio
por el bien, e incluso la creencia de que algo puede ser
bueno de verdad- se evaporará. Esto a su vez engendrará un
sentimiento de amargura hacia la vida y la necesidad de culpar a
los otros por las desilusiones y sufrimientos de la vida.
Entonces, habiendo ubicado la causa de sus sufrimientos fuera de
su esfera de influencia, la persona se ve a si misma como una
víctima indefensa de las circunstancias y la maldad.
Los dos estados de conciencia
simbolizados por los dos árboles están expresados primariamente
en la forma en que el hombre se dirige a la mujer. Al prohibirle
a Adán comer del árbol del conocimiento del bien y el mal, Di-s
le estaba enseñando cómo relacionarse con la esposa que luego
iba a ser creada: "No mezcles la lujuria y los deseos
egocéntricos de auto gratificación con la experiencia del bien
verdadero y puro".
En todo el relato de la
creación, la creación de la mujer es el único acto creativo
descrito como rectificando una situación degradada. Más aún, la
situación previa no es descripta simplemente como "mala", sino
"no buena" (no es bueno que el hombre esté solo), implicando que
el estado precedente aparentaba ser bueno, pero en realidad no
lo era. Para alcanzar un estado de bien verdadero, Di-s tuvo que
crear a la mujer.
En este contexto, "no bueno"
es la incorporación dentro de la psique del hombre del bien
aparente y relativo. Este bien aparente es el estado existencial
del hombre de estar solo, es decir, preocupado egocéntrica y
solamente en si mismo.
Un marido con esta orientación
está alimentándose del árbol del conocimiento del bien y del
mal. A menos que se reoriente hacia la vida y bondad verdaderas,
"en el día en que comas de él seguro morirás", esto es, en algún
momento dirá: "Encuentro yo más amarga que la muerte a la
mujer".
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