La Dimensión Interior -- Un Portal hacia la Sabiduría de la Cabalá y el Jasidismo
 

Libro Devarim - Números

La Parashá de la Semana

Ki Tetzé

Las Maravillas de la Torá 5772

1. Rectifiquemos el Poder del Habla

de la parashá Ki Tetzé, elul 5772

En la parte del Zohar llamada Raaia Mehemna, La raíz del alma de Moshé revela secretos de la Torá a Rabí Shimón bar Iojai y sus estudiantes. El Raia Mehemna discute principalmente los misterios ocultos de los preceptos de la Torá.

Es interesante notar que de las setenta y cuatro mitzvot enumeradas en la parashá Ki Tetzé, el principal precepto que se discute en Raia Mehemna en esta parashá es el pecado del hombre que reclama falsamente que su novia no era virgen. La frase concluyente que aparece en la Torá es “porque ha difamado a una virgen de Israel” (Debarim 20:13-16)

El Zohar ofrece cuatro ejemplos para ilustrar este pecado, en cada uno de los cuales la “virgen de Israel” corresponde a una metáfora diferente. La idea que une a estas metáforas es que en su raíz espiritual, la “virgen de Israel” siempre conserva su pureza innata, que nunca puede ser mancillada.

El primer ejemplo se refiere a los espías que difamaron a la tierra de Israel. Los espías fueron castigados con la muerte, e incluso castigados más severamente que el hombre que difama a su esposa. En este ejemplo, la “virgen de Israel” es la tierra de Israel, que ellos sostenían estaba totalmente bajo el control de fuerzas no judías que incluso Dios no podía redimir. La tierra siempre es tratada como una entidad femenina y acusarla de que esa santidad de la Tierra Sagrada fue mancillada por las naciones no judías que vivían allí, es equivalente al falso reclamo del novio contra su esposa. El Zohar nos enseña entonces, que expresar la idea de que la tierra de Israel no puede ser liberada de sus habitantes foráneos, o del dominio que otras naciones tratan de ejercer sobre ella, difama a la “virgen de Israel”. Obviamente, esto es de tanta relevancia en nuestros días como nunca lo fue, e incluso más todavía.

El segundo ejemplo se relaciona con la Reina Ester, que fue tomada en contra de su voluntad para se la esposa del Rey Ajashverosh. El Zohar revela que aunque los versos afirman literalmente que Ester se casó con Ajashverosh, la acusación de que Ester fue impurificada por Ajashverosh es también una difamación de la “virgen de Israel”. Efectivamente, el Zohar revela que Mordejai y Ester tenían el poder espiritual de separar sus “sombras” (es decir, su alma animal) de sí mismos y enviarla a una misión determinada sin involucrarse ellos mismos en esa misión. Al actuar de esta manera, Ester, que llegó al nivel superior de santidad donde representa a la Presencia Divina, permaneció pura y en verdad nunca dejó a su verdadera pareja espiritual, Mordejai. Aquí, el Zohar enfatiza que incluso si parece que un judío ha pecado, en esencia eso no es así y es sólo su alma animal que ha caído.

El tercer ejemplo es difamar a la sagrada Torá diciendo que hay menos santidad en las segundas tablas que en las primeras que fueron quebradas por Moshé. Alguien que piensa esto es difamar la capacidad de la Torá de recuperar su “virginidad”. Esta idea puede ser aplicada a muchos ejemplos pertinentes: un estudiante de ieshivá que atraviesa una crisis en su estudio de la Torá, un niño cuyo entendimiento inicial y honesto de la Torá se ha perdido, o incluso alguien cuya mente ha sido contaminada por la crítica académica bíblica. Todo esto puede revelar en definitiva que a pesar de que aparentemente las primeras tablas fueron profanadas, Dios lo prohíba, en su fuente la Torá retiene su intacto estado puro. Llegar a este nivel trae una nueva revelación de la Torá en toda su pureza.

En Raaia Mehemna, después que Moshé trae estos tres ejemplos de difamación de la “virgen de Israel”, el profeta Eliahu pide permiso para hablar y ofrece otro ejemplo involucrando al propio Moshé. Eliahu le muestra a Moshé que por un momento, luego del pecado del Becerro de Oro, había pensado que el pueblo de Israel había pecado, pero la verdad es que no. De hecho, sólo la multitud mezclada, “erev rav”, que Moshé mismo había insistido en sacar de Egipto junto con el pueblo judío, había pecado. La reacción de Moshé a esta acusación fue besar a Eliahu y pedirle que siempre lo acompañe cuando vaya a enseñar.

Podemos aprender de Moshé, quien rezó con auto sacrificio para salvar al pueblo judío de su “pecado” pero fue acusado por Eliahu de difamar a la “virgen de Israel”, que incluso si parece que el pueblo judío pecó, Dios lo prohíba, no es verdad en absoluto. De hecho, la multitud mezclada, quienes fueron los instigadores del pecado, eran en realidad partes de la propia alma de Moshé y por eso aceptó la culpa de esa situación.

El mazal (מצל) del mes de Elul es virgo, la virgen y aprendemos del Zohar aquí que nuestra misión durante este mes en particular es abstenernos completamente de emitir falsas acusaciones contra la “virgen de Israel”: la tierra de Israel, la Divina Presencia, la Torá de Israel y el pueblo de Israel. De esta manera nosotros también nos elevaremos para retornar a un estado inmaculado y todos nuestros pecados serán perdonados para revelar que en verdad, nunca hemos pecado.

2. Regresando a un estado virginal

Elul es el mes de la compasión Divina, el mes en el cual escuchamos el sonido del shofar y somos inspirados a regresar sinceramente a Dios. El Baal Shem Tov, fundador del movimiento jasídico que nació el 18 de Elul, nos enseñó que nuestro retorno a Dios (תשובה, teshuvá) debe lograrse a través de un profundo sentido interior de alegría.

El mazal (מזל) de Elul es Virgo (בתולה, betulá) la virgen, y nuestra parashá, Ki Tetzé, “cuando salgas a la guerra”, que siempre se lee durante este mes, contiene la mayor concentración de la palabra “virgen” de la Biblia.

Elul llega a nosotros para bien justo después del punto más bajo del año, Tishá Beav, que conmemora la destrucción del Templo. Pero incluso estando todavía en el mes de Av, comenzamos a elevarnos inmediatamente hasta llegar al punto máximo seis días más tarde el 15 de Av, uno de los días más felices del año. La Mishná describe lo que sucedía en esos días, cuando las doncellas salían a danzar a los viñedos en busca de su pareja. A pesar de eso, después del trauma de la destrucción del Templo nos quedamos con la sensación de que las cosas nunca volverán a ser lo mismo. Esto sucede usualmente cuando después de una experiencia traumática se vuelve muy difícil para la persona volver a estar íntegro, y necesitamos aprender cómo rehabilitarnos para recuperar nuestro estado de pureza virginal.

Este proceso de rectificación tiene lugar en el mes de Elul, cuando recuperamos nuestra pureza como la virgen que simboliza a este mes. La virgen de Elul es “la virgen de Israel”, es decir la pureza interior inmaculada del pueblo judío que nunca puede ser mancillada. La frase “la virgen de Israel” (בתולת ישראל, betulat Israel) aparece una vez en la parashat Ki Tetzé en el contexto de un hombre que difama a su novia reclamando que no era virgen, Dios lo prohíba. En el resto de la Torá aparece cuatro veces más.

Una de esas apariciones de esta frase la hallamos en el libro de Amos en el verso que comienza: “ella ha caído, no volverá a levantarse la virgen de Israel”, נפלה לא תוסיף קום בתולת ישראל). Los sabios lo interpretan así: “ella ha caído y no [volverá a caer], levántate, virgen de Israel”. Pero Rabí Shimón Bar Iojai, el maestro de la dimensión interior de la Torá, no acepta esta interpretación y lo lee literalmente, afirmando que efectivamente, una vez que la virgen de Israel ha caído, no es capaz de volver a levantarse. Parecería como que ya no tendría ninguna chance de curarse de su trauma, y de la misma manera, tratar de rehabilitarnos parece ser una causa perdida. Sin embargo, aunque no podemos curarnos a nosotros mismos, nuestra esperanza no está perdida, porque Dios, nuestro Curador puede elevarnos y curarnos de nuestros padecimientos, ya sean físicos o espirituales. Dios Mismo devolverá la virginidad perdida del pueblo judío a través de perdonarnos de nuestros pecados. Esta transformación es ilustrada por el hecho de que “una causa perdida”,מקרה אבוד, mikré avud, tiene el mismo valor numérico que Mashíaj, משיח, 358. Por cierto, el Mashíaj triunfar incluso sobre las causas perdidas.

De acuerdo a la dimensión interior de la Torá, “la virgen de Israel” corresponde a la sefirá de reinado. La rehabilitación del pueblo judío se logrará en definitiva cuando el reino de Israel regrese a legítimo lugar, con el Mashíaj como su soberano. Rogamos al Creador porque esto sea pronto y para que se cumplan las palabras de los sabios “Ella ha caído y no [caerá nuevamente]“.

 


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