El
Poder del Habla Rectificada
El sentido del habla y su capacidad de
poner en marcha al mundo recae en el fundamento
de la visión Bíblica del liderazgo. En la Torá
hay dos versículos que aluden directamente a
esta idea: "Existe sólo un líder de la
generación y no dos líderes de la generación".
La palabra que se utiliza en este versículo para
"líder" es dabar, que
literalmente significa "vocero". El
hecho que la autoridad de un gobernante se basa
en el poder del habla se extrae del siguiente
versículo: "Ya que la palabra del rey es
autoridad". Otra conexión entre el habla y
el liderazgo se encuentra en el antiguo texto
cabalístico Pataj Eliahu, donde cada una
de las diez sefirot (los canales Divinos a
través de los cuales Di-s crea el mundo) se
identifica con una expresión que describe muy
bien su esencia en una palabra. La última sefirá
y la más trascendental es maljut ("Reinado")
es descrita como "maljut pe"
("Reinado de la boca").
La clara asociación entre
habla y reinado (como se expresa en los versículos
anteriores), se refiere fundamentalmente a la
creación del mundo, llevada a cabo por Di-s, Rey
de Reyes. Como está escrito: " El mundo fue
creado por medio de diez aserciones". Estas
diez aserciones corresponden a las diez veces
"y Di-s dijo", que está escrito en el
relato de la Creación, y también hace
referencia a las diez sefirot. El concepto
del habla Divina como vehículo de la Creación
está expresada en la plegaria diaria matutina:
"Bendito es Aquél que habló y se hizo el
mundo". El poder Divino de crear a través
del habla se refleja en el hombre, que es creado
"a imagen de Di-s". En el versículo
"Y Di-s formó al hombre del polvo de la
tierra y sopló en las fosas nasales aliento de
vida; y fue el hombre alma viviente". Onkelos
traduce "alma viviente" como "espíritu
parlante". Lo que nos separa de todas las
otras criaturas vivientes es fundamentalmente la
capacidad del habla. Junto a la facultad del
habla viene el poder de gobernar: "Y Di-s
los bendijo y les habló, diciendo: Sed fecundos
y multiplicaos y llenad la tierra y sometedla; y
tened dominio sobre los peces del mar y sobre las
aves del cielo y sobre todo animal que se mueve
sobre la tierra".
La facultad metafórica de Di-s
de hablar, que es en ÉL lo mismo que la acción,
se refleja en la capacidad del hombre para poner
en marcha la realidad que lo rodea a través del
habla, ya sea en forma positiva o negativa. Todos
hemos experimentado el dolor causado por palabras
que hieren, también hemos compartido una
conversación inspiradora, que ha logrado cambiar
nuestro estado de ánimo, nuestras actitudes e
incluso a veces nuestra vida entera. Del mismo
modo, hemos escuchado una orden impartida por una
autoridad que logra establecer el orden inmediato
frente al caos. El Talmud, conociendo el poder
del habla, describe a una persona que averguenza
a otra en público como "asesino". Por
otro lado, nuestros Sabios señalan un gran número
de violaciones a la ley de la Torá causadas por lashon
harrá (difamación). Un axioma que está
presente en toda la Torá escrita y oral, es
elegir cuidadosamente nuestras palabras para
causar el bien y no el mal y, también, prestar
atención en la emisión de éstas.
Hoy en día, como resultado de
los avances, tanto tecnológicos como de los
medios, se manifiesta la conexión que existe
entre el habla y el liderazgo en un grado más
alto que en ningún otro momento de la historia,.
Nunca una persona ha tenido a su disposición la
oportunidad de dirigirse a una audiencia tan
amplia, con tanta rapidez y con la múltiple
disponibilidad de frecuencias. Si es que
entendemos toda comunicación como una extensión
del habla, entonces, hoy en día, la televisión,
las películas, las comunicaciones satelitales
que permiten la conexión telefónica y la
cobertura de noticias (en forma instantánea), el
fax, el E-mail y el Internet, presentan al mundo
una oportunidad sin precedentes de liderazgo,
cooperación, resolución de problemas y armonía
ampliamente efectivos. Sin embargo, como ocurre
con cualquier fenómeno, un concepto errado de
liderazgo puede llevar al mal uso de estas
herramientas de comunicación, conduciendo al
mundo a un abismo espiritual y desmoronar
estructuras culturales sin dar nada positivo a
cambio. El mundo fue testigo de cómo un hombre
en Alemania, a través del uso "hipnotizante"
del habla y de la propaganda fue capaz de causar
estragos en todo el mundo a una generación
completa. Especialmente, en política contemporánea,
cuando de liderazgo se trata, vemos como los
medios utilizan frases pegadizas de un minuto,
reduciendo así en sobremanera el trato de temas
complejos para que la gente capte, en pocas
palabras o slogans, el mensajeque ellos quieren
dar.
Otra conexión entre habla y
liderazgo, se encuentra en uno de los textos más
antiguos de la Cabalá, el Sefer Ietzirá
(que se le atribuye al patriarca Abraham y de
acuerdo a la mayoría de las autoridades fue
editado por Rabi Akiva). El libro versa casi en
su totalidad sobre las diez sefirot y las
veintidós letras del alfabeto hebreo, las piezas
que dan origen a la creación. En el Sefer
Ietzirá, las veintidós letras están
divididas en tres subgrupos, basados tanto en
consideraciones gramaticales como espirituales:
Tres letras "madres", siete letras
"dobles" y doce letras "simples".
Cada una de las doce letras simples es la fuente
espiritual de uno de los doce meses del año y
también de las doce tribus de Israel (los hijos
de Yacov). El Sefer Ietzirá identifica más
adelante cada letra con uno de los cinco sentidos
en el alma y un miembro u órgano en el cuerpo.
La primera de las letras
simples es la hei, el poder espiritual que
se encuentra dentro del mes de Nisán, el
primer mes del año. Este es el mes de Pésaj
(pascua hebrea), cuando el pueblo judío fue
liberado de la esclavitud de Egipto. La tribu
asociada a este mes es Judá, la que fue
bendecida por Yacov y Moisés para ser líder de
todas las otras tribus. De la tribu de Judá
descienden todos los reyes, más específicamente,
el Rey David y su linaje, culminando con el Mashíaj,
el descendiente de David. El sentido en el alma,
asociado al mes de Nisán es el habla, y el
miembro del cuerpo asociado con estmes es el pie
derecho, que alude al empuje del liderazgo. La
relación entre habla y liderazgo, implícito
tanto en el mes de Nisán (designado en la Mishná
y en la ley judía como el año nuevo de los
meses y de los reyes judíos) como en la tribu de
Judá (elegida proféticamente por Yacov y Moisés
para ser la tribu líder) requiere una comprensión
más profunda.
Con respecto al "sentido"
del habla, nos referimos a éste en su estado
rectificado, en oposición a lo mencionado
anteriormente (las perversiones de los poderes de
comunicación). La tribu de "Judá"
como se mencionó anteriormente, contiene en su
nombre una alusión al poder rectificado del
habla (que está asociada con Nisán y con el
habla). La raíz de la palabra "Judá",
hod, tiene diversos significados y cada uno está
conectado con un aspecto particular del habla.
Dependiendo del contexto, hod puede significar:
Reconocer, agradecer, confesar o glorificar. Judá
recibió el nombre de su madre Lea: "Esta
vez agradeceré (hod) a Di-s". La capacidad
de agradecer y reconocer comprende la actitud básica
reflejada en los Salmos de David y en todas las
plegarias formales posteriores como fueron
formuladas por los sabios. Un judío al
levantarse en la mañana declara: "Agradecido
(modé, de la raíz hod) estoy delante de ti, Rey
viviente y eterno, pues Tú has restituido
misericordiosamente mi alma dentro de mí; Tu
fidelidad es grande".
Un aspecto adicional de
reconocimiento, conectado a otro significado de
hod, es la capacidad de confesar malas acciones y
faltas. La raíz de la palabra "confesión"
vidui, es similar a la raíz de
"Judá" hod. Cuando Judá se
enfrentó a su nuera, Tamar, por la presunta
infidelidad de ella, él confesó abiertamente su
error, declarando en forma pública: "Ella
es más recta que yo". A través de su
confesión de culpabilidad, Judá se convirtió
en la primera persona en la Torá que aceptaba su
responsabilidad voluntariamente, lo que lo situó,
de ahí en adelante como el ejemplo arqueotípico
del arrepentimiento. De la misma manera, Su
descendiente, el Rey David, demostró tener la
fuerza de carácter para reconocer las faltas
personales cuando se enfrentó al profeta Natán
y declaró: "He pecado ante Di-s".
Cuando los diferentes
significados de hod (reconocimiento,
agradecimiento, confesión y gloria) se aplican
al habla, se relacionan con las enseñanzas más
importantes impartidas por el Baal Shem Tov.
Él enseñó que todo servicio a Di-s es un
proceso de tres etapas: Sumisión y humildad, hajnaá;
separación y clarificación, havdalá;
dulzura y rectificación, hamtaká. La
primera etapa del servicio Divino, es decir,
sumisión y humildad, corresponde a los aspectos
anteriormente descritos de reconocimiento y
agradecimiento, los cuales dependen de la
aceptación de la realidad de una fuerza superior
y el reconocimiento de nuestra necesidad de
ajustar apropiadamente nuestro comportamiento.
Separación y clarificación es
la segunda etapa del servicio Divino, donde la
Torá no es solamente un estudio, sino que juega
un papel decisivo en dirigir nuestros
pensamientos, habla y acción. En el párrafo que
sigue al Shemá (la declaración cardinal
de la unicidad de Di-s) se nos ordena: "Las
enseñarás a tus hijos y hablarás de ellas al
acostarte y al levantarte..." El Talmud
comenta: "Hablarás de ellas y no de
otras cosas", lo que implica que la Torá no
debe ser enfocada como un simple estudio, sino más
bien, como un completo estilo de vida. Cuando nos
separamos de lo transitorio y mundano y nos
sumergimos en la Torá, en ese momento, incluso
el hecho de hablar acerca de aspectos "seculares"
de la vida se pueden imbuir de espiritualidad y
pueden servir de ejemplo para otros.
Esto se refleja en la declaración
talmúdica: "Incluso el hablar mundano de
los sabios, es Torá".
El estado culminante del
servicio a Di-s es hamtaká, dulzura y
rectificación. Esto se relaciona con el
significado más común de hod, "gloria",
como en la frase: "La gloria del reinado".
El nivel de habla al cual se alude aquí es el
habla que "guía", elevando e
inspirando a otros. El habla rectificada refleja
el proceso creativo Divino y el poder que endulza
la realidad.
Este poder se percibe
claramente en el siguiente versículo: "La
ansiedad en el corazón del hombre lo deprime,
mientras que una buena palabra lo alegra".
La expresión "lo deprime" es
interpretada por los sabios como "hablar
francamente"; aliviar la preocupación del
corazón y endulzar la realidad al "hablar
francamente".
A pesar que el concepto del Mashíaj
se refiere a un líder tanto político como
militar, él va a conquistar al mundo a través
de la palabra, al iluminar a todo Israel y al
resto del mundo con la luz de la Torá. En ese
momento se va a cumplir la profesía de Zefania:
"Ya que entonces convertiré a los pueblos
en un lenguaje más puro, para que todos puedan
proclamar el nombre de Di-s y puedan servirlo con
consenso".
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