La Dimensión Interior -- Un Portal hacia la Sabiduría de la Cabalá y el Jasidismo
Página
Principal
Conceptos
Básicos de
Cabalá
Pensamiento 
Místico
Judío
Cabalá
y
Vida Moderna
Preguntas
y
Respuestas
Glosario
de
Términos
Audio Interior:
Melodias 
y Lecturas

La Tierra de Israel

Una Meditación: Lo Que se ve de Aquí no se ve de Allá

En estas semanas en Israel se lee la parashá Shlaj y en el resto del mundo Behalotjá. Como dijimos, Behalotjá et haneirot, “cuando eleves [enciendas] las velas” del candelabro del Templo, es un acto de iluminar el mundo y las almas de Israel por parte de Aarón, el Sumo Sacerdote, que debe ser realizado hasta que las “velas ardan por sí mismas”. Cuando damos la luz de la Torá a los demás debemos asegurarnos que no sea algo pasajero y superficial, sino seguir hasta que veamos que el alma de la persona se ha encendido de amor y temor a Hashem a tal grado que sienta la misma necesidad de buscar a otros para propagar esa luz. Esa es la tarea de Moshé, el líder de la generación, que durante cuarenta años acompañó al Pueblo de Israel desde su salida de Egipto hasta su ingreso a la Tierra prometida, y nos sigue acompañando desde entonces, encarnado en el Mashíaj potencial de cada generación, hasta la redención definitiva y completa. El primer Mashíaj es también el último Mashíaj.

Preparó al pueblo a entrar a la Tierra de Israel en el segundo año de la salida de Egipto, según las órdenes de Hashem. Como todo estratega, decidió enviar espías para que recorran el territorio, vean como conquistar la Tierra que mana leche y miel. Como siempre consultó primero con Hashem, y este le dijo Shlajlejá anasim, “envía para ti hombres”. Dicen nuestros sabios: Shlaj lejá… ledaatjá, “envía para ti… según tu comprensión”, porque Aní eini metzavé otjá, “porque Yo no te lo ordeno”.

Parece algo extraño que Moshé, el sirviente fiel de Dios, hiciera algo que Hashem no le esté ordenando, y hasta parecería contra Su Voluntad. Pero en realidad era algo correcto, porque luego la Torá aclara que Moshé los envió según la palabra de Dios. Y por cierto, aclara el Rambán, rabí Moshé ben Najmán, que la forma normal de conquistar un país es enviando espías para encontrar la forma más correcta de hacerlo. Porque el procedimiento correcto para todos los actos de nuestra vida es “no confiarse que suceda un milagro”. Si hacemos lo que corresponde, entonces Hashem estará de nuestro lado y tendremos éxito, según sea Su Voluntad. Entonces, definitivamente el envío de espías era algo deseable y correcto.

Hay muchos interrogantes entonces acerca de los sucesos posteriores. Moshé envía a 12 personas, los príncipes, líderes de cada tribu de Israel, a recorrer la Tierra y regresen con la información requerida. Efectivamente recorren la Tierra y ven los enormes frutos, los gigantes que viven en ella, las maravillas de la naturaleza que hay allí, e informan que el pueblo que habita allí es demasiado fuerte para vencerlo. Kalev acalló al pueblo junto con Iehoshúa y los alentó a conquistarla, pero el resto los convenció de que es imposible conquistar ese país de gigantes que se traga a sus habitantes! Vean los enormes frutos! Esto tuvo como resultado final uno de los momentos más trágicos de la historia, comparable al pecado original de Adam y al del becerro de oro.

La gran desazón en el pueblo al oír las noticias, bajó su ánimo y fe en Moshé y le recriminaron que sus hijos nunca llegarían a la Tierra Prometida. Para eso nos sacaste de Egipto? Esto despertó la ira de Hashem y, como todo lo que sale de nuestra boca se cumple, Dios les prometió que así será y que ninguna persona de edad entre 20 y 60 años iba a entrar a la Tierra, y por el contrario sus hijos lo iban a hacer.

¿Acaso los hombres que recorrieron la Tierra no estaban preparados, o no entendieron qué es lo que se les pedía? Por un lado describir cómo se podía conquistar la Tierra, y por otro traer frutos y muestras del hermoso lugar a donde iban a vivir en adelante. Sin embargo, decidieron por ellos mismos cambiar su cometido, pues nadie les pidió que opinaran acerca de si se podía hacer o no. Ellos pusieron su entendimiento en primer lugar y luego el mandato de quien les envió.

Hashem les había dicho que era una tierra buena y fructífera, pero quería que Israel lo entendiera también con su intelecto, con sus sentidos. Les dijo la iban a heredar y que se dirijan allí y la conquisten, sólo que encuentren la mejor manera de hacerlo. Todo esto para darles el mérito de ser partícipes de todo eso. Así lo prometieron al recibir la Torá: “haremos y luego escucharemos”. Es importante conocer las razones y la sabiduría que hay dentro de los preceptos de Hashem, pero siempre con la intención de cumplirlos, no de ver si es posible o no hacerlo.

Explica Jasidut que en realidad estos 10 príncipes (Kalev ben Iefuné y Iehosúa bin Nun, fueron los únicos que cumplieron) eran personas muy elevadas y comprendieron que si entraban a la Tierra deberían dejar toda la tarea espiritual de la que disfrutaban en el desierto, luchar y trabajar y vérselas con tareas materiales que le impedirían teóricamente seguir con su elevación y dedicación a Dios. Sin embargo fueron catalogados como “esa congregación malvada”, por su falta de autoanulación, poniendo sus intereses personales por encima de la tarea de refinar el mundo material y hacer una morada para Hashem.

Luego se arrepintieron y quisieron ir de todas maneras, cuando vieron su error y el enojo de Hashem, pero fue tarde, no vayan les dijo porque “Yo no estoy con ustedes”. Efectivamente fueron a luchar los vencieron.

Hay que recordar siempre, nos enseña el Rebe, la autoanulación al que nos envía. Cuando uno se ocupa de entender una cuestión, incluso cuando tiene ir “según su comprensión” para realizar su tarea, tiene que recordar que es un enviado de Moshé. No tiene que realizar las cosas porque “así él lo comprende”, sino porque esa es la Voluntad Suprema. Cuidando así “haremos “y también “escucharemos”. El cometido del intelecto es encontrar la verdad de una idea para llegar a la conclusión correcta, pero cuando uno pone sus intereses e inclinaciones personales dentro de la evaluación, o porque placer personal o similar, es claro que va a mezclar sus intereses personales a tal punto que tratará de hacer “concordar” la realidad de acuerdo a su entendimiento y comprensión.

Esta es también la explicación del soborno y la coima: “El soborno ciega los ojos de los sabios y falsificará las palabras de los justos”. Pero cómo puede ser esto así si hablamos de sabios y justos, que conocen la Torá Verdadera? El soborno no es sólo tomar dinero o similar y mentir en consecuencia, sino también cuando pensamos acerca de la realidad no tal como es de verdad, sino pensando nosotros mismos y en nuestra propia realidad. Entonces no podemos entender correctamente y llegar a la conclusión correcta, porque percibimos la realidad a través de nuestros sentidos limitados. Eso nos llena de miedo, a tal punto que los enormes frutos que Dios nos da son un síntoma de la imposibilidad de la tarea.

En nuestra generación, nuestros líderes parecen ser reencarnaciones directas de aquellos espías. Cuando se preparan para enfrentar la tarea de gobernar, de dirigir comunidades hacia el bienestar común, sienten que sus ideales universales pueden ayudar a la humanidad. Pero cuando llega el momento de la verdad, cuando son enviados por Hashem para gobernar o dirigir, logrando el lugar de privilegio que buscaron por tantos años, se ven enfrentados al soborno tal cual, y en caso de los más sinceros, al soborno de comprender ahora la realidad de manera diferente, porque “lo que se ve aquí no se ve allá”. Y cuando se trata de defender la Tierra de Israel y sus habitantes de sus enemigos esto se ve palpablemente. El miedo y los intereses personales les nublan la visión clara que tenían y se rinden a los “gigantes”.

Esto sucede en cualquier ámbito y estrato de la sociedad, cuando ponemos nuestros intereses personales al analizar un problema, siempre llegamos a conclusiones erróneas y desviadas de la realidad verdadera, que nos llevan a tener que mentir más y pedir más soborno y la destrucción del pueblo.

La única forma de salir de este círculo vicioso es anularse al líder verdadero, el verdadero enviado de Hashem, que con su desinterés y autoanulación nos trae la redención de todos nuestros pecados personales y colectivos, para poder decir: “Buena es la Tierra que Hashem nuestro Dios nos da”, para poder conquistarla hasta el último de sus rincones, y hasta que se cumple la promesa de la Torá, “Y extenderá Hashem Elokeja tus límites”, con la llegada del Mashíaj verdadero que nos trae la Redención Final YA.

Shabat Shalom

Con Bendiciones desde la Tierra de Israel

La Dimensión Interior

mag1.gif (1839 bytes) La Dimensión Interior es presentada por el Instituto Gal Einai de Israel
Con la finalidad de diseminar las enseñanzas de la dimensión interior de la Torá en la 
Tierra de Israel y en la Diáspora tomadas de las enseñanzas del rabino Itzjak Ginsburgh

 

Busqueda Mapa
del
Sitio
Novedades Suscribirse
al
email
Archivos
de
Email
Album
de
Fotos
Próximas
Clases
Acerca
de
Gal Einai
Contactarse
con
Gal Einai
Comprar
Libros y
Casettes
Este sitio se ve mejor con resoluciones de 800x600 y color 16bit. Instrucciones para configurar su resolución
Si tiene dificultades con los signos del castellano, hag click aquí: Instrucciones para corregir las fuentes