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Historias del Talmud

NAKDIMÓN BEN GURIÓN

Cuenta la Guemará, una historia muy conocida, acerca de Nakdimón Ben Gurión, de quien el Talmud cuenta varias historias en su nombre. Esta es del Tratado de Taanit 20a (Ayuno).
Nakdimón Ben Gurión, era un judío rico que vivía en Jerusalén en la época en que los romanos dominaban Israel, al final del Segundo Templo. Aparece también nombrado en el trabajo de Iosefus, un gran historiador de aquella época. Su nombre judío era Buni, y así es llamado en la Guemará. Era muy común en aquella época que los miembros de la clase alta tuvieran también un nombre romano. Nakdimón Ben Gurión, Buni, es justamente, el motivo de este midrash rabínico y de la historia que les voy a contar ahora:

Cierto año, en época de sequía, no había agua disponible para los judíos que venían a peregrinar en las festividades a Ierushalaim, entonces Nakdimón Ben Gurión se acercó a un cónsul romano proponiéndole un trato. Él quería que le den acceso a doce cisternas romanas para que puedan ser utilizadas por los peregrinos judíos, y él personalmente iba a garantizar que las cisternas iban a ser llenadas nuevamente en determinada fecha, o en caso contrario iba a pagar doce talentos de plata.
Llegó el día acordado, y la lluvia no cayó. El cónsul romano envió un mensajero a la mañana demandando recibir el agua o la plata, entonces Nakdimón Ben Gurión respondió que el día todavía no había terminado. Llegó el mediodía y el cónsul romano envió un mensajero demandando el agua o la plata, pero Nakdimón ben Gurión le contestó que el día todavía no había terminado. Insistió nuevamente el cónsul romano al atardecer, y le mandó a decir que el día todavía no había terminado. Burlándose el oficial del pobre Nakdimón, “¿durante todo el año no cayeron lluvias y ahora caerán?” Y lleno de felicidad entró a la casa de baños.
Y tan grande era la alegría del romano al entrar a derrochar el agua, como la tristeza de Nakdimón, no quería quedar en la ruina por haber hecho una buena acción. Cuando entró nuevamente al Templo nuevamente y se envolvió en su talit para rezar y así derramó su corazón ante el Creador. “Amo del Universo, sabes que no hice esto en mi honor, ni para el honor de la casa de mi padre, sino en Tu honor lo he hecho, para que encuentren agua los suben a honrarte en las festividades.” Inmediatamente los cielos se llenaron de espesas nubes y la lluvia comenzó a caer de tal manera que alcanzó para llenar las doce cisternas y desbordarlas.
Cuando Nakdimón y el cónsul romano terminaron de cumplir sus respectivas misiones, se encontraron afuera bajo la lluvia. Nakdimón le hizo notar que las cisternas no solamente se habían llenado, sino que se habían desbordado, entonces le pidió al cónsul romano que le pagase por la cantidad extra de agua. El cónsul romano admitió: “ahora sé que El Creador no hizo explotar el mundo sino por ti”, pero le dijo que de todas maneras la deuda no había sido pagada en término, porque el sol ya había caído cuando cumplió la promesa.
Entonces, en ese momento Nakdimón regresó al Beit Hamikdash, se envolvió en su talit  y dijo: “Amo del universo, has de saber que en tu mundo tienes quienes te aman”. Inmediatamente las gruesas nubes se abrieron y resplandeció el sol. En ese momento el cónsul romano le confesó “si no hubiera aparecido el sol [nikderá hajamá] hubiera tenido derecho a reclamarte el dinero.”
No se llamaba Nakdimón, sino Buni, y ¿por qué se llamó Nakdimón? Porque en su honor salió el sol [nikderá jamá baaburó]

La actitud de Nakdimón nos deja muchas enseñanzas para comprender la historia, el futuro y nuestra vida presente. Cómo hay veces en que no está en nuestras manos resolver los asuntos en que nos involucramos por mesirut nefesh, y en esos momentos de se revela el poder de la Providencia Divina y apelamos a la herramienta más poderos con que contamos: nuestra conexión con el Amo de Todo el Universo para que Él maneje la Creación con Sus propias manos y con sus milagros revelados y no revelados ponga todo en orden. ¿Tenemos que comprometernos en aras de Dios, del pueblo y de las mitzvot sin tomar en cuenta nuestros intereses, viviendo por encima de nuestro entendimiento confiando sólo en Dios?  
Te dejo algunos puntos de reflexión:
Uno de los comentaristas, el Maarshá, señala un punto muy interesante de la historia, acerca del cónsul romano que entra a la casa de baños, el Beit haMerjatz, para bañarse mientras el pueblo estaba desesperado por el agua, en cambio, Nakdimón, fue al Beit HaMikdash, y demandó que todo el exceso de agua sea utilizado por el pueblo.
1) ¿Por qué Nakdimón ben Gurión no rezó sino hasta el último instante, e incluso durante ese último día no entró a rezar sino justo antes del anochecer, cuando el cónsul ya estaba en la casa de baños?

2) ¿Qué significa “Amo del universo, has de saber que en tu mundo tienes quienes te aman”.? Todo el año no cayó la lluvia, sólo en ese momento, entonces quedó claro que era por Nakdimón, y entonces todos vieron qué amado era Nakdimón, a tal punto que el mismo cónsul dijo:“ahora sé que El Creador no hizo explotar el mundo sino por ti”.
3) Hay que prestar atención que cuando Nakdimón pido por lluvia reclama que eso “le correspondía, porque se había comprometido en nombre de los peregrinos y no para él o para la casa de su padre, y parece que este argumento es aceptado y cae la lluvia. ¿Por qué no lo utilizó de nuevo cuando pidió por el sol y que no le debía nada al cónsul?
4) Y vemos que el acto mismo de Nakdimón al comprometerse con el cónsul, no fue suficiente en absoluto y necesitó rezar.
5) Si hubo un milagro y el sol brilló de nuevo, entonces el reclamo del cónsul era valedero, porque la lluvia cayó en la noche y no libró a Nakdimón de pagarle. ¿Y cómo se hizo un milagro para librarlo legalmente?

     
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