Introducciones
a
la Meditación Judía
Parte 3
Conocer a Dios con Humildad
En definitiva, un judío medita porque Di-s así
lo desea. La Torá declara: Sabe este día y
asientalo en tu corazón que Di-s es Di-s arriba en los
cielos y abajo en la tierra, no hay otro. En el
Tania, el texto clásico del jasidismo, Rabi Shneur
Zalman de Liadi concuerda con la opinión de aquellas
autoridades rabínicas que cuentan este versículo como
uno de los 613 mandamientos de la Torá. Este es el
mandamiento de conocer a Di-s meditando sobre
El y Su creación continua del universo.
En la meditación, nuestros corazones son
inspirados a alejarse de las vanidades, engaños y
futilidades mundanos que pueblan normalmente nuestra
conciencia siendo todos estos estados ilusorios de
la existencia- y volverse hacia la única y verdadera
realidad: Di-s.
Como es el caso de todos los emprendimientos
humanos, la efectividad de la meditación es claramente
un regalo de Di-s. Sin embargo, se nos ha dado el libre
albedrío y lo debemos utilizar en sumo grado en
nuestro caso buscando a Di-s desde lo más profundo de
nuestro corazón para merecer semejante presente.
Para que las semillas de la meditación echen raíces
en nuestra alma, crezcan y produzcan frutos, debemos
volvernos una tierra fértil. Esto depende de
nuestra adquisición espiritual de humildad (como la del
súbdito que lleva a cabo el deseo de su rey) y desinterés
(el estado en el cual el hijo devoto sirve a su padre).
Meditación como
un Proceso de Traducción
Algunos principiantes interpretan erróneamente
la meditación como un intento de negar y así trascender
nuestro proceso normal de pensamiento. Jasidut enseña
que la meditación intenta traducir o interpretar la
inspiración Divina percibida instintivamente por el alma
Divina, dentro del contexto de la inteligencia natural y
oscura del alma animal. Esto se consigue a través del
uso de parábolas precisas y ejemplos psicológicos y físicos
relacionados a los conceptos Divinos de la meditación.
Por ejemplo, la descomposición de la semilla su
retorno a un estado relativo de nada
antes de brotar, puede se usado como una analogía a la
creación ex nihilo.
Debemos refinar nuestro intelecto por medio de la
meditación profunda, para volvernos un conducto fiel que
pueda transmitir y dirigir la conciencia Divina a nuestro
estado del ser conciente de todos los días. Claramente,
el intelecto mismo es un regalo de Di-s y su origen es en
definitiva Divino y no mundano.
Con todos estos pensamientos en mente, podemos
volvernos ahora hacia nuestra meditación, Vivir en el
Espacio Divino.
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