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Once Melodías
Místicas de Fe y
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por el Rabino Ginsburgh
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Introducciones
Parte 21
A la izquierda está el mandamiento:
Y ahora, Oh Israel, que pide Di-s tu Di-s de ti, que
temas...
Este
es el mandamiento de temer a Di-s (irah), o estar
constantemente en un estado de temor reverencial ante El.
El temor a Di-s es la emoción que motiva el cumplimiento
de los 365 preceptos negativos de la Torá.
El Temor que Aumenta
el Amor
Aquí, el temor a Di-s no se refiere al temor al
castigo. Aunque sea útil como método represor para
alejarnos del pecado (en momentos de inmadurez
espiritual, cuando no puede aflorar alguna motivación más
profunda), el temor al castigo no se considera servir a
Di-s Mismo, porque si cumplimos los mandamientos para
evitar el castigo, no lo estamos haciendo en aras de Di-s,
sino por nuestro propio interés.
El
verdadero temor de Di-s está basado en el temor a cortar
nuestro lazo de amor, nuestro pacto de matrimonio con El.
Entonces, el temor a Di-s surge naturalmente del
mandamiento anterior, amar a Di-s. Si la persona ama
verdaderamente a Di-s, tendrá temor de hacer algo que
los pueda separar. Este temor mantiene la conciencia
individual centrada en Di-s y lo previene de hacer algo
prohibido por la Torá.
Al
principio, este temor no siempre es conciente, es
simplemente un componente de nuestro amor a Di-s. Pero
eventualmente, luego de haber integrado como corresponde
el amor a Di-s a la vida diaria, uno puede comenzar a
sentir que se despoja de la infatuación inicial, su
temor se transforma entonces en el saber que perdiendo el
compromiso emocional con Di-s simplemente ocasiona su
propio estancamiento. Reconociendo que el amor a Di-s es
el producto de nuestro apercibimiento de Su unicidad,
este temor nos inspira a trascender nuestro presente
plateau o estado de conciencia y buscar nuevos destellos
de percepción en nuestra conceptualización de la
Divinidad.
El
temor permite entonces a la persona trascender las
limitaciones de su conciencia finita. Como con respecto
al efecto de la inclinación al mal elevada en nuestro
amor a Di-s, descripto arriba, así también nuestro
temor a Di-s se asocia a nuestro proceso de transmutar el
"amor de agua" (amor natural y placentero) en
"amor de fuego" (ardor insaciable y apasionado),
una pasión de amor de crecimiento continuo. A medida que
asciende de nivel en nivel, cada nivel de amor renovado
en el tiempo se vuelve una "segunda naturaleza",
y nuevamente el temor de recaer en la ruta de las
complacencias lo estimulan a buscar niveles más elevados
de inspiración que alimenten la llama del amor. De esta
manera, estos dos sentimientos actúan asociados para
transformarse en las "alas" del alma que elevan
continuamente nuestras buenas acciones, plegarias y
estudios.
En el segundo día de la creación, el día
correspondiente a la sefirá de guevurá (la
conciencia de la izquierda) Di-s separó las aguas
inferiores de las superiores por medio del firmamento.
Nuestros sabios enseñan que "las aguas inferiores
claman: nosotras también queremos estar cerca de
Di-s [como las aguas superiores]". Ese día,
por primera vez la realidad creada experimentó la
distancia existencial respecto de Di-s, el Creador. En su
temor a la separación y la creciente añoranza,
enamorada, por estar cerca de Di-s, la creación clama
con toda su fuerza (guevurá) a su Creador.
El Temor que Regula
el Amor
Así como el amor sirve para aumentar la
intensidad y la pasión de la llama del amor, el temor
sirve para regular nuestro amor por Di-s. En el temor a
Di-s está implícita la aprehensión a acercarse
demasiado a El, produciendo que el alma se aniquile en el
éxtasis Divino de su amor apasionado por El. Esto puede
negar la voluntad de Di-s, porque El creó cada ser con
un propósito único en la vida, que no puede ser llevado
a cabo por ningún otro. La sumisión a la voluntad de Di-s
significará entonces refrenarse de la pasión de nuestro
éxtasis lo necesario para permanecer vivos y continuar
cumpliendo nuestra misión en la vida. Así, el temor
crea equilibrio espiritual, la izquierda (temor) que
balancea a la derecha (amor). Este nivel de temor, más
"a tono" con la verdadera voluntad de Di-s
respecto de la creación que el nivel de temor descripto
previamente, es más elevado en la raíz del alma. El
primer nivel de temor es el que tiene el hombre de ser
separado de Di-s, el segundo es el que refleja el temor
propio de Di-s de que el alma malinterprete su propósito.
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