Cabala
y Torá
La Guematria de la Semana

Basado en una clase brindada en honor
del brit milá de Nun Israel Lulai el 3 de Iar, 5765
Dos Niveles de Auto
Anulación
La cabalá
y el jasidismo consumen gran cantidad de tiempo y esfuerzo en
describir nuestra inclinación negativa (ietzer hará) y en
dar consejo para aprender a dominarlo.
En la terminología del jasidismo, la
mala inclinación es denominada usualmente alma animal (nefesh
behemit), una analogía plena de significado. De entre las
múltiples interpretaciones, la más directa y honesta es que
idealmente podemos transformar la inclinación negativa en una
"bestia de carga".
Esta inclinación es maligna sólo porque
"no se la conoce mejor". "Domesticándola" o "sometiéndola"
basándonos en la sabiduría del jasidismo, podemos transformarla
en una ayuda útil que puede soportar mucho de la carga
psicológica y física que hay en nuestras vidas.
Pero, así como hay animales kosher
(ganado vacuno, ovino y caprino) y no kosher (casi todos
los demás) y podemos comer o utilizar como sacrificios sólo los
kosher, también hay partes de la mala inclinación que no
pueden ser usadas para alimento y no pueden ser transformadas
para ayudarnos a llevar a cabo nuestra tarea en la vida.
Estas partes en particular no pueden
ser utilizadas como ayuda y deben ser dejadas de lado.
En el Zohar y en muchas enseñanzas
jasídicas, muchas de las leyes pertenecientes al ritual del
sacrificio del animal kosher en el Santo Templo son
interpretados, metafóricamente, como una guía y ayuda para
sacrificarse correctamente, es decir, para transformar nuestra
alma animal en un ayudante educado y útil para la vida.
De esta manera podemos entender el
significado que lleva en su interior el versículo de la Torá que
dice:
"Cuando nazca un novillo o una oveja
o una cabra deberá permanecer siete días con su madre y desde el
octavo en adelante será aceptable como ofrenda hecha en el fuego
para Di-s"
(Levítico 22:27).
Al comentar este versículo el Zohar
compara estos 7 días necesarios durante los cuales el animal
recién nacido debe permanecer con su madre, con los 7 días que
preceden a la realización del mandamiento de la circuncisión.
Para ilustrar que el hombre y el animal
pueden ser comparados de esta manera, el Zohar cita el
versículo:
"Tu rectitud es como las grandes
montañas y tus juicios como la profundidad del abismo; al hombre
y al animal, Tú Di-s, salvarás" (Salmos 36:7).
Dice el Zohar: del hombre la
Torá dice: "A los ocho días de vida cada niño será
circuncidado" (Génesis 17:12), y del animal la
Torá dice: "…por siete días deberá permanecer con su madre…".
Escribamos en hebreo este versículo de
Levítico respecto al animal:

El valor numérico del versículo entero
es 4365, siendo 4365 = 97 x 45 = (45
52)
x 45.
45 es el valor de la palabra hebrea
,
Adam, "hombre", 52 es el valor de la palabra hebrea
"animal" ,
behemá. Entonces, 4365 es el valor de la suma de "hombre"
(45) y "animal" (52) multiplicado por "hombre" (45).
¿Qué significa esto? Mencionamos
arriba que nuestra mala inclinación se llama instinto animal.
Por lo tanto, su opuesto, la voluntad o alma Divina (nefesh
elokit) que es responsable de domesticar y redefinir el uso
de nuestra alma animal, está entonces conectado a un "hombre".
Las dos apariciones de "hombre" en la
ecuación matemática aluden a dos niveles del alma Divina
descriptas en cabalá y jasidut.
El primer nivel es la parte del alma
Divina ("hombre") que se manifiesta directamente en el
individuo. Que se manifieste una parte del alma Divina permite a
la persona conquistar o controlar su alma animal.
El asiento del alma Divina es la mente,
mientras que el corazón es el asiento del alma animal. Por eso,
en el Tania, la obra seminal del jasidut, la conquista del alma
animal está comparada con "la mente que controla al corazón".
Que la mente (el intelecto) pueda
controlar el corazón (las emociones) permite que nos conduzcamos
de una manera civilizada y superar cualquier barrera emocional
que podamos tener en contra de seguir las prescripciones de la
Torá.
La desventaja de este "control" es que
los deseos profundos del corazón, las emociones, no pueden ser
expresados.
Ciertamente, muchos de estos anhelos no
deberían ser expresados. Pero el corazón no es sólo el asiento
de nuestras emociones, de acuerdo con el jasidismo, sino también
el del núcleo más individual de nuestra esencia Divina, por lo
que si el corazón está controlado y restringido, también lo está
este núcleo tan único y no puede expresarse.
La segunda parte del alma Divina es tal
que no se manifiesta directamente desde adentro. Es la parte del
alma Divina que ayuda al individuo desde "más allá" y le permite
revelar también ese núcleo tan profundo de esencia Divina.
Otra forma de explicar estos dos
niveles de "hombre" en la ecuación mencionada es a través de los
número 45 y 52, quienes en cabalá son dos de los cuatro
"rellenos" (la guematria de la palabra tomando cada letra en
forma completa, por ej.: iud=10, rellena: iud-vav-dalet=20 ) del
nombre esencial de Di-s, Havaiá.
Las enseñanzas jasídicas explican que
el relleno que suma 45 corresponde a la cualidad de altruismo o
auto anulación en el alma, que es la facultad interior de la
sefirá de sabiduría, y que el de 52 corresponde a la
cualidad de humildad en el alma, que es la facultad interior de
la sefirá de reinado.
De esta manera, la suma de ambos alude
a la cualidad de auto anulación conocida como "la anulación del
ser", bitul haiesh, mientras que la multiplicación de
esta suma a su vez por 45 alude a la cualidad superior de auto
anulación conocida como "la anulación de la realidad" (bitul
bemetziut).
La razón de que una persona busque
anular el ser es porque llega a comprender que Di-s no quiere
que seamos egoístas. Anular nuestro yo es similar a tener la
mente controlando el corazón, sus emociones y especialmente su
sentido de ser (una entidad distinta y separada de su Creador).
Pero a este nivel, aunque el individuo
ha anulado sus emociones (por ejemplo, puede ser capaz de
despertar su temor a Di-s, a pesar de que previamente a esta
anulación no sentía ningún temor a Di-s), aún así, existe
todavía un sentido dominante del yo.
O sea que incluso cumpliendo los
mandamientos prescriptos en la Torá por el Todopoderoso, le
sigue fastidiando el sentimiento de que hay "alguien aquí"
haciendo lo que se espera de él o ella.
Cuando se logra la anulación de la
realidad al multiplicar nuevamente con el Nombre de 45, entonces
se vence también este sentido del yo. En este punto, el
individuo puede experimentar claramente que la realidad es
simplemente cero.
Por consiguiente, esta relación
matemática alude a un proceso de dos etapas: 1) lograr la
anulación del ser, 2) lograr la anulación de la realidad.
*
Sigamos analizando este versículo.
Contiene en total 69 letras. Como es un
número impar, hay en este versículo dos diluguei otiot,
dos "conjuntos de intervalos de letras, formados al tomar una
letra y saltear la siguiente, como se ve en la ilustración que
sigue, donde están coloreadas las letras de verde y azul:

La suma de las letras del grupo más
"largo", con las letras en azul es 3285, o 73 x 45.
73 es el valor de la palabra hebrea
,
jojmá,
"sabiduría, de la cual se explica en jasidut que está
compuesta de dos palabra ,
coaj ma, "el poder del Nombre Ma", o "el poder de la
autoanulación".
La suma de las letras del grupo más
"pequeño" coloreado de verde, es 1080, o 24 x 45. Por supuesto,
la suma de ambos conjuntos debe ser 97 x 45, y por cierto 97 =
73 24.
Mencionaremos que 97 es el valor del
nombre femenino "Meitavel" .
Observando este nombre, vemos que sus letras pueden separarse
claramente en dos grupos, uno que vale 73 (en azul) y otro (en
verde) que vale 24 .
Entonces estos dos "intervalos", 73x45 y 24x45 están reflejados
en este nombre de mujer asociado con la rectificación (meitav
significa "lo mejor").
Vayamos más allá en esta descomposición
del 97 en 73 y 24. El valor del primer versículo de la Torá es
2701: "Bereshit bará Elokim et hashamaim ve et haaretz".

2701 es la suma de todos los números
enteros del 1 al 73 y por consiguiente, según la nomenclatura
matemática, se denomina el 73ro número triangular o simplemente
el triángulo de 73, que se escribe
73.
En general, "el
triángulo de n" (siendo n un número entero) es simplemente la
suma de todos los enteros de 1 hasta n. Si retiramos la letra "shin"
de la palabra "hashamaim", "los cielos", queda formada la
palabra "hamaim", "las aguas". Como el valor numérico de
la shin es 300, el valor numérico de las letras restantes es
2401. Notemos que 300 también es un número triangular:
24,
y 2401 es un número cuadrado = 492.
Entonces podemos escribir ahora que:
73 = 492 24 (ecuación
1)
Esta es una relación muy interesante porque 73 =
49 24.
Ahora nos podemos preguntar si hay una relación matemática entre
49 y 24 por si mismos. Una de tales posibles relaciones es que
49 es dos veces 24 más 1:
49 = 2 x
24 1
Sería sorprendente si al escribir la ecuación 1
en forma algebraica pudiéramos descubrir una regla respecto de
estas relaciones. Procedamos entonces:
(3n
1) = (2n
1)2 n
(ecuación 2)
Para comprobar esto ensayemos para n=7. Obtenemos
(3
x 7
1) = (2 x 7
1)2 7
o sea,
22
= 152 7
253 =
225
28
Por cierto, está comprobado. Utilizando
una simple manipulación algebraica se puede mostrar que nuestra
regla general escrita en la ecuación 2 es cierta para todo n.
La relación matemática en la ecuación 2
puede ahora estar dando una referencia de la Torá. Volvemos a
repetir que llegamos a ella retirando la letra shin del
primer versículo de la Torá.
El resto del versículo se puede leer: "En
el comienzo, Di-s creó las aguas y la tierra". Esto
alude a los dos temas principales del segundo versículo: "Y
la tierra estaba caótica y el espíritu de Di-s merodeaba sobre
las aguas".
Sorprendentemente, el valor numérico de
las palabras en hebreo para "el espíritu de Di-s",
,
ruaj Elokim, es exactamente 300, el valor de la letra
shin. Entonces, la shin que quitamos puede asociarse
con "el espíritu de Di-s" y nuestra relación matemática
recientemente descubierta puede ser llamada: "el espíritu de
Di-s sobrevuela sobre las aguas".
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