| Panorama de la
Tradición Cabalística |

Introducción
Las Raíces
de la Tradición
Cabalística
La Tradición
"Contemplativa"
La Tradición
"Práctica"
La Ventaja
de la Sabiduría
sobre la Profecía
Jasidismo:
La Frontera final
de
la Cabalá
|
|
Principios de
Cabalá y Jasidismo
Panorama
de la Tradición Cabalística
Parte 5
Jasidismo:
La
Última Frontera de la Cabalá
El intento de la cabalá, de acercar los
misterios de la Creación a una más íntima
proximidad de la experiencia humana, se expresó
posiblemente en forma más radical a través del
pensamiento y la tradición jasídica. Este
revolucionario acercamiento a la espiritualidad
judía, fue revelado por el santo y curador del
siglo XIII, rabi Israel Baal Shem Tov.
En sus inicios fue un trabajador maravilloso,
dando remedio a las enfermedades humanas a
través de métodos tanto naturales como
sobrenaturales, el Baal Shem Tov se
convirtió lentamente en un maestro y ayuda del
pueblo, alcanzando con éxito el objetivo de
revelar la capacidad especial dentro de cada ser
humano, de despertar directamente la gracia y
bendición Divina.
Sus enseñanzas enfatizan aquellos
componentes de la experiencia interior del
hombre, correlacionados con las fuerzas supremas
planteadas en la cabalá clásica. Así pues,
hizo avanzar la contemplación cabalística más
allá del área de la abstracción filosófica, y
dentro de la esfera del entendimiento
psicológico inmediato. Delineando una interfase
entre las sefirot y la psique humana, el
jasidismo se ocupó de llevar el pensamiento
cabalístico y su práctica, a su última
frontera.
El deseo del Baal Shem Tov, de
proceder más allá de la convención
cabalística, y forjar un nuevo camino de
servicio, encuentra su expresión en la siguiente
historia: Se dice que una vez, el Baal Shem
Tov recurrió al uso de un Nombre Divino
para cruzar un río infranqueable; inmediatamente
se arrepintió al considerarlo un empleo
innecesario de un poder Divino sobrenatural.
Luego de pasar muchos años expiando ese único
acto, se encontró nuevamente al borde de un
torrente enfurecido, pero esta vez lo cruzó con
el sólo recurso de la fe simple.
Fue este recurso de fe, accesible a cada
judío, y no los escurridizos poderes de la
cabalá práctica, que el Baal Shem Tov
postuló como clave en la vida diaria. En el
proceso, él destiló el espíritu esencial de la
cabalá, acentuando su relevancia e impacto. Por
ello, mientras que la cabalá es referida en el
Zohar como el "alma de la Torá", el jasidismo
ha sido acuñado como el "alma del alma de
la Torá".
Por cierto, la tradición clásica de la
cabalá puede considerarse jitzoní
("superficial"), en relación con la
del jasidismo, el cual, al centrarse en
la experiencia inmediata, identifica aspectos de
Divinidad que, el altamente formal y abstracto
sistema de inducción cabalística, deja
inexplorados.
El aspecto determinante de cuán profundo
puede penetrar en los misterios del ser Divino
una tradición en particular, es el grado de bitul
o "autoanulación" implícito en el
método de esa tradición. El jasidismo,
al enfatizar la Divinidad innata del alma judía,
inspira un mayor grado de bitul que la
cabalá clásica, con su enfoque en la
"evolución" del ser creado. Otra forma
de decir esto, acorde con la propia terminología
del Baal Shem Tov, es que el jasidismo
traslada el foco de la tradición mística, más
allá del ámbito de los olamot
("mundos", la realidad de espacio y
tiempo), hacia el sublime reino de las neshamot
("almas").
|