| Panorama de la
Tradición Cabalística |

Introducción
Las Raíces
de la Tradición
Cabalística
La Tradición
"Contemplativa"
La Tradición
"Práctica"
La Ventaja
de la Sabiduría
sobre la Profecía
Jasidismo:
La Frontera final
de
la Cabalá
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Principios de
Cabalá y Jasidismo
Panorama
de la Tradición Cabalística
Parte 4
La
Ventaja de la
Sabiduría
sobre la Profecía
La tradición contemplativa, al operar
sobre la esfera del intelecto cotidiano, provee
el medio óptimo para alcanzar la iluminación
Divina. Está
explicado en cabalá, que la capacidad para la
reflección interior deriva de una esfera
celestial (la de las "almas"), de una
jerarquía superior a aquella de la que derivan
las extrañas fuerzas evocadas por la práctica
cabalística (la de los "ángeles"). La elevación del pensamiento, hasta el
punto donde se une con la sabiduría y el
conocimiento Divino, constituyen la cima del logro espiritual.
De acuerdo con la tradición cabalística, el propósito de la
Creación es el de proveer a Di-s una
"morada en los mundos inferiores",
objetivo que se logra canalizando la luz Divina
dentro de los progresivamente más densos
"recipientes" del pensamiento,
sentimiento y acción humanos, y de allí al
resto de la realidad material. Trabajando dentro
del reino de la conciencia mundana, la tradición
contemplativa nos hace sensibles a los infinitos
matices Divinos dentro de la Creación. Por esta razón la profecía, que
trasciende la experiencia del mundo, falla en el
intento de proveer una verdadera iluminación.
La ventaja
de jojmá ("sabiduría") sobre nevuá ("profecía"), como un camino para la iluminación,
se hace evidente en la enseñanza de nuestros
sabios: "el hombre sabio es más grande que el
profeta". A
través de la profecía, uno puede arrivar a la
mayor aproximación del pensamiento Divino, pero
sin impactar necesariamente el propio ser o la
Creación como un todo. Es
el elevado estándar de carácter e inteligencia
que, está dicho, hace florecer en uno la
profecía, más que cualquier otro medio similar.
La sabiduría, en virtud de su
conceptualidad y abstracción, sirve para
generalizar la propia experiencia del mundo, en
términos de la conciencia ordinaria, lo que la
hace transferible a los otros. La experiencia profética, aunque extraordinariamente vívida en
sus imágenes, está divorciada de la realidad de
"aquí y ahora", y por eso permanece
esencialmente impenetrable a los otros. El único individuo para quien la
sabiduría y la profecía se asocian en una misma
corriente de iluminación es Moisés, que pudo recibir profecía mientras
permanecía en posesión de sus facultades
normales, y consecuentemente suministrando el
modelo quintaesencial del daat ("conocimiento") rectificado. El
fue tanto el más sabio de los hombres, como el
más armonizado con la Divinidad; el único
hombre que pudo, tal como era,
encontrar el "camino medio de Di-s sobre la
montaña".
La tradición cabalística, aunque basada en la experiencia profética de
nuestros antepasados y sabios, fue transitando
firmemente a través de los tiempos, en la
dirección de una colosal y a la vez refinada
articulación conceptual. Esto
es más que una consecuencia del alejamiento del
hombre más allá de la experiencia directa de la
Divinidad; es parte de un plan providencial, que
ve el enorme beneficio para Di-s y la Creación,
de cultivar una conciencia espiritual basada
firmemente en la realidad mundana. Encontramos
evidencia de este plan en numerosos versículos
de la Biblia, tal como este del libro de Isaias (11:9, 52:8):
"...la tierra estará
llena del conocimiento de Di-s, como las aguas
cubren el mar ...cada
ojo y ojo, verá el retorno del Señor a Zion...."
La cabalá, es el marco en el cual los
judíos han desarrollado históricamente su
singular comprensión de la realidad, y representa su legado de profecía y
sabiduría. Esto
es ilustrado vívidamente por la gematria de la misma palabra "cabalá"
(137), que equivale al valor numérico combinado
de las palabras jojmá ("sabiduría" = 73) y nevuá ("profecía" = 64). Por medio de la sabiduría de la
cabalá, aprendemos a "escuchar", lo
que nuestros ancestros vieron en el Sinaí. Una
vez que hayamos comprehendido completamente el
significado conceptual de esta visión, podremos una vez más comenzar a
"ver" a Di-s, pero con nuestros
sentidos normales intactos, y
no sólo en forma momentánea, sino todo el
tiempo.
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