| Tres Etapas en la Evolución del Pensamiento Cabalístico |
Introdución
Evolución Histórica del
Pensamiento
Cabalístico
Cabalá:
Un Sistema
de
Correspondencias
Hishtalshelut
y la Cabalá
del Ramac
Hitlavshut
y la Cabalá
del Arí
Hashraá
y la Cabalá del
Baal Shem Tov
Tres Variedades de Fuerza Creativa
Coaj, Jaiut
y Or
Tres Conceptualizaciones
de Tiempo
Cuatro Niveles
deAlabanza Divina
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Principios de Cabalá
y Jasidismo
Tres Etapas en
la Evolución del Pensamiento Cabalístico
Parte 1
La
Evolución Histórica del Pensamiento
Cabalístico
A
comienzos del siglo diecinueve, uno de los grandes cabalistas de los
tiempos modernos, rabi Isaac de Homel, publicó un tratado llamado Maamar
Hashiflut veHasimjá (Discurso sobre
la Humildad y la Alegría) en
el cual introduce la idea de tres distintas
etapas, en la revelación histórica de la
cabalá. Cada una de estas tres etapas, las que
él denomina como "las tres Cabalot (plural de cabalá)", representa una aproximación
conceptual al entendimiento de la tradición
cabalística. A
su vez, cada una se identifica con una figura
histórica particular, cuyo sistema de
pensamiento sirvió para promover la evolución
de la teoría cabalística, al proveer nuevos y
más iluminados esquemas de trabajo, dentro de
los cuales organizar la totalidad de la doctrina
cabalística existente en su tiempo. Estas tres
figuras identificadas por Rabbi Isaac son: rabi Moisés Cordovero (1522-1570), también conocido como el Ramac; rabi Itzjak Luria (1534-1572), popularmente conocido como el santo Arí; y rabi Israel, el Baal Shem Tov
(1698-1762).
Mientras
que la ley revelada de la Torá, que tuvo su gran
revelación en el Sinaí, fue disminuyendo su claridad a través
del tiempo, la
tradición oculta experimentó una situación
virtualmente opuesta: su doctrina, cuyos
origenes históricos eran oscuros, fue siendo
enfocada de una manera más y más penetrante e
incisiva con el paso de las generaciones. Esto se debió a la meditación de
individuos elegidos, que surgieron
espontáneamente en el curso de la historia, almas cuyo propósito fue revelar en
determinada medida de misterio Divino, necesario
para mantener un balance existencial en el mundo.
Esta
primera etapa en la revelación de la teoría
cabalística, culminó en el siglo XVI con el
trabajo del gran cabalista, filósofo
y erudito del talmud, rabi Moisés Cordovero de Safed. Su objetivo fue sistematizar
racionalmente todo el pensamiento cabalístico
existente hasta su tiempo, en particular las enseñanzas del Zohar y sus últimos intérpretes. El Zohar, el texto básico de la cabalá, fue publicado por primera vez en el
siglo XIV en España por rabi Moisés de León, aunque
sus enseñanzas fueron originadas en el siglo
segundo por el sabio talmúdico, rabi Shimón bar
Iojai.
Las
enseñanzas del Zohar fueron reveladas a unos
pocos elegidos en cada generación, considerados
aptos para continuar su transmisión, durante
los mil años anteriores a 1305, fecha de su
publicación. Durante los 250 años posteriores, muchos cabalistas trataron de ofrecer un
marco conceptual, dentro del cual comprender las
vagas y altamente simbólicas asociaciones
homiléticas del Zohar. Ninguno
fue tan exitoso como el Ramac, quien
en su obra suprema, Pardés Rimonim, demostró la poderosa unidad de la tradición
cabalística, organizando las a veces
contradictorias enseñanzas de la sabiduría
oculta, en un coherente sistema filosófico. El núcleo del sistema del Ramac, consiste en una detallada
descripción de cómo la realidad finita deviene
del ser infinito de Di-s, a través de una
sucesión jerárquica de fuerzas creativas
llamadas sefirot.
La
segunda etapa en la revelación de la teoría
cabalística, comenzó casi inmediatamente luego
de la desaparición del Ramac, y
es identificada con el trabajo de su sucesor, rabi Itzjak Luria. Rabi Luria, también conocido como "el Arí" (un acrónimo
de "el Santo Rabi Itzjak"), nació en Jerusalem, pero inmediatamente se trasladó a
Egipto, donde se destacó rápidamente como un
prodigio del Talmud. Una
vez introducido en los secretos de la cabalá por
uno de sus mentores, solía pasar a menudo
extensos períodos de meditación en soledad. Durante una de sus experiencias
visionarias, le fue
informado por el profeta Elías que debía
retornar a la tierra de Israel, donde en la
ciudad de Safed
pudo encontrar al destinado a ser su principal
discípulo y exponente.
El Arí llegó
a Safed
el mismo día del funeral
del Ramac. Al
incorporarse a la procesión, descubrió que era
el único testigo de la presencia de un pilar de
fuego que se elevaba por detrás del féretro del
Ramac -el
signo,
de acuerdo con el Zohar, de que fue designado heredero del manto
de liderazgo dejado luego del deceso del maestro-. Sin embargo, el Arí evitó asumir autoridad alguna
en Safed
por el lapso de medio año,
momento en que su discípulo designado por
providencia divina, rabi Jaim Vital, se presentó por si mismo para su
instrucción. El
Arí vivió sólo dos años más,
pero en ese corto período se aplicó a la
revelación de un camino completamente nuevo en
el estudio de la cabalá. Sus
ideas fueron tan decisivas, que en nuestros días
el estudio de la cabalá es sinónimo del estudio
de los escritos del Arí.
El
eje de su sistema, es una descripción
radicalmente nueva de la evolución del universo,
enfocado hacia
la interrelación dinámica de las fuerzas
puestas en juego para la Creación. Esto es
posible a través de la organización de las sefirot individuales, dentro de partzufim (personalidades) interactivos y complejos. A diferencia del sistema del Ramac, en
el que las sefirot aparecen como fuerzas discretas y
autónomas que favorecen la evolución de
la Creación, el
sistema del Arí propone un universo
interactuando constantemente consigo mismo, comprometido con el eterno conflicto
entre el bien y el mal, el cual sólo podrá ser
resuelto con el advenimiento de la redención
universal, la que el hombre puede tanto impedir
como acelerar a través de sus propias acciones.
A
continuación del Arí, hubo otra
personalidad que salió a
escena, inspirando un cambio
cualitativo en la evolución del
pensamiento cabalístico, rabi Israel, el Baal Shem Tov (el
dueño del buen nombre). Nacido en 1698 en la
Ucrania occidental, dedicó la primera mitad
de su vida
a viajar, errando por entre los pueblos de los oprimidos judíos de su
región, ocupándose humildemente de
sus necesidades. Al mismo tiempo, fue un miembro
activo de los nistarim, una fraternidad
secreta de místicos que sondearon en los
misterios de la cabalá. En el año 1734, se
reveló como cabalista y curador, y procedió a
fundar un movimiento popular que vino a
revigorizar la vida espiritual de los judíos del este europeo. Este movimiento, que
luego fue conocido como el
Jasidismo, estaba basado firmemente en los
fundamentos doctrinales de la cabalá clásica;
no obstante, enfatizando
exteriormente el servicio a Di-s con simpleza y
alegría, particularmente a través de la
plegaria y actos de bondad, por sobre la
disciplina intelectual de los estudios
cabalísticos. Los discípulos del Baal Shem
Tov, particularmente rabi Schneur Zalman de
Liadi (1745-1812), fueron quienes revelaron principalmente, por medio
de la elaboración escrita de las enseñanzas de
su maestro, profundos conocimientos del
pensamiento cabalístico. En estos trabajos, que
componen los fundamentos del pensamiento
jasídico y su filosofía, se reelaboraron las abstractas y a veces
impenetrables formulaciones de la cabalá
clásica, en términos psicológicos de la
experiencia humana común. Empleando
la estructura del alma, como un modelo alegórico
para entender los profundos misterios del
universo, el
jasidismo pudo elevar la conciencia del judío
común, y por otro lado, expandir el territorio
conceptual de la reflección cabalística.
Al incluir al Baal Shem Tov
entre aquellos que
aportaron a la evolución del pensamiento
cabalístico, rabi Isaac corrigió el concepto erróneo de considerar
al jasidismo como un movimiento fuera de la
principal corriente formal de la cabalá. De hecho, de acuerdo con rabí Isaac, el
Baal
Shem Tov no
sólo influenció el pensamiento cabalístico,
sino que también lo llevó a su suprema
expresión histórica, tanto
en términos de su enfoque conceptual, como en su
grado de influencia sobre las vidas del pueblo
judío.
Como fue dicho, si
la cabalá es el alma de la Torá, entonces el
jasidismo es su "alma dentro
de un alma". La
identificación por parte de rabí Isaac de tres etapas en la evolución del
pensamiento
cabalístico, implica un necesario proceso secuencial, en la
exposición de la conciencia humana a los
secretos de la Creación. Sin antes comprender la
naturaleza de los sistemas cabalísticos del Ramak y el Arí, es
imposible apreciar el cambio revolucionario
introducido por el Baal Shem Tov.
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